Cine & TelevisiónCríticas de Adrián Gómez

Adrián Gómez opina sobre la película Reminiscencia

Film Noir de ciencia ficción, representa una agradable sorpresa en el estío pandémico y anémico en estrenos interesantes. El cine negro y la fantaciencia han casado bien en el pasado. En el ánimo de todos están Blade Runner, Dark City o Strange Days, de la que esta cinta bebe bastante. En un futuro distópico, inundado parcialmente y enormemente elitista, un militar retirado encarnado por Hugh Jackman (quién nos ofrece su mejor interpretación desde La fuente de la vida y Prisioneros) se gana la vida con una empresa que revive recuerdos, rozando peligrosamente la adicción. Un día conoce a May (magnífica Rebeca Ferguson, excelente y bella actriz como pudimos cotejar en Doctor Sueño, las dos últimas entregas de Misión Imposible, y, muy pronto, en Dune), convirtiendo su vida en un torrente de emociones, para lo bueno y para lo malo. Thandie Newton (Beloved, Misión Imposible 2, Han Solo), es su compañera laboral, y la voz de su conciencia, que calla mucho más de lo que siente. La delgada línea entre vivir el presente y ser un yonqui del pasado, nos recuerda mucho a DiCaprio en Origen o a Ralph Fiennes en la citada Días Extraños.

El hecho de que, eventualmente, utilice su tecnología, para colaborar con la policía, al mando del personaje de Natalie Martínez (La trama, La cúpula, La travesía), y que la operación» reminiscente» se realice en un tanque lleno de agua la emparentan también con Minority Report. Precisamente, la película tiene muchas pinceladas Dickianas, que sabe tocar varios frentes con suma eficiencia: el thriller detectivesco, la crítica social (lucha de clases) y la pura y dura historia de amor. La química destilada entre Jackman y Ferguson (ya patenté en El gran showman) atraviesa la pantalla, en un relato de anticipación (lo que cuenta, y con la que está cayendo, no es tan descabellado) que supura romanticismo y suspense, con femme fatales que se mueven entre dos aguas (y no hablamos sólo de Florida y Nueva Orleans), de terratenientes corruptos y sicarios insumergibles, de las profundidades de la mente y de los pantanos del corazón. Así, Lisa Joy, artífice del remake para HBO del Westworld, de Michael Chrichton, compone un fresco criminal y pasional por igual, entre Chinatown y Terminator (pero sin cyborgs), cuyo final, desolador y a la vez liberador, se veía venir. Porque, como dicen en una conmovedora escena » Todas las historias felices tienen un final triste».

Para enamorados con espíritu cyberpunk. Da gusto encontrar neuronas en una película de verano. Olvídense de la taquilla y déjense llevar. Una joya

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