Un arranque por todo lo alto: bandas como Carlos Ares, Veintiuno o Ultraligera se encargaron de inaugurar la octava edición del Gran Canaria Sum Festival, que debuta este año en Arucas
Cambio de escenario, pero con la esencia de siempre. Este viernes arrancó el Gran Canaria Sum Festival 2026, y lo hizo estrenando casa. Tras años afincada en la capital, la cita traslada su espíritu indie al Polideportivo de Arucas en una octava edición que vuelve a reunir a lo más granado del panorama nacional.
La banda canaria Kimera fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a esta primera jornada, reafirmando el compromiso del festival con el talento de las islas.
El relevo lo tomó Repion, el proyecto de las hermanas cántabras Marina y Teresa Iñesta. En activo desde 2011, la formación sacudió el recinto con un sonido enérgico impregnado de la mejor esencia del rock de los noventa.
Veintiuno transformó Arucas en su particular Toscana
Era la tercera vez que Veintiuno pisaba el escenario del Sum Festival, pero esto no restó un ápice de frescura a un show único, y eso que la banda llegaba acumulando «solamente tres horas de sueño», como confesó su vocalista, Diego Arroyo.

Un momento de la actuación de Veintiuno
Fieles a su estilo, los toledanos ofrecieron una actuación vibrante y repleta de complicidad con la grada. Uno de los momentos más especiales llegó al presentar ‘La Toscana’, cuando Diego invitó al público a construir entre todos ese refugio imaginario «donde la pena no existe».
Sin embargo, el grupo no solo buscó el hedonismo: antes de arremeter con el ritmo contagioso de ‘Cabezabajo’, el cantante quiso lanzar una reflexión sobre la crisis actual de la vivienda.
Acto seguido llegó el turno de Walls, quien junto a su gran banda hizo bailar a todo el público con su personal fusión de pop-rock e influencias urbanas. Un directo electrizante en el que sonaron hits inapelables como ‘Conmigo no lloras’, ‘Perro callejero’ o ‘Haz lo que quieras conmigo’, coreados de principio a fin por el público.
Carlos Ares debutó coronando en el Sum Festival
Hay un tipo de magia cuando escuchas por primera vez en directo esa canción que llevas meses repitiendo sin parar. Una magia que, en mitad de una multitud, consigue reducir el universo a dos únicos protagonistas: el artista y tú.

Carlos Ares durante su actuación
Mantener ese magnetismo intacto a lo largo de todo un show está al alcance de muy pocos, pero Carlos Ares lo consiguió. En su debut en la isla con la gira ‘La Boca del Lobo’, el músico gallego se creció ante los problemas técnicos y transformó el Polideportivo de Arucas en una experiencia hipnótica de principio a fin. Una especie de bosque mágico donde solo se encuentra su especial voz donde el público coreó cada una de sus canciones. Convirtiéndose de esta manera, en uno de los grandes artistas de la noche.
Sin dar tregua, tomó el relevo Ultraligera. La formación madrileña cumplía por fin su cita con el público grancanario tras la cancelación médica del año pasado. Y la espera mereció la pena: su propuesta puso en pie a los 14.000 espectadores con una electricidad contagiosa.

Ultraligera en su show
Sobre las tablas revalidaron su pegada alternando clásicos de su repertorio como ‘Matanza en el Hotel’ y ‘La basura’ con cortes de cuño reciente como ‘Cuando todo vaya mal’ o ‘Alguna película’. Un directo contundente donde, a pesar de mostrarse algo más comedidos que de costumbre, aunque sin renunciar a la ya habitual e impredecible escalada de Gisme, su vocalista.
La gran sorpresa de la noche vino con la reaparición de Carlos Ares sobre el escenario para cantar junto a la banda ‘Tú no lo ves’. La comunión entre ambas propuestas regaló un clímax vocal perfecto que terminó de redondear la jornada.
Miss Caffeina y Nil Moliner: el último baile del primer asalto

Miss Caffeina en el Gran Canaria Sum Festival 2026
El fin de fiesta de la primera noche corrió a cargo del hedonismo pop de Miss Caffeina y la energía contagiosa de Nil Moliner. Ambos directos se convirtieron en una auténtica pista de baile al aire libre donde los espectadores más fieles lo dieron todo hasta el último acorde.

Un momento de la actuación de Nil Moliner
(Portada) Carlos Ares


