Ocho años después de que su camino se cruzara con el de la Fundación Cine+Cómics, Lucas Morales ha sido testigo y protagonista de la transformación de un proyecto que hoy cuenta con una nueva sede, una de las mayores colecciones de cómic de España y una creciente actividad cultural y académica. Con el XXIII Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife a las puertas, Morales repasa para Culturamanía la evolución de la Fundación, los retos que plantea su nueva sede y el futuro de un Salón que vuelve a situar el cómic en el centro de la vida cultural de Santa Cruz de Tenerife. Una conversación en la que también habla de gestión, aprendizaje y de una filosofía que, según reconoce, sigue siendo parte esencial del proyecto: hacer las cosas «con más corazón que cabeza».
Lucas, llevas años vinculado a la Fundación Cine+Cómics y al mundo de la divulgación del cómic. ¿Qué ha cambiado en ti y en la propia Fundación desde aquellos primeros años hasta convertirse hoy en una entidad de referencia nacional?
Mi camino se cruzó con el de la Fundación Cine+Cómics hace ya ocho años, con motivo de la celebración del XV Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife. Recuerdo aquel momento con mucho cariño, aunque todo fue muy casual y estuvo poco planificado, como la mayor parte de las cosas que sucedieron en esa edición. No obstante, ese primer año (2018) fue clave por dos motivos: el evento regresó tras doce años de inactividad —podría considerarse que esa fue la primera entrega de la nueva etapa del Salón— y se produjo el inicio oficial de las actividades de la Fundación.
Comparar 2018 con nuestra actividad más reciente nos permite entender qué ha cambiado en nuestro sistema de trabajo: la profesionalización del equipo. Aunque siempre hay cuestiones que pulir —algo que está presente en todas las organizaciones, especialmente las de carácter cultural—, ahora tenemos la sensación de saber qué se está haciendo en cada momento y qué tiene que hacer cada uno dentro de la estructura de la Fundación. De todas maneras, no quiero engañar a nadie: muchas cosas siguen saliendo adelante porque le ponemos más corazón que cabeza, pero cada vez son menos las que dependen de la improvisación. Tenemos un equipo más cohesionado después de algunos años de ensayo y error.
Ese proceso, vital para el desarrollo de cualquier proyecto, es lo que creo que le debo a la Fundación. Antes me aferraba a las cosas que no funcionaban y eso me lastraba y me hacía sufrir, no me importa admitirlo.
Ahora, con tantas exposiciones a las espaldas —esta semana me decían que llevamos más de 700 en ocho años—, incluyendo montajes, planificación y coordinación de los equipos, he aprendido a ser práctico, lo que implica seleccionar mejor las batallas que quiero librar. Me ha costado, te lo aseguro, y por supuesto que hay cosas que me siguen quitando el sueño, pero sin el sacrificio que conlleva una aventura como está, nunca habría ganado la confianza necesaria para crecer en el ámbito empresarial.
En cuanto a la Fundación, la clave para entender su proyección es, sin duda, la decidida apuesta personal que mantiene Francisco Pomares. No conozco a mucha gente que, para materializar un sueño, haya arriesgado una parte importante de su patrimonio personal y haya dedicado recursos y tiempo —¿hay algo más valioso que esto último?— a sacar adelante un proyecto de esta magnitud. La Fundación es el Salón del Cómic, sí, pero también comprende charlas virtuales, publicaciones periódicas de tebeos de autores canarios, muestras itinerantes como “Ilustradoras & Ilustradas”, la gestión de la Casa de la Historieta Manuel Darias, la preparación de una biblioteca de consulta que está a punto de abrir sus puertas y el desarrollo de actividades académicas centradas en el cómic y el cine, por mencionar solo algunos ejemplos.
Este año han dado un paso especialmente importante con la inauguración de la nueva sede de la Fundación en la calle San Clemente. ¿Qué supone para ustedes contar por fin con un espacio propio de estas dimensiones y qué proyecto de Fundación quieren construir alrededor de esta sede?
El 20 de marzo de 2026 es una fecha inolvidable para todos los que, de un modo y otro, formamos parte de este proyecto. La inauguración de la sede ha supuesto un hito importante: hemos ganado muchísimo espacio —con la enorme colección de cómics que teníamos estábamos muy apretados— y ahora contamos con nuestra propia sala de exposiciones. En lo que va de año hemos instalado cuatro muestras: una sobre los personajes femeninos de Howard Chaykin con motivo de la XI edición de Tenerife Noir; otra dedicada a José Luis Martín, fundador de El Jueves; una tercera centrada en el polifacético Pepe Farruqo y, ahora, una enfocada en los fondos de originales de los que dispone la Fundación. Esta última es sumamente interesante porque incluye obra de muchos autores de Canarias y del resto de España, pero también de artistas internacionales como Dave McKean, Shintaro Kago o Milo Manara.
Contar con una sala propia nos da libertad y nos permite estar menos condicionados por agentes externos a la hora de definir nuestra programación anual. Por otro lado, ya disponemos de una sala de cine que empezaremos a utilizar próximamente, con ciclos de películas diseñados por Luis Fernando de Iturrate. Para mí, su incorporación al equipo es muy especial porque ha sido mi profesor, mi compañero en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna, mi codirector de tesis y uno de los amigos más leales que conozco. Con él, las actividades de cine cuentan con un maestro de ceremonias espléndido.
La Fundación cuenta actualmente con una de las mayores colecciones de cómic de España. ¿Qué responsabilidad supone conservar un fondo de estas características y, sobre todo, cómo conseguir que no sea únicamente un archivo, sino un patrimonio vivo al alcance de investigadores, estudiantes y aficionados?
La colección de la Fundación es considerada por medios especializados y generalistas como la más grande de España y una de las más interesantes de Europa. El día de la inauguración, el fondo contaba con más de 180.000 ejemplares, por lo que me atrevo a asegurar que la cifra ya supera ampliamente esa cantidad. Aunque desconozco el número exacto, solo hay que mirar las estanterías para darse cuenta de ello. Contar con este espacio es uno de los grandes cambios que ha supuesto la apertura de la nueva sede.
Una de las líneas de actuación que nos planteamos es que la biblioteca incluya, en un futuro próximo, un servicio de consulta y que, al mismo tiempo, continúe la labor de préstamo para la realización de estudios académicos.

Ya hemos contribuido a que algunos trabajos de fin de grado o de máster lleguen a buen término gracias a los fondos que atesoramos y, para mí, que estoy muy vinculado al mundo académico, es algo que me hace muy, muy feliz.
Las colaboraciones con las universidades de La Laguna, de Las Palmas de Gran Canaria, la Oberta de Catalunya y otras de diferentes puntos de España se han fortalecido desde que entré como director y han permitido consolidar una línea de trabajo académico que se ha traducido en diferentes acciones de transferencia de conocimiento. Los análisis relacionados con la Guerra de Ucrania en viñetas —de todas mis líneas de investigación, esta es la más importante para mí— y con el tratamiento que Morgan y Padylla le dan a la crisis migratoria de Canarias, por ejemplo, han sido publicados en revistas científicas de reconocido prestigio. Además, las obras han servido para diseñar exposiciones con las que hemos acercado el conocimiento obtenido a la sociedad.
Y, por si fuera poco, el espacio escogido para estas muestras ha sido la sala de arte del Parlamento de Canarias de Santa Cruz de Tenerife, lo que contribuye a aumentar su relevancia pública. Esto es algo tan satisfactorio que es difícil explicarlo con palabras.
Una de mis contribuciones como director ha sido, por tanto, potenciar el desarrollo académico de la Fundación, una labor que se ha hecho gracias a la ayuda de investigadores y profesores de todas partes del mundo. Este esfuerzo se ha consolidado con la creación de un congreso académico que, en 2026, celebró su VIII edición. Este proyecto, que actualmente financia la Consejería de Educación del Cabildo de Tenerife, trajo este año una fabulosa exposición de cómic checo comisariada por Katerina Valentová, profesora de la Universidad de Lleida.
Llegamos al gran acontecimiento del año: el XXIII Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife se celebrará del 29 de octubre al 1 de noviembre. ¿Qué podemos esperar de esta nueva edición y qué objetivos se han marcado para seguir haciendo crecer un Salón que ya se ha consolidado dentro del circuito nacional e internacional?
Es cierto lo que dices: nuestro Salón es reconocido nacional e internacionalmente, aunque a veces nos cueste interiorizarlo. Creo que es la consecuencia de hacer las cosas con más corazón que cabeza, como te decía. Seguramente, el atractivo del destino ayuda muchísimo —visitar una convención en Canarias es casi un premio—, aunque la asistencia de artistas internacionales permite que los amantes del cómic de todo el mundo descubran que el Archipiélago existe y que aquí hay una industria respetable y sólida, estrechamente vinculada a esta y otras disciplinas artísticas.
Por supuesto, el resto de actividades que hemos hecho los años anteriores vuelven a formar parte de nuestra agenda cultural, incluyendo la instalación de exposiciones en otras islas de Canarias.
Quizás, el hito más importante es que el Salón vuelve al Centro de Arte La Recova, la sala donde se ha celebrado históricamente. Aunque solo podemos usar una pequeña parte, aquí se instalarán dos muestras que combinan la nostalgia con dos franquicias de culto: una sobre La Guerra de las Galaxias, que comisaría Eduardo Serradilla, y otra sobre Masters del Universo, que he diseñado yo mismo y que contiene una parte de mi colección personal de figuras.
Este año volveremos a contar con grandes autores invitados, como Javier de Isusi, ganador del Premio Nacional del Cómic en 2020 por La Divina Comedia de Oscar Wilde. Por supuesto, ofrecerá una charla en el Museo Municipal de Bellas Artes y también participará en sesiones de firmas, como el resto de autores.
Además de Javier, tenemos a otros invitados confirmados. La artista internacional más destacada en el Salón de 2026 es Kasia Nie, ilustradora polaca que ha trabajado para DC y Marvel. Por otro lado, reforzamos la vinculación con el cómic latinoamericano con el regreso a la isla de Lybeth Daumont, que fue la directora de la Vitrina de Valonia (La Habana), y la participación del dibujante cubano Alexander Izquierdo. Esta oferta se complementa con la asistencia de primeros espadas del cómic nacional, como Javi Rey (Le llamábamos Bebeto), Sagar Forniés (Barcelona: los vagabundos de la chatarra), Akira Pantsu (Vínculos) y Clara de Frutos (Vanguardia es una mujer), por mencionar solo algunos nombres.
Me hace especialmente feliz contar con nuevas artistas que enriquecen la propuesta Encuentros con Autoras, uno de los proyectos vernáculos del Salón. Esther Nieto vendrá desde Gran Canaria para presentar una muestra en la sede de la Fundación, compartiendo sala con Laura Limón, una viñetista a la que sigo desde hace años y admiro profundamente. Contar con una exposición de sus obras y editar un álbum que recoge un centenar de los dibujos que comparte en redes sociales me llena de orgullo, ya que es una apuesta personal que ayuda a promocionar el talento que tenemos en Canarias.
Por otro lado, reconozco que la salida del Salón del Cómic a la calle fue más una necesidad que una acción programada. La realidad es que, en un momento dado, nos encontramos que espacios como La Recova y el Teatro Guimerá habían cerrado por reformas casi al mismo tiempo, lo que nos obligó a tomar una decisión que acabó dando buenos resultados: utilizar como espacio de charlas y conferencias el Museo Municipal de Bellas Artes y situar el escenario y el Artist Alley en la Plaza del Príncipe, una zona muy transitada de la ciudad. Es obvio que esto influye en la asistencia y el impacto del evento, claro.
Si por mí fuera, repetiríamos esta acción todos los años. En La Laguna es Cómic funciona muy bien —la Plaza del Adelantado luce espectacular con tantas casetas y un gran escenario central— y a los autores invitados les gusta mucho. El único inconveniente es que estamos a merced de la meteorología y de las actividades paralelas que puedan surgir. El año anterior, por ejemplo, nos quedamos con los ojos como platos cuando apareció en pleno Salón una manifestación de personas donde se protestaba contra el euro electrónico. Nadie nos lo había comunicado. Los comerciantes y participantes del Artist Alley, que son muy avispados, aprovecharon para hacer caja, pero no deja de ser una anécdota sorprendente.
Como en cada edición, toda la información se vuelca en la web del Salón, www.santacruzcomic.es, que se actualiza todas las semanas con novedades sobre el evento.
Este año, además, el Salón coincidirá por primera vez desde su recuperación en 2018 con Halloween. ¿Cómo puede influir esa coincidencia en el ambiente del evento y qué posibilidades ofrece para incorporar nuevas propuestas relacionadas con el cómic, el cosplay o la cultura popular?
La coincidencia de fechas nos ha llevado a adelantar la entrega de los Premios de la Fundación Cine+Cómics al viernes 30 de octubre porque el sábado haremos una pequeña fiesta temática de Halloween en la Casa de la Historieta Manuel Darias. El evento es privado, requiere invitación y será el cóctel de despidida de esta edición de Santa Cruz Cómic.
En mi opinión, puede convertirse en un encuentro entrañable, ya que el año pasado inauguramos este durante el Salón y, en 2026, seguirá vinculado a la programación de Santa Cruz Cómic.
La coincidencia de fechas nos ha llevado a adelantar la entrega de los Premios de la Fundación Cine+Cómics al viernes 30 de octubre porque el sábado haremos una pequeña fiesta temática de Halloween en la Casa de la Historieta Manuel Darias. El evento es privado, requiere invitación y será el cóctel de despidida de esta edición de Santa Cruz Cómic.
En mi opinión, puede convertirse en un encuentro entrañable, ya que el año pasado inauguramos este durante el Salón y, en 2026, seguirá vinculado a la programación de Santa Cruz Cómic. No podemos olvidar que este museo que gestiona la Fundación mantiene desde su inauguración un horario de apertura de lunes a viernes, de 9 a 15 horas, y que ha recibido la visita de numerosos grupos de escolares de la isla. Poco a poco, se está convirtiendo en un espacio expositivo de referencia en Santa Cruz de Tenerife, y seguimos trabajando para aumentar su impacto social. Manuel Darias lo merece, sin lugar a dudas.
Y, para terminar, después de tantos años trabajando para convertir Tenerife en un referente del cómic, ¿cuál es tu próximo gran reto a nivel personal?
Además del trabajo en la Fundación Cine+Cómics, que parece no tener fin, mi objetivo es continuar con mis otras profesionales: la docencia universitaria y la consolidación de mi actividad empresarial, especialmente la vinculada a Ciudades a Pie. El proyecto, que combina rutas guiadas con experiencias gastronómicas, lleva tres años desarrollándose en los municipios de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, y me gustaría que continuase expandiéndose hasta llegar a otros rincones de Canarias.
La falta de tiempo —¿no decía antes que este es el recursos más valioso?— dificulta el desarrollo del proyecto, pero creo que el producto funciona muy bien: tenemos unos carteles preciosos ilustrados por Eduardo González, contamos con la magnífica labor de Hortensia Ayala en el diseño de los itinerarios, un equipo de producción muy bueno que ahora mismo lidera Nuria Ramos —antes lo hacía Ana Arocas— y el trabajo audiovisual de Eric Iglesias y Patricia Morales. Además, mantenemos buena relación con el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, donde el amigo Santiago Suárez cuida hasta el mínimo detalle; contamos con Culturamanía como medio asociado y hemos creado una comunidad de cientos de personas muy entregadas al proyecto.
En añadido, estamos comenzando un proyecto de transformación de la experiencia turística en el territorio por medio de figuras de la mascota de Ciudades a Pie, Capi, que se está horneando a fuego lento, pero constante. Tenemos todos los mimbres y contamos con importantes apoyos institucionales —es obligatorio dar las gracias Cristina Ledesma, concejala de Desarrollo Rural de La Laguna, por creer en la actividad—, aunque espero que otras colaboraciones se vayan sumando en los próximos meses. Cuando eso ocurra, no les quepa duda de que ustedes serán los primeros en saberlo.



