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El TEA acoge desde el 27 de mayo la nueva exposición de fotografías de Juan Carlos Fresnadillo, titulada Limbo.

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge desde el 27 de mayo y hasta el 11 de septiembre una exposición de fotografías de Juan Carlos Fresnadillo, titulada Limbo. La muestra estará abierta de martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas.

El acto instantáneo de fotografiar. Él lo repite, lo reproduce y lo enlaza tantas veces como le es necesario para que alcance la forma de una película. Pero es el acto inicial, el acto de fotografiar, el que resulta ser piedra angular de su primera exposición. Y es que ante todo, para ello, suceden dos cosas. La primera, que Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, España, 1967), es fotógrafo antes que cineasta; y la segunda, que ésta es una muestra de rebeldía, de desobediencia ante la aceleración a la que nos obligan los 24 fotogramas por segundo.

Donde existe luz existen respuestas, todo lo demás es oscuridad. En la fotografía de Fresnadillo hay una trama arraigada en su subconsciente desde la infancia: el misterio. Cada fotografía suya nos interpela. El artista espera el instante en que los personajes y el entorno parezcan enunciar por si mismos sus preguntas. Su momento predilecto es la noche, porque ahí la luz pugna con las sombras hasta desintegrarlas y ganar la batalla eterna de las respuestas.

Con esta obra primero sorprende y luego seduce al espectador. Éste queda fácilmente atrapado en una búsqueda, al enfrentarse a lo que cada imagen esconde. Su fotografía resulta enigmática. Se ampara en un blanco y negro, que sabe aprovechar como contenedor, mientras mantiene centrada nuestra atención en desvelar lo que las luces muestran. En una interpretación más personal, su obra me agita tanto como lo hace Caravaggio. Considero que ambos, a fuerza de entrenar su mirada en el oficio del claroscuro, han terminado adoptando cuando menos lenguajes afines.

Los sujetos fotografiados se funden muchas veces con el entorno. Parece que no desean ser descubiertos aunque estén totalmente expuestos ante la mirada del fotógrafo. Sin embargo de poco les vale huir de un experto cazador de historias.

La relación que se da entre los personajes y el lugar que los envuelve resulta un estímulo continuo en esta muestra. El artista nos presta esta clave como hilo conductor para que tiremos de él, encontremos nuestras respuestas e incluso lleguemos a desvelar algún secreto.

David Olivera, comisario

Fotografía: ‘Baptism’, de Fresnadillo.

Fuente: teatenerife.es

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