6 de febrero, viernes, último día de la semana laboral (para los más afortunados) y que mejor plan que aparcar todas las preocupaciones y despegar hasta el cielo, hacer pogo (si las rodillas aguantan) y corear al ritmo de los enormes Angelus Apatrida en el Aguere Cultural sito en San Cristóbal de La Laguna.
Tal vez sea porque su irrupción no fue tan inmediata hasta ya pasados unos años desde su fundación, pero supongo que no debo ser el único que ha alucinado al ver que el pasado 2025 nuestros queridos Angelus Apatrida cumplían un cuarto de siglo. 25 años en los que cualquiera diría que ya han hecho y conseguido todo lo que una banda de metal de nuestro país pueda aspirar.

Guillermo Izquierdo a la voz y guitarra, su hermano José al bajo, David Álvarez a la guitarra y Víctor Valera tras la batería; formación casi inalterable durante toda su carrera. Posicionados como uno de los nombres más potentes a nivel internacional dentro del thrash metal, siempre en movimiento, sea girando o grabando discazos como si nada, los de Albacete muestran un compromiso absoluto para que Ángelus Apátrida sea su modus vivendi.
Intro lanzada, potentes fogonazos de luces azules y rojas son disparados y, acto seguido, ingresan los protagonistas de la noche para rodar un engranaje de carácter eterno y que bien podría asemejar a un motor de movimiento continuo. Rápidamente, con la misma velocidad que imprime el grupo a su directo en los primeros compases de “Clockwork”, el respetable le sigue con animados circle pit para dejar claro que esa sería la tónica de todo el show. Una comunión perfecta entre los cuatro sacerdotes del thrash metal patrio y sus feligreses.

La ceremonia nocturna incluyó canciones de todas sus épocas de estos primeros 25 años de trayectoria, con piezas que hacía mucho, mucho tiempo, que no eran ejecutadas en vivo.
A «Clockwork» le siguió «Snob», siendo este uno de los dos únicos temas que defendieron del último trabajo «Aftermath». Entrados en calor, llega «Indoctrinate», que suena atronadora. «Of men and tyrants», «Cold», «We stand alone» y el clásico «End man» que no puede faltar en ninguno de sus directos, cierran el primer bloque del show; ligera pausa para recargar cebada fermentada y vuelven a la carga con «One of us», pero el tema que provoca que el ojo del huracán, mejor conocido como circle pit, siga y siga aumentando de tamaño, es el aclamado «The thornmaker», que no suelen defender en directo, pero que sirvió de recordatorio de los veinte años de su primer disco «Evil Unleashed».

En el ecuador del concierto, pausa larga con Mr. Sinatra hablándonos de la vida, visita a los retretes y nueva recarga de cebada fermentada. Vuelta a la abarrotada sala y bombardeo de los ángeles sin patria con dos trallazos como son «Violent dawn» y «Give ‘em war». Foto grupal y catarsis con el himno «Sharpen the guillotine», con la sala del Aguere Cultural bañada en luces rojas que tiñen de color sangre todo el stage. «Trash attack» y «You are next» son las últimas ofrendas de los cuatro sacerdotes del thrash metal para su entregada platea.
El éxito garantizado del sold out de una de las mejores bandas de metal en directo y absoluta cátedra del thrash metal, auguran que Planet Caravan seguirán inundando la isla del mejor maremoto metalero.


Texto de Jonathan Medina
Fotografías de Álex Ro


