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Crítica: La noche de Halloween. Por Adrián Gómez

La nostalgia vende. Eso lo saben George Lucas, Ridley Scott, Roland Emmerich e incluso Danny Boyle o David Lynch… pero los dos últimos nos proponen reencuentros apetitosos con pautas reconocibles pero enfoques novedosos: lo lograron Rían Johnson con la recuperación de un hastiado Luke Skywalker, Denis Villeneuve con un veterano y cínico Deckard, Boyle con unos (in)maduros y supervivientes Renton y cía… y sobre todo, Lynch con un memorable, rompedor y magistral Kyle McLachan encarnando al gran C Dougie Jones y el agente Cooper… cuatro ejemplos de retornos gloriosos.

La noche de Halloween se queda en tierra de nadie… ¿secuela
oportunista? enésimo capítulo final? homenaje al clásico (e insuperable) título
original? entrega continuista de lo perpetrado (y sobredimensionado) por ¿Rob
Zombie? ¿Un burdo remake? “Ni lo uno ni lo otro”…o quizás un poco de
todo.

Hace 20 años, un servidor acudió a las salas para el primer
regreso de Jamie Lee Curtis y el espíritu original, orquestado por Steve Miner (House,Warlock),
ignorando toda la saga casposa vídeoclubera de los 80, y partiendo directamente
de” Sanguinario” (Halloween 2, todavía hoy la mejor secuela de la
obra maestra de Carpenter… lo siento Rob).

Sin ser ninguna maravilla, apuntaba maneras y se sumaba al
carro del revival de los Scream y la revitalización del género slasher por
Kevin Williamson, contando además con el beneplácito del maestro.

20 años después, aquí estamos otra vez. Cuatro décadas
después Michael Myers y Laurie Strode se reencuentran, esta vez ignorando hasta
la soberbia continuación de Rick Rosenthal (Sanguinario, como dijimos) y
haciendo tabula rasa desde el seminal film del 78. Nick Castle recupera su
papel, su mono y su máscara del capitán Kirk, fagocitado por un par de
periodistas con pinta de cadáveres inmediatos, escudándose y espoleado por un
psiquiatra, seguidor del doctor Loomis (aquel enorme Donald Pleasence tan
añorado), dedicado (una vez mas) a vengarse de Laurie (convincente, durísima y
algo desperdiciada Lee Curtis), no sólo la pionera de todas las reinas del
grito de los 80(de casta le viene al galgo…su madre nos dio un baño literal a
todos en “Psicosis”), sino la madre de todas las Ripleys y Sarah
Connors; aquí condenada y destinada a defender a su prole, su hija Judy Greer (Carrie,Jurassic
World) su nieta, los calenturientos amigos de esta, y el pelele insípido de su
yerno.

Entre medias, un siempre cumplidor Will Patton (Falling
Skies, The postman) como sheriff de Haddonfield, vengativo e imprudente. Giros
inesperados, guiños a la primera entrega, planos secuencia y ciertas ideas
visuales( la escena del coche del psiquiatra en pleno bosque o el asesinato en
el jardín del orondo y salidorro amigo de la nietisima con muy pocas luces… nunca
mejor dicho) no levantan un film rutinario con ciertas dosis de tensión y con
un ritmo que nunca decae, cierto es… pero David Gordon Green no ofrece nada
nuevo de lo ya visto, como no sea romper el vínculo de sangre entre Strode y
Myers, y convertir al doctor en presidente del club de fans del psychokiller.
La b.s.o del maestro realza el conjunto y los créditos ponen los pelos de punta
para aquellos que amamos el Halloween del 78, pero no pasa de ser un título disfrutable
que no permanecerá en la memoria cinematográfica de cualquier aficionado
bregado en el terror fílmico. Ideal para disfrutar en estas fechas… exactamente
como Halloween H20

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