Lapanera inaugura la temporada 2026-2027 con “Vida útil”, una exposición que reúne a Davi Kabaro y Marina Valls

Espacio Lapanera abre la temporada 2026-2027 con “Vida útil”, una exposición  bipersonal de Davi Kabaro y Marina Valls. 

La muestra reúne dos prácticas artísticas que dialogan desde la cerámica y el textil  para explorar cómo pensar el mundo desde la materia. 

Lapanera inaugura la temporada expositiva 2026-2027 con Vida  útil, un proyecto que reúne por primera vez el trabajo de las artistas Davi Kabaro (Santa Cruz  de Tenerife, 1992) y Marina Valls (Mallorca, 1987).  

Vida útil nombra el tiempo propio de los procesos: aquello que permanece y lo que se  transforma. En esta exposición conviven dos prácticas artísticas que parten de lugares  dispares pero comparten una misma pregunta: cómo pensar el mundo desde la materia,  abierta aquí en la cerámica y el textil. 

La propuesta apareció antes incluso de que las artistas se conocieran, como una intuición  curatorial que buscaba juntar dos universos creativos que no se necesitan, pero que al  situarse juntos revelan un punto de encuentro mínimo. La práctica de Valls habla de lo íntimo  y lo doméstico, la de Kabaro, de lo político y lo insular. Cerámica y textil se entienden como  saberes populares que preservan gestos heredados, técnicas que hablan del pueblo porque  nacen de él. Desde esa raíz compartida surge también la decisión de reunirlas. 

En las piezas de Davi Kabaro, el textil funciona como una presencia en la distancia: una forma  de llevar el cuerpo y la conciencia allí donde, por cuestiones geográficas, no pueden estar. En  el trabajo de Marina Valls, la cocina aparece como proceso y origen: tiempo, calor, paciencia  y la capacidad de transformar lo cotidiano en forma.

Las obras reunidas en Vida útil no buscan justificarse mutuamente, sino coexistir. Bordar,  modelar, cocer o reparar se entienden como maneras de situarse en el mundo. En esta  convivencia mínima aparecen dos procesos con vida útil propia, dos formas de confiar en las  manos como herramienta de pensamiento. La exposición propone así un encuentro entre  lenguajes distintos que, en este espacio, se rozan sin perder su carácter. 

Sobre las artistas: 

Davi Kabaro (Santa Cruz de Tenerife, 1992) 

La práctica artística de Davi Kabaro parte de una relación íntima con la lana y con la herencia  textil de su familia, entendiendo la técnica como un espacio de memoria, pertenencia y  transmisión cultural. El color y la lana funcionan como hilos que le permiten pensar su tierra  y las formas en que ésta construye una identidad.  

Esta serie nace de la necesidad de abordar su territorio desde otro lugar: la distancia genera  una tensión entre pertenencia e imposibilidad de estar presente, una culpa que se convierte  en motor de creación. A través de la lana, busca dar forma a aquello que no puede  permanecer silenciado y abrir nuevas maneras de narrar. 

Cada pieza se articula en torno a un tema concreto y forma parte de una búsqueda de voz  propia. Su práctica se abre a la experimentación con lenguajes y técnicas diversas, explorando  las capacidades escultóricas de lo textil. La belleza y las herencias gráficas conviven con una  dimensión más conceptual y reivindicativa, donde la técnica se convierte en pensamiento. Su  trabajo se sitúa en la intersección entre herencia textil, territorio e identidad cultural,  explorando las posibilidades de una técnica vinculada a su historia familiar para abordar  aquello que necesita ser dicho. 

Marina Valls (Mallorca, 1987) 

Marina Valls explora cómo los objetos cotidianos influyen en nuestra manera de entender y  habitar el mundo. Su práctica parte de aquello que nos resulta familiar —objetos, imágenes y  gestos de la vida diaria— para observar qué historias, emociones y formas de relación  contienen. Le interesa lo que, por habitual, suele pasar desapercibido: aquello que utilizamos,  acumulamos o desechamos y que, más allá de su función, habla de cómo vivimos. La cerámica  ocupa un lugar central en esta investigación; su materialidad y sus procesos lentos permiten  establecer un contraste con la velocidad contemporánea y otorgar peso y permanencia a lo  efímero, lo digital o lo desechable. 

Este desplazamiento no busca reproducir los objetos, sino generar una pequeña extrañeza  que permita mirarlos de nuevo. Su práctica se mueve entre la cerámica, la escultura y la 

instalación, manteniendo una relación estrecha con los procesos artesanales. Repetir,  modelar, esperar y transformar son acciones que forman parte tanto de la construcción de  las piezas como de su pensamiento. Frente a una realidad marcada por la aceleración y la  obsolescencia, Valls propone detener la mirada sobre lo cotidiano para pensar cómo vivimos,  qué conservamos y qué dejamos atrás. 

Horario: de martes a viernes de 11:00 a 14:00 h y de 17:00 a 20:00 h 

sábados de 11:00 a 14:00 h