El Festival “¡Esto es Histórico!” de literatura y divulgación histórica vuelve a Tenerife (en la Plaza de la Constitución en La Orotava) entre los días 13, 14 y 15 de marzo. Hemos entrevistado a varios de sus próximos invitados, para que nos hablen de su trabajo y de cómo ven el presente y el horizonte de la divulgación.
Rodrigo Costoya ha escrito varias novelas históricas centradas en la Edad Media, y especialmente en Galicia. “Portosanto”, cuyo tema es la figura de Cristóbal Colón, es la primera de una trilogía denominada “De luz y tinieblas”. “El custodio de los libros”, otra de sus novelas publicada en 2020, fue la obra ganadora del IX Certamen de Novela Histórica de Úbeda. Su última novela “Hijos de Gael”, sobre la llamada cultura celta, salió a la venta este 23 de febrero.
P: ¿Qué grado de influencia tiene en sus novelas Galicia como territorio histórico y territorio emocional?
El impacto de Galicia en la historia universal es uno de los grandes temas de toda mi obra. Hablamos de un territorio de gran trascendencia para la construcción de la civilización occidental. La riqueza histórica de Galicia es de primer orden. Por ejemplo, con mi última novela, «Hijos de Gael», abordo ese pasado todavía difuso para la ciencia histórica que supone Europa antes de la expansión del Imperio romano (eso que se ha dado en llamar «cultura celta» pero que es mucho más complejo), o en la anterior, «El siglo del milagro», tratamos los hechos históricos que subyacen tras el mito en la creación de un fenómeno tan influyente como es el camino de Santiago o la propia ciudad de Compostela. Respecto al aspecto emocional, es mi tierra, ¿qué puedo decir, verdad? Transformar lo local en universal es algo que solo puede hacer la literatura. Y eso hacemos.
P: Tiene usted un enorme interés por la figura de Cristóbal Colón. ¿Por qué? ¿Cree que es un personaje subestimado en algunos aspectos, o simplemente muy desconocido en general?
Tengo un gran interés en sacar a la luz los hechos históricos que han quedado en la sombra. Y la figura de Colón es superlativa, en ese sentido. Si existe un consenso entre científicos serios a día de hoy es que realmente no sabemos quién fue esa persona. De ese desconocimiento y de la inmensa trascendencia del personaje es de donde surgen diferentes teorías acerca de su origen. Entre todas ellas, la más sólida (con mucha diferencia) es la que afirma que tuvo que ser un noble que nació, creció y navegó en el sur de Galicia. Esa teoría es la que recreo en mi primera novela, «Portosanto». Por lo demás, es un personaje denostado en los últimos tiempos debido a que es identificado con el imperialismo, pero me parece una simplificación injusta. Él fue un gran navegante que descubrió la ruta que uniría dos mundos para siempre. El mundo que hoy tenemos se lo debemos a ese descubrimiento. Asimismo, es posiblemente una de las figuras más conocidas de toda la historia de la humanidad… y al mismo tiempo, alguien totalmente desconocido.
P: Este 23 de febrero se publica su novela «Hijos de Gael» sobre el pueblo gaélico. ¿Qué es lo que le llamó más la atención de la historia para convertirla en novela?
Eso que hemos dado en llamar «cultura celta» siempre ha despertado una gran fascinación. El problema es que a nivel científico es un tema que está todavía en plena discusión. Además, la forma de abordar su estudio en los primeros tiempos fue poco científico (tal y como se hacía entonces, hablamos de los siglos XVIII y XIX) y se creó una historiografía muy contaminada por la lucha de nacionalismos. En ese contexto, abordar el tema gaélico es arriesgado, pues siempre habrá posiciones que tengan interés en desacreditar lo que se exponga. Nosotros nos decantamos por la hipótesis «Celtics from the west», que surge en la Universidad de Oxford y está de plena actualidad. Esta tesis defiende una cultura ancestral en la cornisa atlántica europea (curiosamente, una de las primeras teorías exitosas) con muchos elementos comunes a nivel de cultura, idioma, antropología, etnografía y comercio. Lo que siempre hemos creído, por otra parte.
P: María Pita, la heroína gallega del siglo XVI, es un personaje relevante en su novela «La última reliquia». Para los que no conocen su historia, ¿cuáles fueron los grandes logros de esta mujer, y qué impronta tiene en la historia de Galicia?
María Pita cambió la historia universal, pero también es un personaje muy desconocido. Para empezar, no se llamaba así, sino Mayor Fernández de la Cámara. Resumiendo muchísimo, fue la persona que frustró el ataque inglés a la muralla de Coruña en su momento clave. Su acción provocó que la Contraarmada de Francis Drake saliera derrotada de una pequeña ciudad en su camino a la que era su auténtico objetivo, Lisboa. Si Inglaterra se hacía con todo el Imperio portugués (estamos hablando de 1589), el Imperio británico habría sido hegemónico varios siglos antes, hoy en Brasil se hablaría inglés y posiblemente el Imperio español hubiera sido mucho menor y menos duradero.
P: Hablando sobre personajes históricos heroicos… es común idealizarlos al punto de convertirlos en seres sin sombras, o rellenar huecos que se desconocen sobre su vida con ideas preconcebidas. ¿A los lectores les cuesta, a veces, aceptar una parte de la historia que nunca habían escuchado? ¿Qué experiencia tiene al respecto?
A todos nos cuesta que nos cambien el relato. Damos por buena la primera versión que nos dieron, por mucho que nunca nos hayan aportado argumentos o datos. La figura de Colón es paradigmática en ese sentido, la mayoría sigue creyendo que fue genovés, cuando es una hipótesis que ha sido desacreditada hace tiempo. Normalmente a la gente no le cuesta aceptar el relato nuevo sobre algo que no sabían, de hecho, eso es lo que más suele tener éxito. Pero que les digas que lo que han creído hasta ahora no es cierto… eso sí cuesta, y mucho. De ahí la importancia de llevar siempre por delante el rigor científico.
P: La Edad Media está continuamente presente en sus novelas. ¿Cree que como época tiene una mala fama inmerecida? ¿Cuál es, según usted, el mayor bulo que se sigue difundiendo sobre ese periodo histórico?
La visión estereotipada de la historia triunfa porque es más fácil de asimilar, requiere menos esfuerzo y suele ser más impactante. Hace poco hablaba con una autora de temática romana sobre si Calígula había nombrado cónsul a su caballo, tal y como se ha popularizado, cuando lo que realmente él decía era que hasta su caballo podría hacer de senador, una crítica que podríamos trasladar perfectamente a nuestros días.
La Edad Media se ha visto, primero, como una debacle en la que se perdieron todos los avances logrados por la Roma imperial, después se ha reivindicado como un período al que se le ha adjudicado mala fama de manera injusta. Seguramente haya parte de verdad en ambas versiones, pero lo más importante es acercarse a una época a través de la visión de los investigadores más serios. Arqueólogos, lingüistas, etnógrafos, historiadores en general, paleogenetistas… En los estudios bien diseñados, en el conocimiento histórico que se construye con rigor, es donde hallaremos las hipótesis que más se acerquen a la realidad.
Pero es verdad que este tipo de estudios no son de consumo masivo. Ahí es donde las novelas históricas, las series, las películas y todo tipo de materiales mainstream pueden acercar ese conocimiento riguroso al grueso de la población. Y eso tratamos de hacer.
P: Dígame una historia que haya leído o escuchado hace poco y que le haya hecho pensar «¡Me encantaría escribir sobre esto!»…
La gran diáspora de Galicia de finales del XIX y principios del XX, sobre todo a América. Esto es algo que siempre me ha llamado muchísimo, y últimamente he profundizado por dos vías: a través de una obra enorme que se ha publicado hace poco y a través de un viaje a Cuba. Y no solo me encantaría escribir sobre eso, sino que en breve empezaré.
Texto y entrevista: Verónica Martín





