Filmin estrena «El sonido de la caída», un drama hipnótico galardonado en Cannes, el 14 de agosto

Premio del Jurado en el Festival de Cannes y gran triunfadora de los Premios del Cine Alemán, la segunda película de Mascha Schilinski es una de las grandes revelaciones del cine europeo reciente.

El próximo 14 de agosto, Filmin estrena «El sonido de la caída», la nueva película de la directora alemana Mascha Schilinski. Ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes y gran vencedora de los Premios del Cine Alemán, donde obtuvo 10 galardones de 11 nominaciones, la película se ha consolidado como una de las propuestas más celebradas del cine europeo de los últimos años.

Ambientada en una antigua granja del norte de Alemania, «El sonido de la caída» entrelaza las vidas de cuatro niñas separadas por casi un siglo. A través de una narración fragmentada que hace convivir pasado y presente, Schilinski compone un relato hipnótico sobre la memoria, el tiempo y las huellas invisibles que dejan varias generaciones de mujeres en un mismo lugar.




Sinopsis


Cuatro niñas, Alma, Erika, Angelika y Lenka, pasan su juventud en la misma granja del norte de Alemania. A medida que la casa evoluciona a lo largo de un siglo, los ecos del pasado perduran en sus paredes. Aunque separadas por el tiempo, sus vidas empiezan a conectarse y reflejarse entre ellas.

Un laberinto de recuerdos

Mascha Schilinski convierte la memoria en el auténtico motor de la película, alejándose de cualquier narración lineal. El relato avanza mediante asociaciones, ecos visuales y pequeños gestos que enlazan a sus protagonistas a través del tiempo, como si los recuerdos de unas acabaran infiltrándose en la vida de las otras.

«La memoria y la imaginación se mezclan constantemente», explica la directora. «No recordamos los hechos de forma cronológica, sino emociones, habitaciones, imágenes que reaparecen muchos años después.»

Esa misma lógica impregna la puesta en escena. La cámara atraviesa puertas, habitaciones y décadas como una presencia silenciosa que intenta reconstruir las vidas de quienes habitaron la casa. Más que un escenario, la granja termina convirtiéndose en un espacio donde el tiempo parece haberse plegado sobre sí mismo.


El peso invisible de lo heredado


Sin recurrir a explicaciones psicológicas ni a grandes revelaciones dramáticas, «El sonido de la caída» reflexiona sobre la forma en que los traumas, los silencios y la violencia atraviesan las generaciones. Schilinski sugiere que ciertas experiencias permanecen inscritas en los lugares y en los cuerpos mucho después de haber sido olvidadas, manifestándose como intuiciones, miedos o recuerdos que nunca llegaron a vivirse.

«Todos podemos sentir cosas que ocurrieron antes incluso de haber nacido, acontecimientos que han moldeado a quienes vinieron antes que nosotros», afirma la directora. Una idea que atraviesa toda la película y que encuentra en la infancia el territorio perfecto para explorar aquello que todavía no puede explicarse con palabras, pero que, de algún modo, sigue presente.