El portavoz de la Plataforma en Defensa del Balneario, Ángel López, fue el encargado de trasladar recientemente al pleno municipal una propuesta que va más allá de la recuperación de una infraestructura: se trata de rescatar una parte esencial de la identidad colectiva de Santa Cruz de Tenerife.
El Balneario, durante décadas, no fue solo un espacio de baño. Representó un lugar de convivencia intergeneracional, donde el mar se convertía en punto de encuentro, aprendizaje y vida cotidiana. Allí, miles de ciudadanos aprendieron a nadar, compartieron su tiempo libre y construyeron recuerdos que hoy forman parte del patrimonio emocional de la ciudad.
Inspirados por el espíritu de quienes impulsaron su creación, la Plataforma retoma una idea que sigue vigente: una ciudad abierta al mar debe garantizar espacios accesibles donde la ciudadanía pueda relacionarse con su entorno natural. Esta iniciativa nace precisamente de ese vínculo profundo entre territorio, cultura y comunidad.
A lo largo de los años, el movimiento ciudadano ha mantenido viva esta reivindicación mediante acciones culturales, recogidas de firmas y la implicación de distintos sectores sociales. Arquitectos, colectivos vecinales y voces del ámbito cultural han coincidido en destacar el valor histórico y simbólico del Balneario, así como su potencial para convertirse nuevamente en un espacio útil y vivo.
El complejo, junto con la histórica Batería del Bufadero, conforma un enclave único donde convergen patrimonio arquitectónico, memoria histórica y paisaje litoral. Su recuperación permitiría no solo preservar este legado, sino también reinterpretarlo para las necesidades actuales de la ciudadanía.
La propuesta plantea un uso integrador del espacio: un lugar abierto, accesible y multifuncional, destinado al ocio, el deporte, la cultura y el bienestar social. Un punto de encuentro que conecte barrios, generaciones y formas de vida, especialmente en una zona que demanda equipamientos y espacios comunes.
Desde la Plataforma se subraya que esta iniciativa no responde únicamente a una necesidad urbanística, sino a una aspiración colectiva: devolver a la ciudad un espacio que siempre le ha pertenecido y que forma parte de su historia compartida.
Hoy, el Balneario sigue presente en la memoria de Santa Cruz. Su recuperación representa una oportunidad para mirar al futuro sin perder de vista el pasado, reforzando el sentido de comunidad y el vínculo con el mar que define a la ciudad.
Imagen en portada del ilustrador Sergio Rodríguez, diseño del corto-reportaje realizado por Culturamanía en 2019 «Aquellos añorados años: Balneario de Santa Cruz de Tenerife» disponible en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=PAAt2QMvFbw&t=161s




