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Encuentro con el ilustrador y dibujante de cómic Miguel Gallardo. Por Adrián Gómez

La tarde del 15 de junio en la Librería Lemus y por mediación de Santi Suarez de la D.O Tacoronte Acentejo y Paco Lemus, pudimos disfrutar de la presencia de la leyenda del noveno arte Miguel Gallardo.

Muy solicito y jocoso, y dando muestras de una ironía muy saludable, hizo de sus memorias en la charla un sendero tan satírico como las historias de su mítico Makoki. Sobre los orígenes del personaje en las páginas de Disco Express, con Revuelta en el Frenopático, de Borrallo y por iniciativa de Gay Mercader, empezó desgranando su trayectoria comiquera. El encuentro con su media naranja artística, Juanito Mediavilla, fogueándose en las páginas de El Víbora, y convirtiéndose, tanto la pareja como el personaje y sus secundarios (pronto estrellas también para el aficionado, a saber: El niñato, El cuco, El Tio Emo, Buitre Buitaker, etc..), en mitos contraculturales de la España de la transición.

Gallardo hace gala en todo momento, y pese su reconocimiento crítico (Premio Salón del Comic de Barcelona, entre otros), de una humildad y una autocrítica sanas, campea halagos como balas de la guardia civil sus personajes icónicos; y desmitifica constantemente sus logros. Narra jugosamente las peripecias callejeras de principios de los ochenta, contactos y adicciones varias, hasta el punto de que la popularidad de Makoki, le lleva a una propuesta cinematográfica por parte de Pedro Costa (La Huella del Crimen).  El asunto no prospera, y Gallardo, ya en otras lides a nivel creativo y personal, mata al personaje en 1994… Punto y aparte de la crónica historietistica de este país, el dibujante también hace cosas para El Caíro (con El Víbora herido de muerte tras el cambio de década y dirección) y, sobre todo, en la ahora de culto Nosotros somos los muertos.

La madurez artística y vital, le lleva a fraguar los legendarios Emotionals World Tour, y esas dos obras maestras tan personales: María y yo y Un Largo Silencio. La primera, reflejo gráfico de la relación con su hija, aquejada de autismo, es ya un clásico, cuya secuela; María ya tiene 20 años, es tan esencial como esta. La segunda, oda a la figura paterna durante la guerra civil, biografía fascinante en un libro- cómic que salda deudas emocionales para con su progenitor.

Gallardo se torna emotivo y muy cercano hablando de estas joyas, cartas de amor a su descendencia y ascendencia, aparcando el tono de sorna que ha caracterizado la muy suculenta y anecdótica charla. En distancias cortas, mientras me firma ese tótem de álbum que es Fuga en la modelo, le pregunto por adaptaciones cinematográficas inmediatas de su obra (Película documental de María y yo aparte) y me confiesa que Alex de la Iglesia le ha propuesto medio en serio, llevar a la pantalla el célebre Makoki, a lo que el maestro le contesto:” Si alguien puede hacerlo, eres tú”. Tras tan magnífica velada, coronada con una deleitante cata vinícola, y acompañado de otros titanes de la historieta local, uno no sale del asombro y regocijo del encuentro de un grande entre grandes. Gran noche donde una vez más, la cosecha cultural y la enología se dan la mano.

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