Las aventuras de un guionista en el Hollywood de ascenso del Cine-Marvel: Entrevista a David Hyter. Por Manuel García de Mesa

1. UN ESCRITOR NACIDO EN 1969.

No cabe duda de que el californiano David Hayter es todo un entusiasta del cine y del cómic. También lo es de las comunidades cinéfilas, donde se mueve como pez en el agua. Sus coqueteos con el idioma español, y en particular con la palabra “escandalosamente”, provocan situaciones muy divertidas en ruedas de prensa y en los Q&A después de una proyección. Amable, culto, escritor disciplinado, con mucho sentido del humor, de respuesta ágil, reflexiva e intensa, constituye todo un placer hablar de cine con él. Las películas que vio en su infancia, y particularmente una, le inocularon claramente una necesidad ineludible: la de hacer películas.

Hayter nació en un año muy importante para el cine americano. Muchos cambios venían en 1969, como anuncia la canción de Bob Dylan que suena en los magistrales créditos iniciales de Watchmen (EE.UU. 2009), de Zack Snyder, el filme resultante del largo proceso creativo y de adaptación de la esencial novela gráfica escrita por Alan Moore y Dave Gibbons con el entintado y color de John Higgins. 1969, efectivamente, se erige en un inequívoco año de tránsito entre el viejo y el nuevo Hollywood. En 1969 transcurre Apocalypse Now (EE. UU. 1979) de Francis Ford Coppola, pero también Érase una vez en Hollywood (Once Upon A Time In Hollywood, EE. UU. 2019) de Quentin Tarantino. Aquél fue el año en el que el veterano actor John Wayne estrena el filme que le daría el premio Oscar a la mejor interpretación masculina: Valor de ley (True Grit, EE. UU. 1969), uno de los últimos filmes del no menos veterano Henry Hathaway.

Ese año es, definitivamente, el año de estreno de obras asombrosas, desafiantes, modernas, rompedoras. Películas tan escandalosamente imperfectas como inolvidables, que se instalan rápidamente en el subconsciente colectivo, ávido de nuevos contenidos. Hablamos de obras como Cowboy de medianoche (Midnight Cowboy, EE. UU., 1969), de John Schlesinger; Buscando mi destino (Easy Rider, EE. UU., 1969), de Dennis Hooper; Dos hombres y un destino (Buch Cassidy and The Sundance Kid, EE. UU., 1969), de George Roy Hill; Grupo Salvaje (The Wild Bunch, EE. UU., 1969), de Sam Peckinpah o El ejército de las sombras (L’Armée des ombres, Francia, 1969), de Jean Pierre Melville. Todos estos filmes comparten fecha de nacimiento con Hyter. También comparten la fecha de nacimiento con este cronista.

Las adaptaciones del cómic a mansalva quedaban por llegar, y se producían de manera muy esporádica aquellos años. Una película supuso una rara avis y estuvo en la vanguardia de este proceso de adaptación de la viñeta al cine, que fue comenzando a tomar regularidad a final de la década de los 70 y durante los años 80 del siglo XX, con la de sobras conocida estandarización entrado el milenio. En 1966 vio la luz un filme insólito y vanguardista: Modesty Blaise, superagente femenino (Modesty Blaise, Reino Unido, 1966) dirigida por el estadounidense Joseph Losey, que adapta la novela gráfica de Jim Holdaway.

Fotografía de la entrevista entre David Hyter y Manuel García de Mesa, en el Hotel Mencey. Fotografía de Álex Ro

2. LA CARRERA DE DAVID HYTER.

Enamorado de su profesión, el productor, guionista y actor de voz, David Hyter es plenamente consciente de que, para ejercerla, debe estar en constantemente movimiento. El gancho de las historias, sus conocimientos del cómic y los criterios de oportunidad devienen esenciales para mantenerse en el candelero. Hayter sabe que es importante posicionarse en el radar de la industria, sin descuidar a los fans. En este sentido, como puede verse en su Instagram, dedica una gran parte de su tiempo a viajar. Encuentros con los fans, convenciones de comics, festivales de cine… todo suma en el tiempo que no dedica a la escritura de historias para la gran pantalla.

El pasaporte para acceder a la industria, fue expedido con una producción modesta. Burn (EE. UU. 1998) fue dirigida por Scott Storm, producida e interpretada por el propio Hayter, con producción ejecutiva de Bryan Singer. Los comienzos de aquél en la industria aparecen, por tanto, vinculados al director de Sospechosos habituales (Usual Suspects, EE. UU. 1995). Hayter contribuyó a sentar las bases del cine de super héroes moderno al escribir los dos primeros filmes que trasladan a la gran pantalla las novelas gráficas de los X-Men (La patrulla X en España) en una saga que supera la decena de películas.

Brian Singer dirigió cuatro de los filmes de esa saga legendaria. Los dos primeros eslabones, estrenados en el año 2000 y en 2003 respectivamente, fueron escritos por David Hyter. En el primero, X-Men, el escritor obtuvo el crédito en solitario. Respecto del segundo, X-Men 2, Hayter comparte posición con los guionistas Michael Dougherty y Dan Harris. Las otras dos películas que contaron con Singer tras la cámara pertenecen a la década siguiente. X-Men, días de futuro pasado (X-Men: Days Of Future Past, EE. UU. 2014) adapta una específica novela gráfica ambientada en los años 70 del siglo XX. Por su parte X-Men, Apocalipsis (X-Men: Apocalypse, EE. UU. 2016) presentan a un megavillano muy famoso desde la viñeta interpretado por Oscar Isaac. Son éstas dos obras integradas en una segunda fase de filmes sobre los mutantes. En ella, los actores James McCavoy y Michael Fasbender sustituyen a Patrick Stewart y a Ian McKellen, respectivamente en los papeles del Profesor Xavier y Erik Lensherr, alias Magneto. Lo hacen después de haber sido ambos “presentados en sociedad” en tales roles en la espléndida X-Men, Primera generación (X-Men: First Class, EE. UU. 2011), dirigida por Mathew Vaughn (donde Singer figura acreditado en la historia que dio pie al guion). Los dos filmes están guionizados por Simon Kinberg.

Como amante y conocedor en profundidad del mundo del cómic, David Hayter estuvo vinculado durante casi una década, la primera del milenio, a otro proyecto comiquero mucho más personal y querido para él. La adaptación al celuloide de la referida magna obra de culto Watchmen.

Previamente a Hayter, el británico Terry Guilliam había intentado levantar una adaptación, al parecer más libre y personal, menos basada en la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons. Contó con un texto escrito por Sam Hamm (guionista del primero de los dos Batman dirigidos por Tim Burton) y Charles McKeown (guionista de Brazil– Reino Unido, 1985- dirigida por el propio Gilliam). Ese proyecto llevaba producción nada menos que de Joel Silver. Su indefinición entre el formato de miniserie o de filme, así como diversos vaivenes de producción, dieron al traste con este ambicioso proyecto desarrollado en los años 90 del siglo XX. Pasó rápidamente a engrosar la lista de productos malditos.

El californiano nacido en el último año de la década de los 60, se mantuvo erguido en ese “caballo desbocado” que iba trotando de estudio en estudio y permanecería en el filme resultante, en la espléndida adaptación de Zack Snyder estrenada, como se ha dicho, en 2009. Snyder venía de otra excelente adaptación comiquera. La espléndida novela gráfica 300 escrita por otro peso pesado como es Frank Miller, resultó traducida en imágenes en un brillante filme estrenado en 2006. Durante el desarrollo de la adaptación de la novela gráfica sobre los vigilantes que conocieron tiempos pasados mejores, Hayter revisa el texto de El rey escorpión (The Scorpion King, EE. UU., 2002), el divertido Spin Off de la saga La Momia. El filme ambientado en la antigua Mesopotamia, constituyó el primer papel protagonista de Dwayne The Rock Johnson (el actor dejaría de usar en su nombre artístico, su apodo de luchador a partir de 2005 para centrarse en su carrera como actor y no perder oportunidades dramáticas de actuación). Fue dirigido por Chuck Russell.

Por supuesto, no podemos olvidar la carrera paralela del escritor y ocasional productor, como Voice actor. Su voz para doblar al héroe Solid Snake en Metal Gear Solid es muy apreciada. Frases como: You’re pretty good y Kept you waiting, huh?, entre otras, son legendarias en el mundo del videojuego.

Fotografía de la entrevista entre David Hyter y Manuel García de Mesa, en el Hotel Mencey. Fotografía de Álex Ro

3. HISTORIAS DE HÉROES Y VILLANOS. LA ENTREVISTA.

La conversación que sigue, tuvo lugar en el Hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España, el sábado 7 de marzo de 2026 alrededor de las 16.30 horas de la tarde, mientras dentro de la programación del festival de Novela Negra, Tenerife Noir, tenía lugar en el salón de actos de la Fundación CajaCanarias el pase del filme La Sombra (The Shadow, EE. UU., 1994) dirigida por el australiano Russell Mulcahy. Dicho pase contaría con charla posterior con la presencia del guionista y dibujante de cómic natural de New Jersey, pero afincado en Nueva York, Howard Chaykin. El turno para el Q&A con Hayter y con el colorista John Higgins, llegaría el domingo 8 de marzo tras el pase de la versión íntegra del filme dirigido por Zack Snyder.

Debo agradecer a la organización del festival la oportunidad de la presente entrevista. Particularmente a su director Alejandro Martín, que estuvo particularmente pendiente de que la misma tuviese lugar, así como al departamento de comunicación del evento referido, muy profesional y cumplidor con los tiempos y las formas. Gracias al productor del festival Pedro Mérida, cuyas gestiones para traer a los invitados del festival son de sobra conocidas, como lo es su entusiasmo por el séptimo arte. También hay que agradecer al propio entrevistado, el estupendo guionista David Hayter, que lo hizo todo muy fácil y cómodo para la conversación de 22 minutos que transcurrieron a la velocidad del sonido. Gracias también a los compañeros de Culturamanía. Particularmente a Jesús Hernández, cuyas gestiones para que la conversación tuviese lugar fueron muy eficientes y constantes. Gracias también a Alex Rodríguez y nuevamente a Jesús, por las maravillosas fotografías obtenidas, levantando acta del encuentro. Felicitar igualmente a la Fundación CajaCanarias cuyo inigualable espacio se erige en un ecosistema perfecto para dar voz a artistas del calibre mencionado.

Manuel García de Mesa: Buenas tardes, David. Muchísimas gracias por tu tiempo y por la oportunidad de esta entrevista. ¿Cómo te implicaste en la primera película de los X-Men, estrenada en el 2000? ¿cómo comenzó todo? Tengo la sensación de que fue como verte de repente surfeando en la cresta de una gran ola, o algo así.

David Hayter: (sonríe) Si, me impliqué en esa producción en 1998. Fue el año en que había producido mi primera película, un filme pequeño llamado Burn. No conseguíamos vender la película, así que yo era un productor de cine sin dinero y necesitaba un trabajo. Entonces le pregunté a mi amigo Brian Singer si era posible trabajar con él respondiendo a llamadas o lo que fuera en su próxima película, que resultó ser X-Men. Mientras trabajaba en la producción, Brian descubrió que yo era una de las pocas personas que había leído los cómics en profundidad y que conocía bien a los personajes. Habíamos trabajado juntos en la película que te dije antes, así que él sabía que yo también era cineasta. Le sugerí una escena en una ocasión y me dijo: ‘bien, sí, ve a escribirla’. En un primer momento pensé que era una broma, porque eso no era legal. No podía escribir, ya sabes, ni siquiera estaba inscrito en el WGA (el gremio de guionistas: Writers Guild of America). En cualquier caso, escribí la escena y Brian la incluyó en la película. Así que comenzó a darme regularmente escenas. Me decía vale, reescribe esto, rescribe esto otro. Este proceso duró unos 13 meses. Finalmente, el estudio se enteró y se vieron obligados a hacer un trato conmigo. Me pagaron 35.000 dólares por mi trabajo en toda la película. Terminé realizando unos 150 borradores del guion. Al final del proceso conseguí los créditos en solitario. De repente era guionista. Así fue como ocurrió.

M.G. de M.: Los eventos del 11-S tuvieron lugar entre el estreno del primero y el segundo de los filmes de la saga.

D.H.: Correcto.

M.G. de M.: ¿En qué medida el 11-S afectó a la concepción de X-Men 2?

D. H.: Si, creo que el 11-S afectó al segundo filme, porque las cosas se pusieron muy oscuras y serias en los Estados Unidos. El gobierno del país estaba haciendo cosas terribles como la invasión de algunos países, etc. Creo que todo eso alimentó la idea en el filme de que el Gobierno ataca e invade la mansión X. Al mismo tiempo queríamos una secuencia en la que Lobezno pudiera desatarse, ya sabes, volverse loco, porque no pudimos hacerlo realmente en la primera película. Tuvimos que conservar la calificación PG 13 (que significa que la película no es apta para menores de 13 años sin supervisión adulta). No podíamos ser demasiado sangrientos ni nada por el estilo. Entonces llegamos a la conclusión de que si el gobierno entraba e invadía la mansión X con soldados enmascarados y comenzaba a atacar a los niños, a partir de ese momento, Lobezno podía hacer lo que quisiera. Podría acabar con ellos y apuñalarlos hasta el límite con sus garras. Por lo tanto, creo que sí, creo que X-Men 2 fue definitivamente un reflejo de aquella época.

M.G. de M.: Ok, realmente los cómics de los X-Men siempre han tenido un gran componente de metáfora social…

D.H.: Si, efectivamente. Por eso me encantan los X-Men, porque el cómic, la novela gráfica, realmente habla de una manera muy precisa sobre temas del mundo en el que vivimos, el mundo real. Habla de una forma muy vinculada al género fantástico, pero al mismo tiempo lo hace de una manera muy precisa con la realidad. Eso es la clave, por ejemplo, para narrar la relación entre el profesor Xavier y Magneto. El profesor Xavier dice que debemos ser nuestra mejor versión, que debemos luchar por el bien. Debemos luchar en nombre de todos, humanos y mutantes. Magneto, por su parte, dice que sí, que debemos luchar, pero que los humanos nos están matando y debemos defendernos y devolverles el ataque. De esta manera, podemos comprender ambas posiciones. La historia de los X-Men nunca ha sido una historia de matices blancos y negros. No es que el villano, Magneto, sea simplemente malvado. Es que tiene toda la razón en algunos de sus postulados.

M.G. de M.: ¿Cómo fue tu experiencia trabajando con un realizador de tanto talento como Brian Singer?

D.H.: Fue estresante (respira hondo y sonríe). ¡Fue increíble! Aprendí muchísimo de Brian. Quiero decir que el realmente me enseñó muchísimo sobre cine y concretamente sobre cine de nivel 1. Al mismo tiempo fue, como te digo, estresante. Lo fue especialmente para Brian. Era capaz de enfadarse mucho si las cosas no iban bien. Así que puede que te grite, que te amenace con despedirte, o lo que sea. Yo pensaba que trabajar en una película basada en un cómic sería pura diversión, pero realmente la cosa no iba de divertirse, sino de tomarse muy en serio todas las tareas de producción y rodaje con el objetivo de conseguir la mejor película posible. Fue una auténtica educación en todos los ámbitos del proceso de realización de una película.

M.G. de M.: Fuiste el guionista de Watchmen. Hubo unos cuantos realizadores tanteados, varios estudios implicados, muchos años de dedicación, actores como Arnold Schwarzenegger, Robin Williams o George Clooney fueron en algún momento considerados para algunos de los papeles principales. He oído que trataste de dirigir tú mismo una adaptación escrita por ti alrededor de 2003.

D.H.: Si, fue en 2001. Yo el primer director considerado.

M.G. de M.: ¿Serías tan amable de contarme algo sobre ese proceso?

D.H.: Claro que sí. Yo fui el primero que propuse a un gran estudio la adaptación de la novela gráfica. Ellos dijeron: ‘vale, genial, si vas a adaptarlo, puedes dirigirlo’. El problema es que yo nunca había dirigido una película antes, así que, ya sabes, era una película muy grande y muy compleja con la que comenzar una carrera. En cuanto a los actores yo quería a John Cusack como Dan Dreiberg, es decir, Nite Owl (Búho Nocturno). Quería a Denzel Washington como Doctor Manhattan. Estos eran actores que realmente quería en la película. ¡Ah! y a Ron Perlman como The Comedian (El Comediante). Hablé con él sobre su participación en ese año de 2001 y estaba realmente emocionado por hacer ese papel. Sin embargo, al final se hizo evidente que era una película demasiado grande como para que los estudios aprobasen mi candidatura como director. Claramente no iban a darme los cien millones de dólares necesarios para llevar a cabo este proyecto tan complejo y tan raro como mi primera película. Así que, me hice a un lado en la silla de realizador, pero permanecí en el proyecto como guionista.

M.G. de M.: Y al final del camino tenemos a dos estudios produciendo el filme: Paramount Pîctures y Warner Bros.

D.H: Si, efectivamente. En un principio comenzamos con Universal Pictures. Entonces dejamos Universal y fuimos a Revolution Studios, la compañía de Joe Roth. Tratamos de hacerla allí, pero todo se vino abajo. Entonces fuimos a Paramount Pictures e íbamos a hacer la película en ese estudio con Paul Greengrass como director. Esa situación habría sido increíble. Luego Paramount dijo que no quería hacer la película, así que nos llevamos el proyecto a Warner Brothers que firmó con Zack Snyder como el director definitivo para llevarla a cabo. En ese momento, Paramount regresó y ejercitó su derecho de conservar los derechos sobre la distribución internacional. Así que querían mantener su nombre en este proyecto. De esta manera pasaron de no querer hacer la película, a decir, vale, todavía somos los dueños del film. Así es como los dos estudios produjeron juntos la película. Cuando los de Paramount vieron que iba a ser una película importante, y que se iba haciendo realidad, decidieron participar. Así es Hollywood.

M.G. de M.: Corrígeme si me equivoco, David, pero probablemente tuvieron un gran aliado en el departamento de producción: Contaron con la presencia del legendario productor Lawrence Gordon. Él adora las películas, a los guionistas y a los directores. Como sabes, produjo siete filmes dirigidos por Walter Hill y les dio primeras oportunidades, además de a Hill, a gente como Paul Schrader, John Milius, o John Flynn ¿lo conociste?

D.H.: Si, claro. Trabajé con él durante casi una década. Adoraba a Larry, que es como lo llamábamos. Si, Larry Gordon estuvo increíble. Realmente no habría habido Watchmen sin Larry Gordon. El primer trato, como te dije, fue con Universal. Desde Universal dijeron: bueno, queremos cambiar esto y aquello. Eran tantos los cambios que pidieron desde el estudio, que parecían querer una película muy distinta. Larry se dirigió a mí como la entidad creativa del film y me preguntó: ‘¿Qué piensas de esos cambios?’ Yo le dije: ‘eso que ellos pretenden no es Watchmen’. Larry tenía un acuerdo contractual que, simplemente, le permitía salir del estudio y llevarse su proyecto con él cuando no le gustase a su dirección creativa. Y eso ¡es inaudito! Tan inaudito como que nadie ha tenido ese acuerdo nunca más, según he oído. Pero en el caso de Larry, él había sido presidente de 20th Century Fox. En fin, que era un productor muy poderoso. Así que, sí, efectivamente, cada vez que estábamos en un estudio e intentaban arruinar la película, él decía, ‘ok, ¡nos vamos!’ Y por supuesto, nos íbamos con él. Larry siempre fue un campeón de la defensa del lado creativo. Como te digo, Manuel, nunca habríamos podido hacer Watchmen sin Larry Gordon. Y todas esas habilidades suyas se reflejan claramente en su legendaria carrera junto a Walter Hill, como mencionaste. Tú lo sabes perfectamente. Él estuvo siempre allí durante todo el proceso, cubriéndonos las espaldas. En definitiva, Larry es uno de los mejores productores con los que he trabajado nunca.

M.G. de M.: ¿Cuáles son tus principios cuando adaptas un cómic a la gran pantalla? ¿La fidelidad en el material de base? ¿la reinvención y adaptación al medio cinematográfico? ¿la sensibilidad hacia la metáfora social inherente a las viñetas?

D.H.: Mis principios se basan siempre en aquello que constituye el material original. De esta manera, algunos cómics son muy adecuados para el cine, porque son muy visuales y por supuesto, cuentan historias de manera muy hábil. Ya sabes, están escritos y dibujados, de un modo similar a las películas. Miro siempre la historia y me pregunto ¿Cómo impulsará esto a la película? ¿Hay algo en ella que no considero que vaya a funcionar en un filme? Y decido en qué momento lo cambiaré e intentaré aportar algo más cinematográfico.

En el caso de Watchmen, sin embargo, para mí el propio cómic era ya una película. Parecía un storyboard ya preparado para el cine. En ese sentido me planteé cambiar lo menos posible. Algunos críticos de cine me acusaron de ser demasiado fiel a la novela gráfica. Creo que es prácticamente perfecta y yo no quería complicar el proceso.

Con los X-Men fue diferente porque no adaptábamos un cómico específico. Realmente estábamos adaptando 50 años de cómics. En ese caso tenía una cuenta de gastos del estudio que me permitía ir a la tienda de cómics y comprar tantos como pudiera. Entonces repasé las novelas gráficas buscando escenas y momentos concretos. Hay un momento en el primer filme en el que Pícara mira para los nudillos de Lobezno y le pregunta ¿Duele mucho cuando (las garras) salen?

M.G. de M.: ‘Cada vez’…

D.H.: (Asiente) Él le responde ‘Cada vez’, efectivamente. Simplemente leí esa frase en un cómic y pensé: ‘eso va a salir en la película’. Así que realmente tan solo es una cuestión de cuánta historia tienes en los tebeos que pueda ser “traducida” en una película. Y si la novela gráfica es perfecta ya de por sí… ¡genial! Eso lo hace mucho más fácil. Lo cierto es que, sin embargo, pocas historias son perfectas. Por eso cada adaptación es diferente.

M.G. de M.: Te quiero preguntar por El rey escorpión. Corrígeme por favor si no es así. Tengo entendido que te encargaron una reescritura de último momento ¿Cuál fue tu papel en el ajuste del texto de ese filme para dejarlo listo para el rodaje?

D.H. Si, estaban a punto de rodar en unas tres semanas. La presidenta del estudio, Mary Parent, de Universal Pictures (yo trabajaba con ella en otra película) me dijo: ‘mira, estamos a punto de filmar esta película ¿puedes leer el guion y decirme qué te parece?’ Así que lo leí. Y pensé, bueno, uno de mis problemas con el texto era que sentía que había cosas que se podían haber mejorado. Sin embargo, el principal problema para mí, tenía que ver con el tono. Era como Shrek. Estaba ambientado en el pasado, pero el tono y las frases eran demasiado modernas. Las frases, ya sabes, eran del tipo “Eso tiene que doler” o “eso me va a dejar una marca”.

¡No hagas eso! Puedes hacer bromas, pero siempre desde la perspectiva de alguien que vive en Mesopotamia o donde sea. Puedes contar su realidad y crear el diálogo a partir de esa realidad. Pues eso, en lugar de hacer bromas modernas, escribí algunas líneas de diálogo graciosas, que estuvieran mejor integradas en la época. Por ejemplo, el momento en el que el personaje de Arpid, después de saber que él, Mathayus y la hechicera se dirigen al valle de la muerte dice ‘Nadie va al valle de la muerte, ¡por eso lo llaman el valle de la muerte!’. Precisamente puedo imaginarme a alguien de la antigua Mesopotamia diciendo ese chiste. Así que mi intervención, como te digo, tuvo que ver con el tono, pero también me pidieron que crease escenas más chulas y algunas piezas de acción. De este modo, me vi trabajando en el set con The Rock.

M.G. de M.: ¿En serio? Interesante.

D.H.: Si, auténtico. Por ejemplo, recuerdo un día en el que tenían algunos problemas con el final. Me llevaron al castillo del villano construido en el desierto. Éramos Chuck Russell, el director, el actor Dwayne Johnson, The Rock, y yo. Me inventé toda la secuencia de acción final. Toda esa secuencia en la que el personaje se pregunta dónde está su arco, le han disparado por la espalda y estaba en medio de la acción. El propio proceso me llevó a “averiguar” que el personaje debía agarrar el arco, ver que no le quedaban flechas y de repente percatarse de que tiene esa flecha clavada en su espalda (hace el gesto con el brazo derecho hacia la espalda como el que hace Dwayne Johnson en la película para arrancarse la flecha) y dispara al villano, como sabes. Se lo conté a The Rock y dijo ‘¡Dios! ¡Me encanta eso!’ Y así se hizo. Así que sí, definitivamente, fue muy divertida mi participación en esa película.

Realmente es un poco salvaje entrar en una película de setenta millones de dólares tan a última hora y hacer todos los cambios que pude. Desde el estudio me dijeron: ‘queremos mejores escenas de acción, pero ya hemos construido los decorados y ya tenemos completo el cast. Lo que sea que planees, tiene que ocurrir en esos decorados y con los actores’. Fue todo un reto, pero como te dije, muy divertido.

M.G. de M.: Si, realmente hay mucha diversión en esa película.

D.H. Si, es muy entretenida.

M.G. de M.: En El rey escorpión coincidiste con Grant Heslov, que es al mismo tiempo que actor un estupendo guionista como tú, y que formó equipo de producción con George Clooney.

D.H. Si, efectivamente, Grant es actor-escritor, y fue precisamente él quien pronunció esa frase que antes te comenté y que yo escribí.

M.G. de M.: ¿Tienes algún o algunos guionistas, directores de cine, o alguna película concreta que consideres toda una influencia para ti, o que de alguna manera te haya impulsado a dedicarte al cine?

D.H.: ¡Oh, sí! En busca del arca perdida (Raiders Of The Lost Ark, EE. UU. 1981). Yo tenía 12 años y ya quería ser actor. Pero fui a ver Riders… Recuerdo el momento en el que los nazis buscan a Indiana Jones en el barco. El tipo que lo busca dice ‘¡lo encontré!’ le preguntan: ‘¿Dónde?’ y responde ‘Allí’. Entonces cortan el plano al submarino alemán, con Indy trepando desde el agua y la música sonando… en ese momento sentí como una descarga de electricidad recorriendo mi espalda de arriba a abajo y pensé: ‘trabajaré allí por el resto de mi vida al coste que sea’. Ese fue el momento.

M.G. de M.: Ese fue digamos el punto de ruptura para ti, en tu vida.

D.H.: Absolutamente.

M.G. de M.: Cada niño del planeta nos “colapsamos” con Indy cuando fuimos a ver la película a la gran pantalla en 1981.

D.H.: Es, sencillamente, la película perfecta. Antes de verla había estado haciendo teatro y todo eso. Pero fue en aquella sala de cine viendo Riders… cuando me enamoré del Cine con mayúsculas. Simplemente me dije a mí mismo: ‘el cine va a ser toda mi vida’.

M.G. de M.: ¿Qué historia, o qué tipo de historias te gustaría contar en imágenes? ¿Tienes algún proyecto en mente?

D.H.: Si, tengo algunos. La única forma de sobrevivir como guionista en activo es tener al menos diez proyectos diferentes en distintas fases de desarrollo. Tengo una película de terror ambientada en Japón que estoy refinando en el tono, los diálogos, etc. También estoy adaptando un libro ambientado en el mundo real sobre el Bitcoin que espero se convierta en una miniserie. Es muy diferente a muchas cosas de las que he hecho antes, pero es una historia divertida. Sigo, por supuesto, amando las historias de acción y aventuras, y por supuesto, sigo amando, ya sabes, las historias de héroes y villanos. A mí me encanta especialmente la ciencia ficción, el terror, pero también películas de cualquiera de los géneros que existen. No obstante, como te dije, trabajo en muchas cosas diferentes a la vez. También por el hecho de que crecí en Japón, tengo algunas historias localizadas en el país del sol naciente, que estoy desarrollando conjuntamente en estos momentos.

M.G. de M.: Termino esta entrevista preguntándote por tu carrera como actor de doblaje. Solid Snake, el personaje de Metal Gear Solid que llevas décadas prestando tu voz en las diferentes versiones del videojuego. ¿Qué consideras que aportas al personaje con tu interpretación y cómo influye el magnífico guionista que llevas dentro, en tu manera de interpretar al personaje?

D.H.: Es una buena pregunta, Manuel. ¿Qué aporto yo al personaje de Snake? Creo que obviamente Snake es un tipo super duro. Él es un soldado bastante cañero y valiente que no tiene miedo a nada. Poseo algunos de estos elementos en mi personalidad, pero la clave de Snake, creo que es su gran corazón. Particularmente el hecho de que cierto que es y se empeña en ser duro y rudo, en plan: ‘no me importa nadie’. El caso es que siempre se encuentra con alguien que está en problemas. Teóricamente no les puede ayudar porque está, o debe estar, concentrado en su misión. Sin embargo, se saldrá de la misión, tan solo para salvarle la vida de alguien. En ese sentido, siento que, si eres una persona fuerte y eres un tipo duro, tienes la responsabilidad de cuidar de aquellas personas que no lo son o que necesitan ayuda. Así que creo que mi compasión por la gente, se refleja mucho en el personaje y creo también que eso es lo que lo hace adorable. Y no solo, ya sabes, un tipo duro y gruñón.

Continuando con tu pregunta ¿cómo afecta el hecho de que soy guionista? Bueno, creo que siendo guionista tienes que ser capaz de entender la naturaleza humana. Tienes que entender por qué la gente toma las decisiones que toma. Esa cualidad es muy útil cuando eres actor, porque, además, la forma en la que la gente habla no es necesariamente la forma en la que se siente. Las personas no te manifestarán necesariamente sus sentimientos ni sus emociones. Te dirán lo que piensan. La imagen de los personajes requiere conocer todas esas cuestiones. Por esas razones, creo que entender correctamente a los personajes te permite otorgar una mayor profundidad a la hora de ponerles la voz, y especialmente si pensamos en como podrías hacer ese proceso de otro modo.

M.G. de M. Ok, fantástico, David, pues ya está, hemos terminado.

D.H.: Gracias, Manuel, aprecio mucho tus preguntas que han sido muy buenas.

M.G. de M. Al contrario, gracias a ti por tu tiempo y por tus palabras. Cuando publiquemos la entrevista por escrito, la pasaremos al festival para que te haga llegar el enlace.

D.H.: Gracias.

M.G. de M.: Mucha suerte, David y gracias a ti por tu trabajo, por tu persistencia y por tus guiones.

(El guionista sonríe y asiente con la cabeza al tiempo que tiende la mano al entrevistador que responde estrechándosela).

Fotografía de la entrevista entre David Hyter y Manuel García de Mesa, en el Hotel Mencey. Fotografía de Álex Ro

Fotografías de Álex Ro