Charla con la DJ Eva Olvido: “Lo que plasmo en la música es lo que soy”. Por Verónica Martín

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La Laguna. Faltan unos 20 minutos para las seis de una fría tarde de jueves. Llego con retraso a la cafetería para entrevistar a Eva Olvido, la DJ. No sé nada sobre el mundo de los DJ, y por lo tanto, tampoco de su trabajo. Y este es el motivo por el que tengo interés en entrevistarla. Me encuentro con una señora que no aparenta para nada su edad (que ella me reconoce, sin yo preguntarle, en la primera o segunda frase de la conversación), cercana y simpática. Sospeché que se avecinaba una charla interesante y amena. Acerté.

Eva Olvido lleva 16 años en el mundo de la música. Nacida en Icod de los Vinos, empezó en esta profesión de una forma tan casual, que parece de novela. Trabajaba (y trabaja) en otro sector que no tiene nada que ver, cuando un amigo que llevaba el Festival Boreal y sabía que era una melómana, en una romería le dijo: “Oye, Eva, ¿por qué no pinchas unos temas en el Boreal?” Así, tal cual. La siguiente pregunta era inevitable: “Pero ya sabías algo, ¿no? Habrías hecho pinitos…”–dije sorprendida. “No, nada de nada”. Aceptó tan peculiar oferta y se enganchó.

Eva lleva el apellido Olvido por ser una gran fan de Alaska. “Ahora, hasta algunos amigos y conocidos me llaman así, Olvido” –añade sonriendo. Y la música siempre ha sido parte de su vida y su identidad, incluso antes de ser DJ. Escuchar a David Bowie, Radio 3, la música inglesa y española de los 80, el post-punk o indie ha marcado su ritmo vital. Todo, menos la música electrónica y el reguetón, A pesar de eso, ella insiste que “la música se descubre escuchándola”. Que esta tendencia de no escuchar nada que se salga de tu zona de confort musical crea generaciones que no amplían su cultura en ese sentido. Que creen que una DJ debe pinchar lo que tú quieres. Esto malcría al público, que llega a rechazar carteles de festivales si no ve todas las bandas que le gustan. De todas formas, le interesa tocar para gente de toda edad, pero no aspira a encandilar a los más jóvenes, porque están en otros gustos. Y ya tiene magníficas compañeras y compañeros de las generaciones más jóvenes que pinchan lo que ellos prefieren escuchar. 

“La música se descubre escuchándola, dejándote llevar”

Así que ya tenemos un perfil somero de Eva Olvido: es indomable, en el mejor de los sentidos. Reconoce que es complicado que haga lo que otros quieren. Se lleva bien con todo el mundo, y su experiencia general es tremendamente positiva en el mundillo. Sin embargo, tiene ideas muy claras sobre cómo quiere ejercer su talento; que, al fin y al cabo, es más que una profesión para ella: es su forma de expresión artística y vivencial. Cuando enfermó de cáncer hace dos años, la música fue una terapia. Nunca lo dejó, ni entonces; iba a trabajar sin pelo, y acompañada (por si le fallaban las fuerzas), pero iba. Fue en ese momento, paradójicamente, cuando comprendió la importancia absoluta de aquello que hacía. No era un hobby: la música es su fuerza vital. 

La actividad profesional de DJ ha cambiado bastante desde que ella empezó. Ya no existe nada analógico (o casi nada). La gente pinchaba hace años con CD o con vinilos (aunque esto último se ha vuelto a poner un poco de moda); ahora todo va con pendrive. Antes además, los DJ llevaban sus discos y hasta los platos. Los locales en la actualidad ponen la mesa, así que con tener un pendrive es más que suficiente. Eva se ha ido adaptando hasta donde le conviene, en los últimos años ha ido aprendiendo a manejar cierta tecnología. Hoy por hoy, se puede decir que es mitad analógica y mitad digital. 

“Me encanta pinchar para gente mayor. Saben quién es Bowie”

El marketing es algo que Eva no usa. La llaman y acude, así de simple. Tras 16 años, la conoce mucha gente. Elige a dónde va en función de sus horarios personales, poco más. ¿Tiene lugares favoritos para pinchar? Cualquiera donde no la molesten. Donde ella esté sola, lejos del público, y no le pidan temas. Porque eso distrae, y porque, aunque se puede pinchar algo concreto a petición sin problema, el asunto es que aquello suele convertirse en un montón de personas pidiendo a gritos a la DJ su tema favorito. En este punto, volvemos a la cuestión de lo importante que es dejarse llevar, de ir a un festival a dejarse sorprender. Un DJ es un profesional artístico, un creativo del que tienes que fiarte y simplemente disfrutar. Por eso, a Eva los festivales le chiflan; en cambio, las bodas son odiosas. Me río. Es fácil hacerse una idea de por qué son odiosas para un DJ. Poner límites no es sencillo, y menos cuando se trabaja. Por otro lado, le encanta pinchar para gente mayor. Saben quién es Bowie. “¿Crees que es falta de cultura musical, entonces”? –insisto. “Bueno –me contesta– no se han criado con eso”. Cierto, pero, por ejemplo esto no pasa con la salsa clásica, debatimos a continuación. A Frankie Ruiz lo sigue gente de todas las edades. Además, existen bandas que siguen sacando discos maravillosos. Eva es muy fan de The Chemical Brothers. “¿Has escuchado su último disco?” –me dice. Pues no. “Es igual de bueno que los primeros, pero la gente se queda con los antiguos”. O The Prodigy o Pulp han evolucionado, y siguen haciendo cosas interesantes, me cuenta Eva.

¿Y el futuro del panorama DJ? Electrónica y reguetón, según ella. Justo lo que no le gusta. Pero como ella puede permitirse decir “no” cuando algo no le convence; o simplemente cuando todo cambie, retirarse poco a poco, pues no le preocupa. De momento, tiene un público fiel, que ama la misma música que ella, y que quiere seguir saliendo de fiesta. En cualquier caso, su música es su marca personal, y a quien le guste, tiene Eva Olvido para rato.