Arima León: “Hay que seguir contando nuestras historias desde nuestras islas”

Culturamanía entrevista a Arima León con motivo del estreno de Tal vez, su primer largometraje, una película que aborda el amor, la memoria, la identidad y aquellas historias que durante años permanecieron en silencio. La directora y escritora canaria habla sobre su evolución desde el teatro y la interpretación hasta el cine, el momento que atraviesa el audiovisual en Canarias y la necesidad de seguir creando y contando historias desde las islas. León reivindica también mejores condiciones para que los cineastas canarios puedan desarrollar sus proyectos sin verse obligados a marcharse y reflexiona sobre el impacto que Tal vez está teniendo en el público.

Vienes del teatro, la interpretación y la escritura antes de dar el salto al largometraje. ¿Qué crees que conservas de todas esas etapas cuando te sientas a dirigir una película?

Dirigir tiene mucho de crear un universo propio en cada una de las historias que quieres contar. Esos mundos, con sus particularidades, irremediablemente beben de mi imaginario, de mis referentes y mis vivencias, por lo que, de una forma u otra, el teatro siempre formará parte de mis películas. En cuanto a la interpretación actoral, recuerdo que una vez, leyendo a Meyerhold, él solía explicar que un director no necesariamente debe ser un antiguo actor, pero sí alguien que conoce a la perfección el oficio actoral. Esta idea fue lo que me impulsó a terminar la carrera de interpretación cuando me di cuenta de que realmente ser actriz no me llenaba tanto. Me fijaba demasiado en la luz en escena, en cómo se conformaba el vestuario o de qué manera se ideaba la escenografía. Por eso me apasiona tanto dirigir: la imagen es un lienzo en blanco y necesitas de muchas ramas artísticas para llenarla.

En tus trabajos suele haber una mirada muy ligada a la memoria, la identidad y a personajes que durante mucho tiempo no ocuparon el centro del relato. ¿Es una búsqueda consciente o simplemente son las historias que te encuentran a ti?

Hace poco estaba haciendo un ejercicio creativo para un taller de escritura donde tenía que redactar escenas, situaciones o personajes/personas que me encontrase por la calle a modo de diario espontáneo. Cuando entregué el ejercicio, a la tutora del taller le sorprendió que las historias que describí estaban muy relacionadas con mi propio imaginario. Recuerdo que me comentó que parecía que mi imaginario venía a mí, como si de alguna manera lo atrajese. Creo que al final, como individuos, tiene mucho que ver con cómo vemos el mundo que nos rodea. ¿Es consciente? En parte puede que sí. Al final, como seres sintientes y políticos, decidimos cómo mirar nuestro contexto.

©Julia Quintana ©ISII Group

En los últimos años el cine hecho desde Canarias está viviendo un momento muy interesante. ¿Crees que ya existe una identidad propia del audiovisual canario o todavía estamos construyéndola?

Justo lo he reflexionado mucho durante los últimos meses y creo que el cine en Canarias es tan diverso que esa puede ser su mayor característica: la diversidad en la mirada. Quizás esto responda a la complejidad de nuestro territorio y a cómo en los últimos años se ha democratizado el acceso a la producción cinematográfica. No obstante, llevamos tan poco tiempo produciendo cine con regularidad, que realmente esto no se verá hasta dentro de algunos años.

Más allá de los rodajes internacionales que llegan a las islas, ¿qué necesita la industria canaria para que haya más cineastas que puedan desarrollar aquí proyectos personales sin tener que marcharse?

Creo que estamos en el camino; hay que seguir apostando por la formación, por la inversión en el desarrollo y en la escritura de proyectos. De esta forma, los creadores y creadoras de las islas se podrán permitir estar en calma para crear lejos de, al menos, la absoluta precariedad. Se necesita tener el alquiler pago y la nevera llena para que las ideas fluyan; quizás por eso el arte siempre ha estado ligado a la burguesía, porque los pobres no tenemos el tiempo de sentarnos a contemplar la vida o a reflexionar sobre ella. Asimismo, hay una piedra que deberíamos de replantearnos acerca de la exhibición en Canarias: películas como La hojarasca, Un volcán habitado, La lucha, Matar cangrejos, Rendir los machos o El último arquero cosechan éxitos fuera de las islas, pero no se pueden ver en nuestro territorio, al menos con las facilidades que sí tienen otras películas de fuera.

Después de este primer largometraje, ¿sientes que se abre una nueva etapa en tu carrera o prefieres seguir afrontando cada proyecto como si fuera el primero?

Casi que prefiero afrontar cada proyecto como si fuera el último. Al final, dedicarme al cine, a contar historias, es todo un privilegio y no quiero perder ese enfoque. Es cierto que soy una apasionada de la dirección y la escritura, así que tengo un cajón lleno de historias que me muero por contar. Ojalá que, desde mi parcela del mundo, pueda continuar llevándolas a cabo y que alguien, desde otra parcelita, las vea y se le remueva algo dentro. Para mí, ese efecto es lo más poderoso que me ha pasado con Tal vez.

©Julia Quintana ©ISII Group

La película habla del amor, pero también de la memoria y de las historias que durante mucho tiempo permanecieron en silencio. Cuando el público salga del cine, ¿qué conversación te gustaría que iniciara a raíz de Tal vez?

Últimamente, después de cada pase, hay muchas personas que me escriben por redes sociales explicándome lo que ha supuesto la película para ellas. Algunas hablan de la importancia de sentirse representadas como mujeres lesbianas y bisexuales, otras conectan con la pérdida de sus seres queridos o con cómo lidian con esa soledad forzada a la que se vio obligada Natalia. Cuando el pase es en Canarias, las reflexiones se centran en la representación de la identidad como isleños y en el acento, en cómo la película consigue retratar una parte de nuestra idiosincrasia. Creo que cualquiera de estas ideas son fundamentales y me enorgullece pensar que yo he aportado un granito de arena con un referente que hace que nos sintamos vistos/as. Dicen que lo que no se ve, no existe.

Has dicho en alguna ocasión que esta película ha sido tu escuela de cine. Ahora que ya está estrenada, ¿qué ha cambiado en Arima León como directora después de completar este viaje?

Ha sido una experiencia transformadora, pero a la vez siento que soy la misma directora de Tomate canario y Koyas porque el trabajo creativo es el mismo, solo que amplificado. Creo que es importante mantener el carácter artesanal del cine, que sí que se vive de forma más evidente en los procesos creativos del cortometraje. No obstante, Tal vez ha supuesto la reafirmación de mi pasión por esta profesión tan hermosa y el convencimiento de que hay que seguir contando nuestras historias. Como mujer isleña bisexual renuevo el compromiso conmigo misma para seguir contándonos desde nuestras islas. Como dice la canción: de aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo.

Después de convivir tantos años con esta historia, llega el momento de dejar que la película pertenezca al público. ¿Qué esperas sentir cuando alguien que no conoce ni a Natalia Sosa ni a Pinito del Oro salga del cine y te diga qué le ha transmitido Tal vez?

Como ya lo he vivido estas últimas semanas, para mí es lo que le da sentido a tantos años de esfuerzo y trabajo. Que la gente reflexione sobre lo que ha visto es el mayor de los éxitos y, si encima, se sienten atravesadas por la historia de Natalia y Pinito, para mí es muchísimo más poderoso. Hace poco estaba en una librería y vi que algunas personas compraban el libro de Cartas de Natalia Sosa y recuerdo pensar: lo he conseguido.

Retrato de Arima León, de Carlos Villarejo.

Corrección: Sagri Hernández.

Retratos de Arima León, de Carlos Villarejo.

Fotografías de la película Tal vez, de Julia Quintana.