Los dibujantes de cómics echan mano de rutinas, manías, espacios en blanco o distracciones a la hora de hacer frente al reto diario de crear
La profesión de crear da lugar a presiones y estrés que cada autor intenta gestionar como mejor puede, normalmente por medio de rutinas y trucos, aunque de forma invariable la inspiración siempre será insustituible. Existen entre ellos aspectos que son muy coincidentes como la necesidad de compaginar el trabajo puro y duro con tareas más banales al estilo de pasear al perro, ver series, leer, poner la lavadora, por supuesto caminar o ver la televisión. Curiosamente a veces es en estos momentos cuando llega la inspiración. Aquí tenemos la oportunidad de adentrarnos en esos espacios que nos resultan tan misteriosos para el resto de los mortales.

JOSÉ LUIS PADILLA ‘PADYLLA’, “Mi estrés se debe a que cada día estoy obligado a entregar la viñeta a una hora concreta”
El recién elegido Premio Canarias de Comunicación, José Luis Padilla Padylla se encuadra en el grupo de autores que ejercen de viñetistas y que por lo tanto deben hacer frente a su trabajo de forma diaria, con el imaginable estrés que todo ello implica. Por eso su rutina está muy marcada: “Por la mañana, a primerísima hora, a lo mejor miro un poco la portada de los periódicos y ligeramente las noticias del día pero lo cierto es que todavía no están muy perfiladas, a no ser que haya pasado algo muy, muy gordo. Es a partir del mediodía cuando la cosa está ya mucho más afinada, luego empieza la tarde y veo con más detenimiento lo que ya se está convirtiendo en importante. El problema es que a esa hora tengo que ejercer de padre y todo se complica hasta que acuesto a los niños y la casa está más relajada”. El estrés al que se enfrenta, según indica, “viene dado porque debo entregar la viñeta a una hora concreta, pero claro, durante todo ese tiempo he ido trabajando mentalmente algunas cosas y he podido ir definiendo la noticia, el perfil o el enfoque que le voy a dar. En lo que menos suelo tardar es en hacer el dibujo porque mi estilo no es extremadamente complicado, es muy simple y a veces consiste en un solo personaje y poco más. Sé que en el mundo de las viñetas se agradece que transmitas un mensaje por medio de un buen dibujo, pero no es mi caso, los míos son super simples pero intentando que expresen mucho. A veces es cierto que cuando se acerca la hora de entregar la viñeta y tengo dudas digo: Mira vamos a tirar por ésta y que sea lo que Dios quiera”.

EDUARDO GONZÁLEZ: “He desarrollado un pequeño ritual diario”
El que puede ser considerado el autor de cabecera de la Fundación Canaria de Cine + Cómics, dice que ha acabado convirtiendo su día normal de trabajo en “un pequeño ritual. Sé que no puedo empezar a trabajar si antes no me tomo mi café y leo el periódico en mi bar de siempre. Luego doy una pequeña vuelta en la que voy más o menos ordenando ideas y después empiezo a trabajar en mi casa, lo que tiene su parte buena, evidente y otra mala porque básicamente no trabajas donde vives, sino que vives donde trabajas, literalmente vivo en la oficina. Mis horarios son demasiado elásticos y puedo empezar a las nueve de la mañana y ser las dos de la madrugada y seguir trabajando. Para mí los fines de semana y festivos son una entelequia porque también trabajo o me llaman a cualquier hora para pedirme lo que sea. Así que trabajar en la casa tiene un lado bueno y otro malo”.

MARIKA VILA: “Mi trabajo creativo surge siempre de la lucha contra las repeticiones que te atrapan en la mecánica diaria”
Experta en desmarcarse de la norma, esta autora catalana, al contrario que casi todos los demás entrevistados indica en su vida, “rara vez han existido las rutinas. con la excepción de la práctica del cuidado de mi familia, pero en mi caso el trabajo creativo ha surgido siempre de la lucha contra las repeticiones que te atrapan en la mecánica diaria y dejan la curiosidad para más tarde… Mi forma de encontrar el nuevo hilo del que estirar es crear el caos… Acumular la información sobre el tema motor y rodearme de elementos sugestivos: música, imágenes, datos… A partir de aquí empieza el proceso de desbrozar el bosque y encontrar la trocha que me lleva al resultado final a través del juego experimental. Mi proceso es el mismo en la investigación y la teoría, los dos caminos que he construido largamente en mi tiempo profesional se complementan, dan sus frutos conjuntos y mi día a día se reparte entre clases, conferencias, comisariado de exposiciones y la edición restaurada de mi legado, pero sigo dibujando, atendiendo solicitudes puntuales y preparando nuevos proyectos y personajes… mi trabajo es mi forma de expresión, de vida…»

DIEGO CORVALÁN, MAGIUS, “La idea es mezclar la vida creativa con la práctica”
El autor de Black Metal también tiene una rutina muy marcada, fija y con pocas variaciones que básicamente se resume en: “Trabajar todo el tiempo que pueda, prácticamente el día entero”. El propio historietista se define como “bastante rutinario” y señala que lo habitual es ir al gimnasio, desayunar, poner una lavadora o algo así… La idea es mezclar la vida creativa con la práctica, así que mientras dibujas haces un hueco para ir a la tienda o echar una mano a mis padres”. En cuanto a si sólo es posible trabajar cuando está inspirado indica: “Hay veces que debes cortar y aunque quieras seguir decides regalarte una tarde o una mañana tranquila, porque la inspiración no acaba de llegar. Y si no lo hace entonces, empleas tu tiempo en aspectos más rutinarios como entintar y así estoy más relajado”.
Con el tiempo Magius ha desarrollado una serie de trucos a los que recurrir cuando se enfrenta al síndrome de la hoja en blanco. “Hay veces que las cosas no salen o que debo repetirlas, como me ha ocurrido en el último álbum. Hay páginas que ya he repetido hasta por tercera vez porque veo cosas que no me convencen pero luego te das cuenta de que no todo me tiene que gustar siempre. Eso lo puedes hacer al principio pero cuando llevas cien páginas ya no hay marcha atrás y aunque no te guste mucho lo que has hecho lo tienes que dejar”.

MANEL CRÁNEO: “Construyo una atmósfera favorable que me lleve al mundo que estoy creando”
El autor gallego tiene que ser especialmente organizado puesto que se dedica a diferentes trabajos a la vez. “Resuelvo bastantes asuntos diarios. Rara vez dedico la jornada a una sola cosa. En mi caso me cuesta mucho concentrarme cuando se trata de una tarea como dibujar o guionizar, para las que necesito estar muy relajado a nivel mental. Lo que más me cuesta es el esfuerzo de desconectar del mundo. Desde hace algún tiempo apago el móvil durante esas horas. Dibujo poco porque hago otras tareas y esos momentos al estar milimetrados deben de ser horas de calidad. Pongo música apropiada para el proyecto o algún podcast relacionado con la historia si es para dibujar. Construyo una atmósfera favorable que me lleve a ese mundo en concreto que estoy creando. Veo el proceso como un viaje del mundo real a otra dimensión. Cuando escribo ya es un viaje más interior, silencio absoluto, para mí escribir es picar piedra y dibujar esculpirla”

CARLOS LUIS SÁNCHEZ BECERRA, ‘MAJENYE’, historietista: “Todos los días trabajo hasta que literalmente me agoto”
El dibujante venezolano califica a su jornada laboral como exhaustiva. Intenta dibujar todos los días, “lo más que pueda hasta que literalmente me canso y me agoto. Luego salgo a caminar para despejarme y ya de regreso me dedico a leer novelas y cómics para inspirarme. Esa más o menos es mi rutina diaria”, indica.

JAUME CAPDEILLA, ‘KAP’: “Dibujar me desestresa, estoy peor cuando no tengo nada que hacer. Entonces me pongo más nervioso”
El autor entra en la categoría de dibujantes que deben exprimirse la cabeza cada día para crear viñetas para La Vanguardia, Mundo Deportivo o al mes con El Jueves lo que le obliga a estar siempre alerta y en plena ebullición aunque con el tiempo ha desarrollado trucos para evitar las presiones e incluso anularlas o darles la vuelta. En realidad es un caso extraño en este mundillo porque tal y como dice: “Cuando estás frente a una hoja en blanco al final siempre sale algo que valga la pena. A mí no me estresa realmente, al contrario me desestresa. Peor estoy cuando no tengo que dibujar, entonces me pongo más nervioso”. Según indica el horario también “lo marca el cierre del periódico porque tienes que enviar el chiste a una hora límite determinada, así que intento tenerlo lo antes posible para que no sufran los compañeros de la redacción. Eso la verdad, sí que es un apuro”.

IRENE MÁRQUEZ: “Estoy contenta con que El Jueves haya pasado a ser mensual en vez de semanal”
La polémica autora de la que se puede decir cualquier cosa menos que su trabajo, no resulta impactante, está muy contenta con que la revista para la que trabaja El Jueves haya pasado de ser semanal a mensual, lo que le da mucho más margen para poder trabajar con tranquilidad y sin más presiones de las necesarias. Cuando se le pregunta cómo se inspira indica: “Es una pregunta que me hacen mucho, pero no sé qué contestar. Supongo que siempre te influye lo que te rodea, hablas de lo que conoces en los términos que manejas. Pillas referencias de aquí y de allí. De la familia, los amigos, el cine, los libros y cómics, las historias que te cuentan, las noticias… A veces eres muy consciente de por qué se te ocurren las cosas, porque salen a partir de algo concreto, pero la mayor parte de las veces, vete a saber…

AROHA TRAVÉ: “Los días que me los paso currando enteros, al final te cruje la espalda y te duele la mano pero son los más felices”
Esta autora a la hora de crear diferencia perfectamente entre “días buenos” y “días malos”. En los primeros, se levanta sobre las 10 de la mañana y entonces “me quedo un rato en la cama mirando el móvil, a las 11 me siento en mi maravilloso escritorio lleno de trastos, hago un poco de hueco con el brazo y me pongo a dibujar. Me tiro un ratillo eligiendo música pero como es un día bueno no tardo mucho y estoy trabajando hasta las 2 del mediodía. Almuerzo y me vuelvo a sentar hasta las 8. Por medio me distraigo mil veces con el móvil, yendo al lavabo y a merendar, pero si tengo un audiolibro o algo de fondo, últimamente pongo Los Vigilantes de la Playa, consigo entrar en trance y sacar adelante las páginas. Suelo dejar algún boceto para entintarlo al día siguiente. Si voy muy tarde con una entrega, no queda otra que currar hasta que se termine el dibujo o la página, aunque depende de lo concentrada que esté. Los días que me los paso currando enteros, al final te cruje la espalda y te duele la mano pero son los que más feliz me hacen.

DAVID RUBÍN: “Mis jornadas laborales no son precisamente unas vacaciones”
El autor gallego indica que su vida no se parece en nada a tener vacaciones: “Me levanto a las cinco de la mañana trabajo hasta las ocho, levanto a mi hija y la llevo al cole y luego paseo al perro. Llego al estudio a las 9:30, trabajo hasta las 12:30, preparo la comida, como con mi pareja y si puedo me echo una pequeña siesta a las 15:30 para a las 16:00 retomar el trabajo hasta las 19:00 ó 20:00 horas. “Como ves, no son precisamente unas vacaciones y menos en épocas de mucho volumen de trabajo o fechas de entrega. Entonces es lo mismo pero incluyendo fines de semana”.

KIKO FERIA, “A veces soluciono durante el sueño alguna historia que tenga dándome vueltas en la cabeza”
El autor madrileño, Kiko Feria dice que su jornada laboral comienza sobre las ocho y media y lo primero que hace es sacar a su perrita Telma. “A la vuelta preparo el desayuno y si voy bien de tiempo leo la prensa o veo la tablet. Si estoy más apurado suelo desayunar trabajando, es decir que me sirvo mi té, mi croissant relleno que me preparo yo mismo y me pongo a trabajar en el ordenador. O sea que ni se sabe lo que puedo tardar pero me cunde. Luego sobre doce y media salgo a comprar la comida del día, vuelvo, paseo otra vez a la perra y a la vuelta preparó la comida para mí y para mi pareja. Después estoy bastante cansado, así que me echo una siesta un poquito larga pero he descubierto que si no lo hago luego me duermo en el ordenador y eso es lo peor que te puede pasar. Tras la siestuqui me pongo a trabajar y sigo un buen rato hasta la hora de merendar y sacar otra vez a la perrita que es como un impasse necesario porque luego tengo que seguir, a menos que te estallen los ojos o la cabeza. En ese intervalo me pongo a colorear, dibujar y escribir lo que tenga que hacer, normalmente hasta las diez de la noche aunque depende de lo pesado que sea el trabajo. Preparo la cena, vuelvo a sacar a la perra y me siento un rato a ver alguna serie. Normalmente es así, a no ser que tenga un trabajo especialmente complicado que me coma un poco el coco o afortunadamente tenga alguna historia dándome vueltas por la cabeza, que a veces soluciono durante el sueño. Como trabajo todo el día pero a intervalos tengo que hacerlo durante toda la semana, porque sino no me cunde. Pero bueno, de lunes a lunes siempre hay algún día por la tarde en el que puedo ir a ver una exposición o dos, si coinciden. El trabajo de ilustrador es así, muy pesado”.
Fotografías cedidas por Noé Ramón




