Exposición El Oro y el Universo. Saberes indígenas en Colombia
Museo Arqueológico de Alicante (MARQ)
Del 29 de junio de 2026 al 02 de mayo de 2027
En marzo de 1869, un joven pastor de la etnia sudafricana Griqua encontró una piedra que destacaba entre el resto de callaos de la orilla del río Orange. Tan llamativo era su brillo que decidió cogerla y guardarla; era una bonita piedra. Cuando se encontró con un colono local, le enseñó maravillado ese guijarro extraño quien inmediatamente se la compró por 50 ovejas, 10 cabras y 1 caballo (otras versiones hablan de 500 ovejas, 10 bueyes y 1 caballo, cifras un poco desorbitadas). Resultó que ese guijarro era un gran diamante que se conocería a partir de entonces con el nombre de La Estrella de Sudáfrica e hizo ricos a todas las personas implicadas con ella.


Esta historia, verídica, pone sobre la mesa el valor que le damos a las cosas que nos rodean, un fenómeno perfectamente estudiado por la antropología, y esa es justamente la finalidad de la nueva exposición organizada por el MARQ de Alicante, ver cómo el oro, mineral que representa la riqueza, el poder, el triunfo en la cultura occidental… fue visto con otros ojos por parte de numerosas comunidades humanas asentadas en torno a las estribaciones septentrionales de la Cordillera de los Andes.


A pesar de la riqueza aurífera de esta región, o tal vez por ello, lo cierto es que el oro no fue símbolo de opulencia en sí mismo sino era visto como un instrumento apotropaico que permitía enlazar lo real con lo simbólico. Se buscaba el oro no para acumularlo sino para construir ornamentos que actuaran de intermediarios con el más allá. Objetos en forma de fina orfebrería adornaban a chamanes y caciques, representando su cosmovisión con sus animales tótems y sus rituales, y que en muchas ocasiones eran ofrendados en forma de exvotos a los dioses en lagunas o por medio del ajuar del difunto. Así, encontramos pectorales, narigueras, collares… pero también figurillas de músicos de ocarinas, instrumentos para consumir la coca o representaciones simbólicas del orden social. Porque el oro era el altavoz con el cual hablar con el más allá.

Con 157 piezas de oro de una exposición de 291 objetos arqueológicos provenientes del Museo del Oro de Colombia y de la Universidad de Cambridge, visitar las salas del MARQ es adentrarse en el mundo de los espíritus, todo potenciado por la propia propuesta museológica al reproducir los espacios donde tenían uso estas piezas de orfebrería. Así, podemos deambular por una maloca (casa comunal o casa grande en la Amazonía), unos lagos y unas tumbas, en donde la luz, el sonido ambiente e incluso los olores, nos llevan a imbuirnos en ese mundo simbólico. Porque, y no nos cansaremos de repetir, el oro para estas culturas era algo más que riqueza, era un camino hacia los dioses. Eso explicaría que nunca llegaran a entender el afán de los castellanos por acumularlo a cualquier precio, dispuestos a jugarse la vida y matar por acceder a sus minas. Como el Sol, el brillo del oro puede cegar a quien solo lo mira con ansiedad de acapararlo, entonando aquello de Mi tesoro.

Texto y fotografías de Álex Ro


