La centenaria cinta alemana inaugura el certamen en su primer cuarto de siglo, con un Asier Etxeandía pletórico y con los acordes de GAF y La Estrella de la Muerte.
Por Clara Molina y Noelia Gil
“El cine es el mismo, pero nuestra mirada ha cambiado”. Con esas palabras resumía el actor y cantante Asier Etxeandía (Bilbao, 1975) en su discurso inaugural lo que representa esta vigésimo quinta edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas (FICLPGC).
Tras un guiño al pasodoble ‘Islas Canarias’ (Josep Maria Tarridas, 1935), Etxeandía iniciaba esta edición tan especial con una anécdota personal, si bien extrapolable a la experiencia universal. Su primer recuerdo del cine, la primera vez que observó la pantalla grande, fue cuando contaba con tan solo siete años: acompañado de su madre, se enamoró del celuloide. Esa primera película fue ‘El Mago de Oz’ (Victor Fleming, 1939), que le produjo un sentimiento que, contaba, todavía atesora en su corazón.
Con esta película, que habla de una búsqueda literal y metafórica del “volver a casa”, el artista explicaba que eso es el cine para él, definiéndolo como: “el lugar que más me coloca la sensación de hogar”; y añadiendo que “el amor es un teatro lleno: estoy en esta gala por amor”.

Una edición con mirada nostálgica
Con los ojos del presente pero sin perder de vista el pasado, el artista vasco presentó el programa de esta nueva convocatoria del certamen, que ya se ha convertido en un clásico del circuito cinematográfico español.
Una mirada nostálgica, respetuosa, pero también atrevida, es la que identifica el programa de este año, con secciones tan emblemáticas como Panorama o Camera Obscura, que en la noche de ayer se estrenó con la proyección de ‘Fausto’ (F.W. Murnau, 1926), arropada por la música en directo de GAF y La Estrella de la Muerte.
Destacan entre las mentadas secciones “Déjà Vu – Tesoros Restaurados Film Heritage Foundation”, donde se recuperan algunas de las obras más célebres del cine indio; “Banda Aparte en Retrospectiva”, dedicada al cineasta chileno Ignacio Agüero; y el reconocimiento al director y guionista chino Bi Gan, que recibirá la Lady Harimaguada de Honor el próximo 29 de abril, diez años después de hacerse con el máximo galardón del festival con “Kaili Blues”, su primera película.
Durante la presentación también se resaltó la importancia de este festival para presentar nuevos talentos con “Sección Oficial” y “Canarias Cinema”, secciones que para Etxeandía suponen “un nido para incubar talento”.
Carolina Darias, alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, dedicó al público asistente unas palabras sobre la importancia de esta cita para la salud cultural de la ciudad y de la isla, por el que además han pasado grandes rostros del cine como Susan Sarandon, Javier Cámara, Concha Velasco o William Dafoe durante sus veinticinco años de vida.
Desde sus comienzos a principios de los 2000 hasta la actualidad, el festival ha ganado bastante renombre dentro del panorama cinematográfico, concibiéndose como uno de los certámenes de cine de autor más estables del circuito nacional.
Centenario de una de las obras más importantes del expresionismo alemán
Ficha técnica
- Título original: Faust – eine deutsche Volkssage
- Año: 1926
- Dirección: F.W. Murnau
- País: Alemania
- Duración: 1h 56 min
- Género: Fantástico, expresionismo alemán
- Guion: Hans Kyser (basado en la obra de Goethe y cuentos tradicionales)
- Fotografía: Carl Hoffmann
- Productora: Universum Film (UFA)
El “Fausto” de F. W. Murnau tiene algo en común con esta edición del FICLPGC, y es que ambos celebran un aniversario especial: mientras que el festival alcanza su primer cuarto de siglo, el filme completa su primera centuria.
Con la proyección de esta obra quedaba inaugurada la sección de “Camera Obscura”, que combinará grandes obras del cine mudo con música en directo. La banda tinerfeña GAF y La Estrella de la Muerte acompañó la aventura de Fausto y Mefistófeles con una partitura original compuesta para este largometraje, una sintonía que lograba conectar cada parte de la historia como una danza teatral, generándole así mayor potencia visual.
Pero los años no han pasado en vano para “Fausto”. En una época donde el cine ha avanzado tanto y, con ello, sus efectos especiales, poder observar lo artesanal y artístico que destilan los primeros productos fílmicos de los años 20 hace retroceder la mirada a esa simpleza del cine: contar historias y crear una sensación mágica a través de ellas.
Muestra de esto se puede ver en la escena donde el anciano Fausto invoca a Mefistófeles, una especie de danza decorada con esos pequeños anillos que le atraviesan.
Esta historia, que es en realidad una revisión de la famosa obra de Goethe, podría dividirse en tres actos: el pacto inicial entre el arcángel Miguel y el demonio Mefistófeles, la tentación a Fausto y la tragedia que trae consigo ese gran final. Un final que traslada un potente mensaje: aunque las tentaciones sean grandes, siempre hay una fuerza superior que vence a todo, y es el amor.
Destaca también la escena donde Gretchen, en la intemperie de la tormenta de nieve, mece a su bebé, quedando totalmente enmascarada por una capa blanca, evocando la imagen de la Virgen María, tan representada a lo largo de la historia en diferentes disciplinas artísticas. Una referencia potente que puede definir el personaje de Gretchen en esta historia.
Otra forma de ver esta obra es desde el cambio de mirada del que hablaba Asier Etxeandía al comienzo de la apertura. Un cambio de mirada que permite observar la evolución del papel de la mujer a través de los años. Una narración donde, a pesar de ser Fausto quien por ambición toma las decisiones, es la joven e inocente Gretchen la que sufre todo el castigo y la deshonra.
Quizás, con los ojos del presente, su papel se puede ver como el de la víctima que es, foco y responsable de todas las consecuencias.
En definitiva, cien años después, ‘Fausto’ continúa siendo la obra de arte (o truco de magia) que en su momento creó Murnau. Hace cien años, en una sala de cine, alguien sintió la misma emoción que Etxeandía cuando vio por primera vez “El Mago de Oz”: un sentimiento único pero universal, porque eso es el cine, un refugio universal, un lugar donde sentirse en casa, un hogar.
Fotografías: Prensa Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.




