El museo TEA selecciona seis propuestas canarias e internacionales para su Bienal Contemporánea

Los proyectos de María Laura Benavente, Chico-Trópico, Alejandro Robaina, RRD, Libertad Rojo y Antoni Hervàs explorarán el territorio y la comunidad en una gran muestra colectiva

El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes ha seleccionado a través de una convocatoria pública seis propuestas de artistas y colectivos que formarán parte de la Bienal Contemporánea TEA 2026. De las 337 solicitudes recibidas de veinte países se han elegido tres propuestas de artistas residentes en Canarias y tres de artistas nacionales e internacionales, cuyos procesos y resultados se presentarán en una exposición colectiva en noviembre de 2026 junto a la obra de otros artistas en la sede del museo. Los proyectos seleccionados —cuya investigación y metodología se centran en el territorio y la comunidad, ya sea desde la reflexión crítica, la intervención contextual o la colaboración con agentes locales— son Lo que no pudimos hacer mientras trabajábamos, de María Laura Benavente Sovieri (artista residente en Canarias); Resistencia. El musical. Un relato sonoro de las luchas vecinales en San Andrés, del colectivo Chico-Trópico (colectivo residente en Canarias); Informe de camarera, de Alejandro Robaina Vera (artista residente en Canarias); Exvoto Pirata de la Red, de Reproducción y Distribución RRD (colectivo internacional); Caserismos, de Libertad Rojo (artista internacional); y Guerra pá mi cuerpo, guerra!!, de Antoni Hervàs (artista nacional).

La selección se ha realizado a través de una convocatoria abierta, a cargo de un jurado compuesto por el director artístico de TEA, Sergio Rubira; Natalia Álvarez Simó, curadora de artes en vivo (Madrid); Sofía Hernández Chong-Cuy, curadora, gestora cultural y escritora (Róterdam); Chus Martínez, directora del Institute of Art de la FHNW Academy of Art and Design (Basilea); y Tania Pardo, directora del Museo CA2M (Madrid). La Bienal Contemporánea TEA 2026 se concibe como un espacio para explorar la relación entre arte, territorio y comunidad, entendiendo estos conceptos no solo como categorías geográficas o sociales, sino como campos de experiencia compartida, memoria y transformación. De este modo, busca activar vínculos sostenibles entre cuerpos, lugares y comunidades, y favorecer la emergencia de espacios comunes de escucha y acción.

En Lo que no pudimos hacer mientras trabajábamos, María Laura Benavente Sovieri propone la creación de un archivo vivo y situado en torno al taller de los hermanos Isidoro y Wenceslao Yanes Padrón en Tenerife. Más que documentar un oficio en vías de desaparición, la propuesta aborda este espacio como un lugar relacional donde se han tejido saberes técnicos, vínculos comunitarios y colaboraciones fundamentales con artistas y arquitectos. La investigación se aleja de la lógica museográfica convencional para entender el patrimonio como un proceso activo. A

través del registro sonoro, fotográfico y material, se exploran las lógicas de un taller que revela una constante innovación y adaptación frente a la obsolescencia. La propuesta reivindica el saber tradicional como una herramienta flexible y atenta al contexto, capaz de generar soluciones técnicas inéditas. El archivo resultante funciona como un dispositivo de escucha y mediación que activa la memoria material y los afectos, vinculando el trabajo artesanal con la identidad del territorio y la producción artística contemporánea.

María Laura Benavente Sovieri (Buenos Aires, 1979), licenciada en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna, desarrolla una trayectoria articulada en torno a la investigación artística, la autoedición y la mediación. Su obra plantea un territorio híbrido que desborda el soporte para habitar en el pensamiento y la conversación con otros medios. Su investigación parte de la fotografía desde un enfoque post-documental, utilizando la creación como un lugar de experimentación con el archivo para indagar en explorar los vínculos entre imagen, deseo y territorio, explorando cómo las transformaciones estructurales operan modificando las sociedades, la memoria y paisaje simbólico. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas con proyectos como No soy de aquíEl último día de las vacaciones y Plátanos y tomates y sus publicaciones habitan las colecciones del MACBA, Centro Huarte y TEA.

Resistencia. El musical. Un relato sonoro de las luchas vecinales en San Andrés es un proyecto artístico y comunitario de Chico-Trópico que investiga, a través del sonido y la creación colectiva, las formas de resistencia que sostienen al barrio de San Andrés. En un territorio expuesto a la presión de la especulación inmobiliaria, a la gentrificación y a la creciente masificación turística, la comunidad ha mantenido vivo un entramado de vínculos, afectos y saberes que conforman un tejido relacional propio, ligado al mar y a una historia de resistencia vecinal. El proyecto propone activar estas memorias -históricas, vecinales y territoriales- mediante un laboratorio de creación sonora, un proceso de escucha, acciones performáticas, piezas sonoras originales, piezas de vídeo, y una instalación que vertebrará y pondrá en juego el proceso y que tomará el cementerio de Traslarena, como un disparador de memorias del pasado y deseos futuros, de luchas de antes y de las que permanecen y se proyectan hacia adelante. El proceso culminará en una instalación -pensada como un musical estático-fantasmagoría- donde voces, materiales, músicas y cuerpos generen un relato-diálogo musical.

Chico-Trópico es un colectivo fundado en 2010 que opera en la intersección entre experimentación sonora, creación comunitaria y diseño de formatos culturales innovadores. Nacido inicialmente como festival, el proyecto evolucionó hacia una centralita de acciones artísticas que articula creación, pedagogía, performance y producción cultural desde una perspectiva expandida y situada. El trabajo de Chico-Trópico se caracteriza por entender el arte como proceso colectivo, como espacio de encuentro y como herramienta capaz de activar imaginarios, relatos y vínculos. Sus proyectos se desarrollan en diálogo con comunidades, barrios, territorios e instituciones culturales, generando contextos de participación donde la escucha, el juego, la experimentación el error y el humor forman parte del método. Trabajan por toda España con instituciones y colectivos de todo tamaño: desde La Casa Encendida, a Matadero Madrid, CA2M, entre muchos otros, y también pequeños centros culturales de barrio y asociaciones, pasando por proyectos creativos en espacios públicos trabajando siempre desde el territorio y las personas.

Informe de camarera es un proyecto de Alejandro Robaina Vera que investiga la relación entre cuerpo, territorio y memoria en el contexto turístico de las Islas Canarias. Partiendo de una historia

íntima y familiar -la de su madre, tías y primas, camareras de piso desde 1970 en Canarias-, el trabajo se expande hacia una dimensión política que aborda cómo el desarrollo turístico del archipiélago ha sido sostenido por los cuerpos de mujeres de clase trabajadora. A través de acciones performativas, la escucha activa y participativa, las prácticas de archivo y recorridos por espacios turísticos, el proyecto pone en diálogo los gestos, resistencias y experiencias de estas mujeres con los paisajes e infraestructuras que configuran el imaginario turístico y archipielágico. En este cruce, la práctica artística actúa como herramienta crítica que cuestiona la promesa visual del destino turístico y visibiliza las tensiones entre quienes lo sostienen y el territorio que lo representa.

Alejandro Robaina Vera (Telde, 1994) es artista visual y fotógrafo cuya práctica se centra en la relación entre cuerpo, territorio y memoria, con especial atención a los contextos sociales y políticos de la industria turística en las Islas Canarias, explorando narrativas personales que se expanden hacia problemáticas colectivas. Ha estudiado Grado en Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Fotografía, Arte y Técnica y Máster en Producción Artística en la Universitat Politècnica de València. Ha desarrollado su obra en proyectos expositivos tanto individuales como colectivos en espacios como el Centro de Artes Plásticas de Gran Canaria, CAAM o Las Atarazanas de València. Paralelamente, trabaja como fotógrafo y videógrafo, compaginando su práctica artística con proyectos en el ámbito comercial y editorial.

El proyecto Exvoto Pirata, de Red de Reproducción y Distribución (RRD), propone ahondar en la investigación acerca los orígenes y la historia del barco votivo del pirata Cabeza de Perro y su condición actual. Utilizando esta narrativa en específico, como eje temático para construir una embarcación/exhibición mutable, alrededor de la memoria histórica marítima de Tenerife, y su acervo material y oral. Las historias acerca de los exvotos votivos, son solo una de las múltiples formas que tienen los tinerfeños para recrear y definir su conciencia colectiva. Dichas historias no parten de una narración de sucesos históricos lineales, sino que recrean eventos vinculados con anécdotas y hechos que han vivido tanto en su lugar de origen, así como los que se han ido sumando a raíz de los procesos migratorios. Como colectivo, les interesa involucrarse de lleno en este contexto para poder compartir sus saberes como artistas, el interés por la antropología visual y las prácticas colaborativas.

Fundado en 2017, RRD es una colectivo y plataforma dedicada a la producción y distribución de contenidos impresos y audiovisuales. Transforman lo que originalmente era un quiosco de revistas en un territorio en constante mutación: a veces es un espacio de exposición peatonal, a veces un punto de distribución, a veces un escenario, pero siempre un colectivo y un espacio en su definición más amplia. Como tal, han servido de punto de encuentro público donde artistas, editoriales independientes y transeúntes se reúnen para intercambiar experiencias y generar conocimiento. Se han centrado en crear canales alternativos para la difusión de contenidos independientes en México y en otras partes del mundo. Hacen hincapié en concepto de ‘Red’, ya que creen que la solidaridad entre los artistas con recursos limitados, puede proponer nuevas formas de ver y consumir el arte, tanto dentro como fuera de los circuitos institucionales y comerciales.

Caserismos, de Libertad Rojo, es una instalación interactiva que celebra los pequeños rituales cotidianos que tejen nuestros vínculos más profundos. Frente a un mundo que fragmenta los encuentros, este dispositivo en forma de despensa colectiva invita al trueque simbólico de gestos íntimos: formas de saludarse, canciones inventadas, ritos para dar las buenas noches. El visitante

explora frascos con estas “provisiones para la vida”, se lleva consigo aquellas que le resuenan y aporta los propios, convirtiéndose en co-creador de un archivo vivo. Un espacio para reconectarnos con lo próximo, inspirar nuevos rituales y reconocer que el cuidado compartido es el verdadero patrimonio de una comunidad.

Libertad Rojo (Panamá, 1992) es una artista visual interesada en lo místico y los procesos colaborativos. Trabaja con un enfoque intuitivo y orientado al proceso, apuntando a la reflexión y la imaginación para el desarrollo de un lenguaje que explora la experiencia humana a través de diversos medios. Su obra investiga futuros, el deseo y la transformación a través de un lenguaje poético-experimental. Ha participado en exposiciones como Trópico Gráfico Mágico, Museo de Arte Contemporáneo de Panamá(2023); Arcanos Cercanos, MAC Panamá (2024), Cúmulus, MAC Panamá (2025); y Lo vi en un sueño en Arteconsult (2026).

Guerra pá mi cuerpo, guerra!! es el proyecto de Antoni Hervàs. “Guerra!” fue la carismática proclama con la que Paco España anunció su llegada a los escenarios de Barcelona desde Canarias. Noche tras noche, junto a otras ambiguas figuras, brilló valiente y fugazmente en consagrados espacios de resistencia… Hasta apagarse. Su célebre “Yo soy así” fue su provocadora respuesta a un sistema autoritario que criminalizaba constantemente su existencia. Un solemne número de transformismo en el que se desprendía de todo artificio, y en el tránsito de la femme fatale a la cara lavada desvelaba «su misterio». Un legado que fue pasando de boca en boca, transformándose como los mitos y adaptándose en cada tiempo y lugar en el que se ha desplegado, encontrando en otras prácticas y géneros la posibilidad de convertirse en historias eternas que, como formas rituales, resurgen gracias a nuevos cuerpos que temporalmente las encarnan para dar testimonio de aquellas que pusieron el cuerpo para que otras nuevas puedan surgir.

Antoni Hervàs (Barcelona, 1981) estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona (2006). Entre sus exposiciones individuales se encuentran: Hércules en la luna en Espai Cultural CajaMadrid (2012); El Misterio de Caviria en La Capella (2016); Sausages en Okela, Bilbao (2020); The Awakening en The Green Parrot (2022) y en Human Resources (2023) o Máquinas del tiempo en el Centro de Arte Santa Mónica (2024). Entre sus colectivas destacan: Generaciones 2018 en La Casa Encendida (2018); Humor absurdo en el CA2M (2020); Itinerarios XXVI en la Fundación Botín (2021); Panorama 21 en el  MACBA (2021), La máscara nunca miente en elCCCB (2022) o Where Will we go from here? en Frankfurter Kunstverein (2022). Fue residente en la Academia de España en Roma, La Escocesa y HANGAR (Barcelona), Gasworks (Londres), The 18th Street Arts Center y Tom of Finland Foundation (Estados Unidos). También ha recibido ayudas de la Fundación Botín y de La Caixa, así como el Premi Ciutat de Barcelona 2016.