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Crónica: Wynton Marsalis y la Jazz at Lincoln Center Orchestra se ganan a la audiencia canaria

  • Sus dos conciertos fueron brillantes y marcan un hito en la historia del Festival Internacional Canarias Jazz & Más
  • La big band estadounidense interpretó temas clásicos de Count Basie, Duke Ellington, Sonny Rollins, Neal Hefti o Jerry Roll Morton

El Festival Internacional Canarias Jazz & Más vivió este fin de semana uno de los momentos más felices de sus 30 ediciones con los dos conciertos ofrecidos por la formación estadounidense Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) dirigida por Wynton Marsalis. Las dos citas colgaron el cartel de ‘no hay entradas’ y superaron con creces las expectativas del público, que ya eran muy altas antes de su actuación. En ambos conciertos se repitió el repertorio con alguna salvedad, 75 minutos de swing, jazz y blues que evocaron la época de las grandes big bands estadounidenses de los años 30, un legado que la JLCO y el propio Marsalis defienden y guardan con celo y difunden con elegancia y precisión de reloj suizo, pero también con emoción y respeto a la tradición.

La JLCO arrancó con una declaración de intenciones, sonando con limpieza, sin amplificación ni monitores en el escenario, a la vieja usanza, a pelo, solo con microfonía. Y abrieron su repertorio con el tema Sleepwalker’s Serenade, canción compuesta por Neal Hefti, trompetista y compositor de la big band de Count Basie. Este corte aparece en la reedición de 1994 del disco The Atomic Mr. Basie (1958), galardonado en la primera edición de los Grammy con dos premios y considerado como uno de los mejores del Conde. Una lección de swing, algo que dominaba a la perfección Hefti, que firmó casi todas las canciones del disco y que ha escrito alguno de los estándares más reconocidos del jazz. De este disco en concreto se ha dicho que a quien se pregunte que es el swing, la audición de este disco le hará convertirse para siempre. La Jazz at Lincoln Center Orchestra dirigida por Wynton Marsalis logra imprimir en este primer contacto con el público la velocidad de crucero, el pedaleo de pelotón profesional, el ritmo de locomotora que distinguía a las big bands de Count Basie.

El siguiente tema fue un guiño a su paso por España. The Crave es una composición grabada y escrita en 1938 por Jelly Roll Morton, que utiliza ritmos españoles para un estilo de piano al que se refirió como Spanish Tinge. Para construir este tema, arreglado para la JLCO por el bajista Carlos Henríquez, tomó la habanera La Paloma como referencia, pero transformada al estilo de Nueva Orleans.

Good Morning Blues se abrió paso a continuación con ese halo de tristeza que tienen los blues del Delta. De este tema, compuesto por Count Basie y Eddie Durham, grabado por primera vez en 1937, se dice que salieron los primeros riffs que dieron luego paso al rock and roll. Esta fue la única canción no instrumental del concierto, la parte cantada fue interpretada por el también trombonista Chris Crenshaw.

No se apartó Marsalis de esa línea que marca el blues, dando paso a otra joya del repertorio de Count Basie, Blue and Sentimental escrita junto a Jerry Livingston y Mack David en 1938 y grabado por primera vez por la orquesta de Basie ese mismo año. Un tema en el que sobresalieron los saxofonistas Sherman Irby y Paul Nedzela.

A medio camino del concierto, ya quedaba clara la importancia que Marsalis le otorga a cada miembro de la banda, el papel de director que ocupa él sin excesivo protagonismo, siempre atento a ese corazón de la orquesta que sitúa a su derecha y que componen Dan Nimmer (piano), Carlos Henríquez (contrabajo) y Obed Calvaire (batería).

El concierto enfiló por entonces su recta final, primero con un tema titulado The Fifties: A Prism Movement II, Just A-Slidin’, obra de su trombonista Chris Crenshaw. En el concierto de Tenerife, este tema fue sustituido por Presidential Suite: Jawaharlal Nehru, de Ted Nash. Luego llegó otro clásico del libro de canciones americanas, el Great American Songbook, en el que volvieron a brillar los trompetistas, el propio Marsalis, Ted Nass, Kenny Rampton y Marcus Printup. Hablamos de Big Fat Alice’s Blues, del gran Duke Ellington y Billy Strayhorn, uno de sus más estrechos colaboradores, un blues que nos volvió a trasladar a los clubes de New Orleans. Luego llegó otro tema compuesto por uno de los integrantes de la JLCO, 2/3’s Adventure, escrito por Carlos Henriquez, con claras referencias a la música afrocubana. Un nuevo tributo al Duque Ellington, Shout em Aunt Tillie, grabado en 1930, con claros ritmos de swing, fue el preludio del fin, que se postergó tras las peticiones de un bis desde la platea, que llegó con Freedom Suite: Mvt.5, tema original de Sonny Rollins, con arreglos de Walter Blanding, un tema icónico en la carrera del saxofonista neoyorquino, una composición que en la grabación original rondaba los diecinueve minutos y que en su día fue la primera música de protesta en el tiempo en el que se comenzaban a proclamar los Derechos Civiles (Civil Rights Movement). En este caso, la JLCO interpretó el quinto movimiento, con el que cerró un concierto estelar, intenso, emotivo, lleno de matices, casi perfecto.

La formación de la JLCO está compuesta por Wynton Marsalis (director musical y trompeta); Ryan Kisor (trompeta); Kenny Rampton (trompeta); Marcus Printup (trompeta); Chris Crenshaw (trombón); Vincent Gardner (trombón); Elliot Mason (trombón); Walter Blanding (saxo tenor y soprano, clarinete); Sherman Irby (saxo alto y soprano, flauta, clarinete); Ted Nash (saxo alto y soprano, flauta, clarinete); Victor Goines (saxo tenor y soprano, clarinete, clarinete bajo); Paul Nedzela (saxo barítono y soprano, clarinete bajo); Dan Nimmer (piano); Carlos Henriquez (bajo) y Obed Calvaire (batería).

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