Este fin de semana, el Teatro Victoria se convertirá en el escenario del esperado regreso de Roberto Torres con Frágil, una nueva creación que marca un momento clave dentro de la trayectoria del coreógrafo y creador canario. La pieza, que podrá verse el sábado 31 de enero y el domingo 1 de febrero, llega como una propuesta de gran carga poética y emocional, destinada a dialogar de forma directa con el espectador desde la intimidad del cuerpo y la escena.
- En Frágil, Roberto Torres y Diego Reinfeld proponen una experiencia que se construye desde la tensión, la escucha y la exposición.
• El cuerpo llevado al límite de su propia presencia: la escena se convierte en un espacio donde la fisicidad se muestra sin filtros, reclamando atención y compromiso por parte del público.
• La fragilidad como motor dramático: lejos de una lectura complaciente, la obra sostiene una atmósfera de riesgo constante que mantiene al espectador en un estado de alerta emocional.
Con más de cuarenta años dedicados a la creación y la investigación del lenguaje corporal, Roberto Torres es una figura fundamental en la historia de la danza contemporánea en Canarias. Su trabajo ha contribuido de manera decisiva a la consolidación de una escena crítica y comprometida, influyendo tanto en el desarrollo artístico del Archipiélago como en la formación de nuevas generaciones de creadores. Su obra se caracteriza por una constante búsqueda de sentido, donde la danza dialoga con la experiencia vital, la reflexión filosófica y la emoción contenida.
Por otro lado y con más de dos décadas de trayectoria, Diego Reinfeld es una figura singular en el panorama escénico por su trabajo en narración oral, patrimonio inmaterial y procesos terapéuticos basados en el relato. En Frágil, su presencia funciona como brújula y contrapeso: acompaña, interroga y sostiene al intérprete, convirtiendo el escenario en un espacio de revelación compartida.
Frágil se presenta como una nueva vuelta de tuerca dentro de este universo creativo, una pieza que nace desde lo esencial y que apuesta por una relación directa y sin intermediarios con el público. La propuesta no busca respuestas cerradas, sino abrir un espacio de percepción y reflexión compartida, donde cada espectador complete el sentido desde su propia mirada. Una cita ineludible con uno de los nombres clave de la escena canaria y una obra que invita a detenerse, mirar y habitar la fragilidad como parte esencial de la experiencia humana.


