DOCanarias reconoce la trayectoria de la cineasta Tatiana Huezo con su premio “Narrativa Personal”

El Festival de Cine de Realidad de Canarias regresa a Puerto de la Cruz del 8 al 12 de septiembre

El Festival Internacional de Cine de Realidad DOCanarias reconoce la trayectoria de Tatiana Huezo con su premio Narrativa Personal. La obra de la cineasta mexicana-salvadoreña protagoniza la agenda del último día de esta edición, que se extiende del 8 al 12 de septiembre. Así, Huezo se encuentra con el público el 12 de septiembre, en la Sala Timanfaya a las 18.45, tras la proyección de una de sus películas emblemáticas, Tempestad, mientras que El eco es el filme con el que se clausura la edición. “Asistir este año a DOCanarias será una oportunidad muy especial para compartir con otros cineastas, mostrar parte de mi trabajo y conocer este bello lugar; me siento emocionada y agradecida”, asegura.

A juicio del director general de Innovación Cultural e Industrias Creativas del Gobierno de Canarias, Cristóbal de la Rosa, “Canarias constituye el escenario idóneo para un festival como DOCanarias, que ofrece una perspectiva clave y muy necesaria para conectar a Latinoamérica y África, dos regiones con realidades sociales complejas que juntas suman casi 2000 millones de personas. El cine y la cultura sirven aquí como herramientas para examinar, denunciar y buscar soluciones a estos retos, con el objetivo de mejorar la vida en ambos territorios utilizando a Canarias como puente de unión”.

DOCanarias concede Huezo el premio Narrativa Personal por un cine que parece guiado por el objetivo de devolver rostro, voz y cuerpo a quienes quedan ocultos bajo las grandes estadísticas de la violencia, la pobreza o el abandono. El festival destaca la forma fascinante en que recorre la frontera entre documental y ficción. Sus películas recuerdan que detrás de cada tragedia colectiva existe siempre una vida concreta y que el cine puede ser un acto de escucha.

Fascinada “por las atmósferas, por la imagen”, se formó como fotógrafa de cine. “Casi no había mujeres en este oficio; ser mujer cinefotógrafa hace 25 años fue difícil. Los directores dudaban de las capacidades creativas de una mujer y se excusaban en que la cámara y la tramoya eran muy pesados”. Esta situación la llevó a dirigir.

Su primera experiencia con el documental fue decisiva: “Era una familia campesina en donde dos mujeres compartían el amor del mismo hombre y así construyeron su familia. La experiencia de entrar en su universo fue fascinante y me hizo decidir ser documentalista. Aprendí que el documental es un camino donde debes ser muy terco y que, como ningún otro género, te obliga a mirar el mundo que quieres atrapar sin prisa”.

Sobre su particular mirada cinematográfica, la creadora comenta que “surge a lo largo del proceso de conocer al “otro”, a esas personas que van a compartir una parte de sus vidas conmigo, sus sentires, sus dolores, sus pensamientos, sus sueños y pesadillas. Intento acercarme mucho a la vida de los protagonistas y en ese caminar juntos se genera un vínculo que para mí es un compromiso, con ellos y con mi propia búsqueda de la película”.

“Suelo enamorarme de personajes “rebeldes y contradictorios”, algunos con una resistencia frente a la tragedia, a la desigualdad o la injusticia, que han aprendido a vivir con sus dolores; sus vidas me han enseñado sobre la dignidad y el amor que hay dentro del ser humano”, detalla la directora, quien intenta “construir a personajes que no sean de un solo color, seres humanos complejos, que en muchos casos viven situaciones difíciles de violencia, de pérdida, pero también llenos de luz y gozo por la vida”.

Ha dirigido y escrito siete películas y recibido 47 premios, entre los que destacan el Ariel a la mejor dirección por Tempestad -la primera mujer en recibir este reconocimiento de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), en 2017-; los recibidos en la Berlinale a la mejor dirección y el mejor documental por El eco (2023) y la mención especial en la sección Un certain regard de Cannes (2021) por Una noche de fuego, ficción que también recibió en San Sebastián los premios Horizontes y RTVE-Otra mirada.

Nacida en El Salvador en 1972, de padre salvadoreño y madre mexicana, se trasladó a México de niña, mientras la guerra devoraba su país de origen. Tiempo cáustico (1997) y El ombligo del mundo (2001) despertaron el interés de la crítica. Su primer largo, El lugar más pequeño (2011), habla sobre la capacidad humana de reconstruirse después de algo terrible. En Tempestad (2016), dos mujeres atraviesan México: una, en libertad tras la cárcel; la otra busca a su hija desaparecida. En Noche de fuego (2021), su primer largo de ficción, varias niñas crecen bajo la amenaza del narcotráfico. En El eco (2023) observa cómo la infancia se construye entre la naturaleza, el trabajo y el aprendizaje de la vida y la muerte en un pueblo aislado.