Kid Vereje: crítica del primer largometraje dirigido por Ana Sánchéz-Gijón, de La Mirada Producciones. Por Juan Rebenaque

KID VEREJE

Dirección: Ana Sánchez-Gijón
Guion: Cynthia Alvarado Abarca y Ana Sánchez-Gijón
La Mirada producciones (Canarias) y Cántico Producciones (Costa Rica)

Cuando tiempo atrás Ana Sánchez-Gijón me contó que estaba preparando su primer largometraje como directora (después de tres décadas produciendo, a través de La Mirada Producciones, los trabajos de otros cineastas que tanto lustre han dado al cine hecho en Canarias) y cuál era su argumento, dudé de si me iba a gustar. No porque desconfiara de su capacidad para sacar adelante el proyecto, sino porque no sabía si iba a lograr que empatizara con el protagonista de esta película, que cuenta su verdadera historia. Mis dudas se esfumaron a los pocos minutos del inicio del metraje.

Ya desde el comienzo, Kid Vereje te golpea con la fuerza de un puñetazo. No lo afirmo porque su personaje principal fuera boxeador. Es un puñetazo de realidad: “Nos fuimos a vivir a una barriada porque nos dijeron que podríamos ser ricos. Pero era mentira, nos hicimos más pobres”. Esta sentencia pronunciada con la inocencia y la sinceridad desarmante de aquel púgil cuando solo era un niño, es el preámbulo perfecto de todo lo que vi después: el retrato de la dura vida de un chico de barrio (o de barriada) en los años del tardofranquismo. Familia desestructurada, clasismo, pobreza, abandono, malos tratos, pequeños actos delictivos… Juan Fernando Pérez León –verdadero nombre de Kid Vereje- pudo salir de todo eso y construirse otra vida gracias al boxeo. El guion –impecable- escrito por Cynthia Alvarado Abarca (coproductora de Costa Rica) y Ana Sánchez-Gijón relata ese periplo vital con una sencillez y honestidad tan certeras que es imposible no emocionarse y conseguir, precisamente, empatizar con el protagonista de este filme, que es más que un docudrama. Es cine de altura, cine que entronca con aquel neorrealismo italiano de la posguerra: escenarios naturales, actores no profesionales, temática social centrada en la clase trabajadora… La vida tal como es. 

Uno de los grandes aciertos de Sánchez-Gijón es acercarse a ese contexto sin subrayados innecesarios en el drama. Al contrario, lo hace con un gran sentido del humor, dotando a la figura de Pérez León de una humanidad que ilumina la pantalla. Sin juzgar, sin moralinas. Solo un retrato sincero hecho desde el respeto. Pero, además, suministra a Kid Vereje un pulso narrativo extraordinario. La película nunca cansa, nunca decae. Y en eso, la labor de dirección ha contado con aliados excepcionales como el dinámico montaje (también obra de su realizadora); el cuidado por el detalle que ha tenido en la planificación de las secuencias; el excelente trabajo artístico en posproducción, lleno de aciertos visuales, de Alfonso Ruiz; la banda sonora del compositor costarricense Christian Solís y el no menos sobresaliente trabajo del director de fotografía Juan A. Castaño, que lo mismo te ilumina una historia como ésta, al estilo de Rossellini o De Sica, que inunda un corto de terror de maravillosos claroscuros como en el expresionismo alemán. 

Después de su preestreno en Tegueste, Kid Vereje se proyecta, desde el 19 de junio, en los Multicines Tenerife (La Laguna) a las de 19.15 y 21 horas y, el 25 de junio, a las 19 horas, en el Espacio Price (Santa Cruz de Tenerife) con la presencia de la directora y el protagonista. Espero que sea el inicio de una segunda carrera de Ana Sánchez-Gijón como directora, porque si algo ha demostrado con este largo no es solo su talento, sino también su profundo amor al cine.

Juan Rebenaque