Fimucité 20: Star Wars: A New Hope in Concert. Por Jonathan Medina y Norberto Trujillo

17 de julio de 2026. 18:20 horas. Interior Auditorio de Tenerife. Cafetería.

Jonathan – ¿Qué tomas Norberto?

Norberto – Un leche y leche largo.

J. – Deja, pago yo; para nuestro próximo cine pagas tu.

N. – Has disparado primero. Y además pidiendo un café “solo”.

J. – Vaya odisea para llegar al auditorio con tanto evento en paralelo hoy en Santa Cruz. Para nosotros estaba claro que EL EVENTO era ‘Star Wars: A New Hope in Concert’ de Fimucité. A un año del medio siglo del inicio de la saga…

N. – Sin duda, pero da gusto ver que en un día con tanta oferta cultural musical como hoy, el auditorio esté lleno. Hoy nadie nos va a quitar el viaje por una galaxia muy lejana.

J. – Sabrás que la primera película de Star Wars es especial para mí porque compartimos año de nacimiento (pero no sé lo cuentes a nadie).

N. – Te confesaré que nunca he sido fan de Star Wars, casi que si tengo que elegir, sería más de Star Trek por razones que mejor me guardo. Pero ello no quita que sepa apreciar las bondades de la saga de Lucas y el buen hacer de la entrega que veremos hoy.

J. – Yo llegué a esta película a través de la televisión en abierto, para más tarde adquirir el correspondiente VHS, que por cierto no ha conocido edición en digital, ya que tras el reestreno en salas en 1997 con «mejoras», está paso a ser la versión oficial. Imagino que por un tema generacional, tú acercamiento a la saga fue distinto.

N. – Yo tengo un año o dos menos que tú, con lo que no había nacido cuando la estrenaron, pero tampoco he pasado del VHS, con el montaje sin los nuevos efectos digitales, por fortuna.

J. – Fíjate que estos días recupere los 16 cortes del score original… y la memoria me jugó una mala pasada… en mi cabeza habían coros, que John Williams no añadió hasta las precuelas. Igualmente va a ser una gozada disfrutar de las míticas fanfarrias de la saga en la Sala Sinfónica.

N. – Con efecto Mandela o sin él, hoy no tengo duda que Fimucité estará a la altura de la obra maestra de Lucas.

J. – ¡Que la fuerza nos acompañe!

20:10 horas. Interior Auditorio de Tenerife. Sala Sinfónica. Interludio.

Norberto – Aún hay que digerir esta primera parte, pero me puedo aventurar a decir que Fimucité se ha superado de nuevo.

Jonathan – Ya te digo.

N. – Me apiado del que se haya perdido el viaje que estamos haciendo esta noche. Una experiencia es poder ver la cinta en pantalla grande, otra es escuchar la partitura de Williams, pero todo al mismo tiempo, y con esta última en directo, es un privilegio.

J. – Como primeras impresiones, me quedo con la sensación de volver a ser un niño al escuchar en directo la composición para orquesta sinfónica del (extinto) logo de 20th Century Fox y el estallido de las primeras notas del ‘Main Title’ con el omnipresente y reconocible logo de la saga.

N. – Me esperaba algo increíble, pero detalles como lo de musicalizar en directo la entrada del logo es de esas cosas que se aprecian y agradecen.

J.- A destacar también la maestría de Eímear Noone dirigiendo la orquesta sinfónica, con una suerte de baile fluido e hipnótico de batuta, que cual ballet, llevaba de la mano a los músicos en el habitual choque de cuerdas y vientos metal de John Williams.

N. – Es difícil dar una impronta propia a piezas musicales tan reconocibles y tan apegadas a nuestra memoria. Pero Noone lo consigue con sutileza, pasando completamente desapercibida a la vista, pero apoderándose del oído.

J. – Toda la razón. Como nota, no necesariamente negativa, creo que todos esperábamos ver el ‘Cantina Band’ interpretado en directo… pero entiendo que al tratarse de música diegética (que forma parte de la acción de la película)… se decidió dejarla como parte del máster de sonido reproducido.

N. – Sí, era un momento que ambos ansiábamos. Pero asumimos el motivo de peso. Lo que nos ha servido para comprobar que la orquesta en directo y la música grabada de la propia película han coexistido sin conflicto.

J. – Me quedo también con el uso de las cuerdas por parte de Williams en todo el tramo en Tatooine, enraizado en clásicos del cine de aventuras ambientados en el desierto como ‘Lawrence de Arabia’ (música de Maurice Jarre). El despliegue de cuerdas por parte de Fimucité, siempre al frente del escenario, estuvo como siempre a la altura. Esperando con ansia la segunda parte de la proyección, donde veremos un mayor choque entre cuerdas y vientos metal.

N. – Ya salen precisamente las cuerdas al escenario, comenzamos la segunda mitad.

J. – ¡Se viene lo bueno!

21:20 horas. Exterior Auditorio de Tenerife.

Norberto – Lo han vuelto a hacer.

Jonathan – ¡Increíble!

N. – El bueno de Williams se dejaba lo mejor para el final. Y los enormes músicos de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, dirigidos esta noche por la maestría de Noone nos han llevado a un viaje más allá de lo terrenal.

J. – Lo cierto es que la memoria nostálgica te hace recordar la película como un continuum de música, cuando en realidad Williams dosifica, pero sabe llenar la pantalla cuando es necesario. Este tercer acto es espectacular e historia del cine.

N. – El último tramo de la película y de su música no entiende de sutilidades, te da todo lo que te ha guardado con mimo para conseguir una fiesta emocionante.

J. – Y tanto. Que decir de ese clímax de más de doce minutos con ‘The Last Battle’ donde la orquesta sinfónica dialoga y enfrenta cuerdas y vientos metal cual conflicto rebeldes/imperio en un frenesí imparable… uno se agarra a la butaca del auditorio cual mandos de un X-Wing.

N. – Puede que sea la primera vez que al ver esta entrega, me he sentido como si estuviera participando en la batalla. La inmersión que ha conseguido para el espectador casi hacía palpar la tensión por tratar de destruir la Estrella de la Muerte. La música me vibraba en el pecho como si estuviese dentro de una de las naves.

J. – Sueño cumplido con la fanfarria de ‘The Throne Room and End Title’ como colofón a esta gran space opera. La orquesta Sinfónica de Tenerife bajo la dirección de Eímear Noone han estado a la altura de la alianza rebelde.

N. – ¿Un cine y un café para rematar la noche?

J. – Cine si, café no.

N. – No conviene hacer enfadar a un Wookiee.

Fotografías cedidas por FIMUCITÉ para esta crónica.