Sábado 11 de julio, arranca el concierto de apertura de la presente edición de Fimucité, la que celebra dos décadas del festival. Lo hace en el icónico Teatro Leal sito en San Cristóbal de La Laguna, omnipresente en el escenario, un piano de cola espera a qué Aleksander Dębicz, uno de los pianistas polacos más importantes de su generación, acaricie sus teclas. El encargado de presentarlo es, como no podía ser de otra manera, el maestro Diego Navarro, que expone como el recital que estamos a punto de disfrutar, es una idea que acariciaba tiempo atrás en colaboración con Aleksander… y es que este, de formación clásica pero con una versatilidad y capacidad de improvisación amparada por un evidente conocimiento de el amplio abanico de partituras para cine que la historia del séptimo arte nos ha regalado, nos daría un recital único donde la interpretación, deconstrucción y personalísima técnica del polaco, nos llevaría por un viaje de lo más ecléctico.

El programa arranca con la reconocible partitura extraída de ‘Pinocchio’ que es desde hace décadas la que acompaña al opening logo de la compañía madre, Disney. Inicia con este guiño no solo a un legado cinematográfico, también a una licencia de la que podremos disfrutar en concierto dentro de la programación del festival el viernes 17 y sábado 18 en el Auditorio de Tenerife: ‘Star Wars: A New Hope’. Aleksander nos enseña que todo está conectado, que todo resuena de algún modo, uniendo ideas y sentimientos, lo hace conectando con la ‘Mary Poppins’ de los Sherman Brothers y el ‘The Bridge on the River Kwai’ de Malcolm Arnold… pero el versátil pianista va introduciendo easter eggs, fragmentos de otras bandas sonoras, Indiana Jones por aquí, Lawrence de Arabia por allá… culminando en el ‘Exodus’ de Ernest Gold con la marcha imperial de Star Wars, como alegoría y denuncia del fascismo; resuenan los ecos, todo está conectado.

Aleksander se dirige al público con afable cercanía contándonos que está encantado con la ciudad de La Laguna (incluida la lluvia) y nos introduce en el siguiente bloque del recital, lo hace con un personalísimo medley donde fusiona a Williams y Goldsmith (nada más y nada menos) con dos composiciones tan contrapuestas como son ‘Jaws’ y ‘The Omen’, para dar paso a la reconocible y evocadora ‘E.T. the Extra-Terrestrial’.

Y es aquí, justo cuando Aleksander vuelve a dirigirse al público para hablarnos de la evolución dentro de la música para cine y la llegada de músicos de formación y base mayormente centrada en la electrónica y/o el rock, cuando da paso a la que para un servidor es la mejor interpretación de la noche: ‘The Social Network’ de Trent Reznor & Atticus Ross (Nine Inch Nails). Una partitura con profusión de programación pero compuesta desde una base de piano, lo que hace que sus bucles interminables, a los que se van añadiendo arpegios en oleadas casi enfermizas, suenen de maravilla a las teclas del polaco. ¿Saben cuando su cerebro experimenta tal sensación de placer que sienten un ligero cosquilleo en la coronilla?, pues hacía tiempo que no lo experimentaba en un concierto, solo por eso, la experiencia estaba más que amortizada. Pero aún faltaba la recta final, donde cabe destacar la épica contenida del ‘The Brutalist’ de Daniel Blumberg y la juguetona ‘Sinners’ cargada de notas bluseras de Nueva Orleans del cada vez más imprescindible Ludwig Göransson.

Tras una merecida ovación en pie por parte del público, Aleksander tiene la deferencia de interpretar la composición ‘Óscar: El color del destino’, extraída de la BSO de ‘Óscar: Una pasión surrealista’ de Diego Navarro. Segunda ovación en pie y un Dębicz referenciando a sus orígenes y afirmando que como podría un polaco no interpretar a Frédéric François Chopin… pero claro… y aquí cito a Aleksander: «On my way» (sic).
Fotografías cedidas por FIMUCITÉ para esta crónica.


