La película de acción real japonesa más taquillera de la historia y la elegida por Japón para competir en los Óscar llega a Filmin dentro de la sección Arts del Atlàntida Mallorca Film Fest.
El próximo 7 de agosto, Filmin estrena «Kokuho. El maestro del kabuki», la nueva película de Lee Sang-il que se estrenó en la Quincena de Cineastas del Festival de Cannes. Convertida en un auténtico fenómeno en Japón, con más de 14 millones de espectadores, es la película de acción real japonesa más taquillera de la historia del país. Además, fue elegida para representar a Japón en los últimos Premios Óscar, donde obtuvo además una nominación al mejor maquillaje y peluquería. La película forma parte de la sección Arts del Atlàntida Mallorca Film Fest, donde también podrá verse en su edición presencial.
Basada en la aclamada novela de Shuichi Yoshida, la película sigue durante cinco décadas el ascenso de dos actores de kabuki unidos por la amistad, la rivalidad y una obsesión compartida por alcanzar la excelencia artística. Entre melodrama, saga familiar y relato de iniciación, Lee Sang-il construye una gran epopeya sobre el precio del talento, la identidad y el sacrificio.
Sinopsis
Año 1964, Nagasaki. Kikuo Tachibana, un joven marcado por la violencia al ser hijo de un yakuza, es acogido por una familia de maestros del kabuki tras sufrir una violenta tragedia. Desde ese momento, su vida se transforma en un ejercicio de extrema disciplina y sacrificio para convertirse en el mejor actor de Onagata (intérprete de personajes femeninos) de la historia, compitiendo con el heredero legítimo de la familia. En un viaje a lo largo de 50 años, “Kokuho” explora los traumas bélicos de Japón, la rigidez del sistema de linajes en el arte tradicional y el coste emocional y físico de la obsesión por la perfección.
Aunque el kabuki, el teatro clásico japonés caracterizado por sus elaboradas escenografías, maquillajes y por la interpretación masculina de todos los personajes, ocupa el centro del relato, «Kokuho» nunca pretende funcionar como una lección sobre esta tradición. Lee Sang-il utiliza este arte milenario para hablar de la ambición, la rivalidad y el sacrificio que exige cualquier disciplina artística llevada al extremo. Como explica el propio director: «Para llegar a lo más alto siempre hay sacrificios. Cuanto más intensa es la luz que recibe un artista, mayor es también la sombra que proyecta.»
Lejos de filmar las representaciones desde la distancia, Lee sitúa al espectador sobre el escenario, compartiendo el esfuerzo físico y emocional de sus intérpretes. «No quería enseñar el kabuki desde fuera, sino desde el punto de vista de quienes lo viven», afirma. Para conseguirlo, los protagonistas entrenaron durante más de un año y medio con maestros de esta disciplina antes del rodaje, interpretando todas las escenas sin dobles ni efectos digitales.

Una epopeya de cincuenta años
A lo largo de tres horas que recorren medio siglo de historia japonesa, «Kokuho» combina el espectáculo teatral con una puesta en escena de extraordinaria riqueza visual. El director de fotografía Sofian El Fani («La vida de Adèle») captura la intensidad del maquillaje, los tejidos y la iluminación del kabuki, mientras el diseñador de producción Yohei Taneda recrea tanto los escenarios teatrales como el Japón de la posguerra con un nivel de detalle deslumbrante.
El resultado es una película que convierte cada representación en un acontecimiento cinematográfico, alternando la intimidad de los ensayos con la grandiosidad del escenario. Una celebración del arte como vocación absoluta que ha conquistado al público japonés y confirma a Lee Sang-il como uno de los grandes cineastas del país.


