Entrevista Astrid González, historiadora del Arte y divulgadora cultural: “El desconocimiento sigue siendo uno de los mayores enemigos de la conservación del patrimonio”. Por Verónica Martín

El Festival “¡Esto es Histórico!” de literatura y divulgación histórica vuelve a Tenerife (en la Plaza de la Constitución en La Orotava) entre los días 13, 14 y 15 de marzo. Hemos entrevistado a varios de sus próximos invitados e invitadas, para que nos hablen de su trabajo y de cómo ven el presente y el horizonte de la divulgación.

Astrid González es canaria, historiadora del Arte (titulada en la Universidad de La Laguna) y gestora cultural. Desde hace un tiempo, también divulga en redes sobre patrimonio, especialmente el de Canarias. Su experiencia en ese campo es muy positiva, porque a pesar del insuficiente conocimiento que percibe sobre nuestro patrimonio cultural, lo ve compensado por un creciente interés por parte de la población, incluidos los más jóvenes. 

P: ¿Qué te llevó a divulgar sobre el patrimonio cultural en redes? 

Pues durante la carrera de Historia del Arte tuve la suerte de coincidir con algunos profesores que incluían en el temario la Historia del Arte en Canarias. A partir de ahí me  di cuenta de lo poco que conocíamos sobre nuestro patrimonio cultural, sobre todo en lo  que respecta a sus conexiones. Pero fue más tarde, tras finalizar el máster y comenzar a  trabajar en un museo, cuando entendí lo necesario que era transmitir esta información al público, tanto durante las visitas guiadas como a través del departamento educativo. Además, me encantaba ver que, en medio de una visita, lograba despertar la curiosidad  de los visitantes por nuestro patrimonio cultural. Empecé a divulgar en las redes de esa  institución y comprobé cómo podía llegar a muchas más personas, aunque no tenía la  libertad para hacerlo a mi manera. Fue entonces cuando creé El Bastidor Cultural

P: Dedicas una atención especial al patrimonio canario, ¿cómo valoras este  patrimonio, según tu experiencia, y cuál consideras que es su estado de  conservación actual, en general? 

Tenemos un patrimonio muy rico y, en parte, todavía bastante desconocido. Podría citar muchísimos ejemplos, pero precisamente por eso nació el proyecto, para contribuir a que  se conozca más y se valore. En cuanto a su estado de conservación, depende de muchos factores y me resulta difícil valorar de forma general sin caer en simplificaciones. Desde mi experiencia y lo que he  podido observar, creo que siempre podríamos hacerlo mejor. Aun así, también tengo que  reconocer que en los últimos años veo un mayor esfuerzo, se habla más de restauración y conservación, se impulsan más iniciativas y, poco a poco, se va generando una mayor  conciencia sobre la importancia de proteger lo nuestro, aunque queda mucho por trabajar. En cualquier caso, creo que el desconocimiento sigue siendo uno de los mayores  enemigos de la conservación del patrimonio.

P: Los canarios parece que conocemos poco el alcance e importancia de nuestro  patrimonio, ¿qué opinas? ¿A qué crees que se debe? 

Creo que, en gran parte, se debe a la falta de programas en los centros educativos que  aborden con más profundidad la historia y el arte sucedidos en Canarias. A veces, también  falta cierto dinamismo a la hora de despertar la curiosidad y hacer que el alumnado conecte con ese patrimonio como algo propio y cercano. Dicho esto, también percibo que la situación está cambiando. Cada vez veo más centros  educativos con proyectos chulísimos sobre artistas de las islas, visitas a museos y  propuestas que acercan la cultura al día a día. Además, muchas instituciones están desarrollando una programación más enfocada en dar a conocer y difundir sus colecciones, haciendo partícipe al público, en general noto que la población se está acercando más a lo nuestro. Creo que puede ser un gran paso para que la cultura y el arte formen parte de nuestra cotidianidad. En ese sentido, se está haciendo una labor divulgativa enorme, admiro muchos proyectos que trabajan por difundir nuestro patrimonio, tanto material como inmaterial, y me gusta pensar que este hecho puede aportar un granito de arena a ese cambio. 

“Poco a poco, se va generando una mayor conciencia sobre la importancia de proteger lo nuestro, aunque queda mucho por trabajar…”

P: ¿Cómo valoras la relación de nuestros jóvenes con el patrimonio de nuestras  islas? ¿Notas interés o mayor desinterés por su parte? 

En general, noto un mayor interés por parte de los jóvenes. Ya lo percibía cuando trabajaba en el museo, especialmente durante las visitas guiadas de centros educativos,  muchas veces, más que lo que cuentas, importa cómo lo cuentas. Cuando el patrimonio  se presenta de forma cercana, dinámica y conectada con su realidad, la curiosidad aparece enseguida. También lo veo a través de El Bastidor Cultural; llega a mucha gente joven. Y, sinceramente, a veces es el público más exigente. Uno de los mayores retos de divulgar en redes es construir un discurso que funcione para distintos rangos de edad. No es posible  hacer contenidos diferentes adaptando el mismo texto a cada público, como se haría en  una visita guiada, así que hay que encontrar un equilibrio. El tono que eliges puede acercarte a un segmento concreto, pero ampliar y llegar a todo el mundo sin perder claridad ni rigor es, precisamente, uno de los desafíos más grandes a mi parecer.  

“Diría que el arte textil despierta un interés especial…”

P: ¿Cómo ha sido hasta ahora el «feedback » con tus seguidores? ¿Te consultan dudas? ¿Qué temas les resultan más atractivos? 

Diría que el feedback ha sido genial. De hecho, son mis seguidores y seguidoras quienes muchas veces me animan a continuar a través de sus comentarios, mensajes y experiencias. Me encanta la comunidad que se está creando alrededor del proyecto, sobre  todo por las conexiones que van apareciendo con otras partes del mundo. A veces me consultan dudas, otras veces me aportan más información, y en muchas  ocasiones comparten vivencias o incluso datos que yo desconocía por completo. Esa  retroalimentación es lo que más me llena, porque me aporta muchísimo y convierte la  divulgación en un diálogo real. Además, han sido las propias seguidoras quienes me han invitado a talleres de calado, o quienes me sugieren temas e ideas para futuros contenidos, y eso es algo que agradezco enormemente. En cuanto a los temas que más atraen, diría que el arte textil despierta un interés especial, y a mí me hace mucha ilusión trabajarlo porque, además, forma parte de mi proyecto de tesis. 

P: ¿Cómo eliges los temas de los que vas a divulgar? 

Normalmente las ideas me surgen en el día a día y las voy anotando en una libretita que tengo para eso. Mi punto de partida suele ser la base que me dio la carrera, pero sobre todo elijo temas que me despiertan curiosidad a mí; datos que recuerdo que me impactaron cuando los conocí en clase, en algún trabajo, o que he encontrado después en libros y lecturas. 

También mi experiencia profesional en distintas instituciones me ha aportado mucho, especialmente en lo relacionado con el arte moderno y contemporáneo de las islas. En  realidad, no sigo una regla fija para elegir un tema, simplemente hablo de aquello que me apetece que se conozca más y que siento que merece un poco más de atención.

“El Bastidor Cultural nació, básicamente, por amor al arte…”

P: Dime una historia relacionada con algún hecho o contexto sobre el patrimonio cultural canario que más te haya sorprendido últimamente… 

Últimamente me han sorprendido especialmente dos cosas. La primera tiene que ver con  el vídeo que hice sobre la roseta, en el que explico un poco su historia y muestro algunos ejemplos expuestos en el MAIT. Lo curioso fue que empezaron a aparecer muchos comentarios desde Puerto Rico, comparándola con los “soles de naranjito», un tipo de bordado muy parecido, y también desde Panamá, donde lo conocen como ñandutí. Poder corroborar esas conexiones y similitudes con testimonios llegados desde el otro lado del océano me pareció increíble, porque de repente la roseta se extendía a una red cultural  mucho más amplia. Y, por otro lado, también me han sorprendido muchísimo los órganos de Canarias. Es un  tema al que me gusta dedicar tiempo para documentarme porque me parece  interesantísimo. Además, lo bonito es que fue un seguidor, José María Cuadra Pérez, que aparece en el vídeo, quien me lo descubrió.  

P: ¿Cómo ves el futuro de tu proyecto de divulgación cultural? ¿Qué te gustaría  que pasara de aquí a 5 años en relación a tu labor divulgativa? 

Pues esta pregunta me despierta un bombardeo de ideas. Me gustaría que el proyecto fuese más allá de las redes, es algo en lo que estoy trabajando actualmente. El Bastidor Cultural nació, básicamente, por amor al arte, y me encantaría que esa idea principal se  mantuviera inamovible con el paso del tiempo. Pueden cambiar los formatos, los canales, los métodos o incluso los públicos a los que llegue, pero el objetivo siempre será el mismo: dar a conocer nuestro patrimonio cultural  y acercarlo a más personas, de una manera dinámica pero cercana. 

Texto y entrevista: Verónica Martín