Magius: “Cuando llevas cien páginas ya no hay marcha atrás, aunque no te guste mucho lo que has hecho, lo tienes que dejar”. Por Noé Ramón

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Para mí ‘Black Metal’ es una comedia negra de unos niños a los que se les va la cabeza y cometen crímenes”

Hice un cómic sobre la derecha española y acabé hasta las narices. No quiero saber nada más”

A los del Black Metal les ocurrió que se tomaron demasiado en serio, dejaron la música aparte y casi se convirtieron en terroristas”

Giros extraños de la vida. La última y primera vez que hablé a Diego Corvalán Magius en 2023 hizo referencia de forma espontánea al caso Mediador, y en esta segunda ocasión resulta que poco después de la entrevista empezaba el primer juicio de la trama. En aquellos tiempos el dibujante ganador del Premio nacional del Cómic en 2021, ya había publicado Primavera para Madrid y estaba muy concienciado en política, asunto del que rehúye ahora y del que parece no tener mucho interés en hablar. Incluso en lo que aparenta ser una especie de compensación pendular en su siguiente obra se volcó en el lado contrario y eligió como guión de fondo el mundo del Black Metal. Y ahora en la próxima trabaja en una novela sobre la civilización argánica que se ubicó sobre su Murcia natal, cuyo estatus propio reivindica de forma reiterada. Otra de sus constantes.

Cuando te entrevisté en 2023 durante tu visita al Salón ya habías sacado unos años antes Primavera para Madrid, así que sin duda habrán pasado muchas cosas en este tiempo. Especialmente la publicación de tu última novela titulada BlackMetal, uno de tus estilos de música favoritos. ¿Cómo surgió la idea y la desarrollaste? ¿Cómo ha sido acogido?

-Bueno, la idea viene de lejos, al menos desde 2001 que fue cuando hice un fanzine sobre el Black Metal que tuvo buena acogida en la escena underground del metal extremo. Por eso sacamos algunos más con el mismo estilo y luego en 2012 se hizo una recopilación autoeditada que se llamó Gran Metal Cómic. Entonces yo hacía historias muy cortas y traté este tema pero de forma muy rápida. De ahí surgió la idea de hacer algo parecido pero en formato de novela gráfica. Entonces se lo comenté a la editorial Autsaider Cómics y me dijeron que pa’lante. Así que nada, el origen es que quería hacer algo parecido sobre la movida noruega pero en formato de novela gráfica y además de manera que resultara interesante, no sólo para los que les guste esta música sino también para todo el mundo. Además, quería que tuviera un giro más cómico porque los personajes de la historia original tenían entre 17 y 25 años pero yo desde el principio preferí ponerlos como niños. Así que reduje la edad y creo que de esta forma se consiguió darle un toque y un giro cómico

-¿Tú crees que es cierto que ese tipo de música es sólo para consumo del público adolescente?

-Lo cierto es que la media se sitúa en la cuarentena.

-¿Y en qué momento está ahora este género de música? Yo lo relaciono con los años ochenta.

-En realidad en Noruega surgió a principios de los noventa pero ahí sigue vivo. Hay bandas de metal extremo, aunque yo sigo escuchando los mismos discos de hace treinta años, de finales de los noventa y principios de los dos mil que para mí son los clásicos. Pero sé que la escena sigue viva y es muy potente.

-La verdad es que se trata de un mundo que visualmente debe resultar muy atractivo para los dibujantes. Lo digo por la ropa, el maquillaje, toda esa parafernalia que tienen alrededor.

-El Black Metal es un giro con respecto al Death Metal y la mayoría de la gente no aprecia las diferencias entre los distintos estilos pero el Death Metal es más machacón, más bruto con un sonido más limpio. El Black Metal es más sucio y gira más hacia lo satánico y pagano. Es más libre, más imaginativo. Además, los músicos de Black Metal salen al escenario vestidos de calle pero los del Death Metal son más teatrales, se pintan la cara, van vestidos de cuero, tienen más parafernalia. Suben al escenario con la cara pintada, clavos en las muñecas, el cuero negro, pinchos y armas como mazas.

-En su momento Ozzy Osbourne dijo que como llevaba el rollo satánico mucha gente se le acercaba para hablarle de ritos y de sectas y que siempre les decía que para él todo aquello solo era una cuestión estética.

-Al Black Metal le ocurrió una cosa y es que se tomaron demasiado en serio. Por ejemplo, el grupo inglés Venom de heavy metal llevó ese rollo hasta el punto de que cantaban canciones satánicas totalmente en serio, mientras que otros lo hacen simplemente de broma, más para provocar, que otra cosa. Algunos llegaron al punto de dejar la música aparte y empezaron a meterse en acciones prácticamente terroristas.

-A ti particularmente te gusta esa vena satánica.

-Como digo a mí me gusta más la parte pagana, al Black Metal simplemente la veo como la ira en contra de la religión cristiana pero a algunos se les llegó a ir bastante la cabeza, se hicieron muy extremos, fuera de la lógica y empezaron a intentar demostrar quién era el más malo. Una actitud que es muy adolescente. Algo así como, “yo voy a ser el peor” sin pensar en las consecuencias.

-Dices que la historia que cuentas en tu última novela gráfica es real pero que tú optaste por que los protagonistas fueran niños en vez de jóvenes. ¿Cómo lo adaptaste?

-Tuve que resolver cuestiones como que si un personaje de esa edad iba a viajar por toda Noruega quemando iglesias, lógicamente necesitaba un coche y entonces surge la pregunta: “¿Y quién va a conducirlo? Un niño es imposible”. Y pensé en el novio de la madre de uno de ellos. De ahí viene toda la comedia, de niños que hacen cosas de adultos, que no se corresponden con su edad y sin que los padres y las madres se enteren mucho de lo que está ocurriendo. La típica actitud de los padres modernos.

-La novela ha recibido muy buenas críticas y ha sido elegida entre las mejores del año pasado.

-Sí, a la gente le ha gustado. Va dirigido a todos los lectores de cómics, no sólo a los fanáticos del metal. Todos la pueden disfrutar, porque igual se ven reflejados en la historia real y en las anécdotas que además son completamente reales pero en clave más cómica.

-¿Entonces lo puedes leer como un cómic normal y corriente?

-Sí, pero con personajes distintos. Aún así la gente del cómic, creo que puede disfrutar de este experimento. Para mí es una comedia negra de unos niños a los que se les va la cabeza. Es una obra cómica, lo que pasa es que hay personas que mueren. Por eso digo que es una comedia negra de unos niños que cometen crímenes.

-Está claro que no tiene nada que ver con la anterior que era más política, de actualidad y muy crítica aunque también tenía un toque siniestro con aquella referencia a personajes como el Pequeño Nicolás o El Emérito.

-Es que el Pequeño Nicolás en realidad tiene mucho de comedia. Es un personaje tan extraño, tan estrambótico que claro no te queda más remedio que reírte aunque lo que hay debajo no dé tanta risa y por eso no puedes evitar que acabe saliendo la comedia. Al igual que ocurre con el comisario Villarejo, un tipo que parecía que estaba todo el día en la barra de un bar. Y también con El Emérito, sí.

-¿Qué proyectos tienes ahora entre manos? ¿Cuál va a ser tú próxima obra? Si ya la tienes pensada, claro.

-Pues estoy haciendo un cómic que va sobre una civilización argárica que estuvo hace unos cuatro mil años en donde ahora se encuentra Murcia, Almería y un poco de Alicante y que está considerado el primer Estado de Europa continental. Hago una especie de reconstrucción de su historia pero el problema es que se conoce muy poco de esta civilización y lo poco que se sabe es por las excavaciones que se han hecho. No existe un relato escrito, así que lógicamente la mayoría de las cosas las han tenido que ir deduciendo los arqueólogos. A partir de ahí estoy también intentando reconstruir algunos episodios.

-Supongo que le debes echar mucha imaginación.

-Sí, sí claro. Tengo que tirar mucho de la imaginación y mezclar cosas reales y otras que voy cogiendo de aquí y de allá y así voy inventándome, por ejemplo, nombres de ciudades o de personajes. Hay cosas que se saben, otras que se intuyen como que la civilización acabó a causa de una rebelión o que había una especie de princesa que era la que gobernaba. Hay datos que se conocen y otros que tengo que reconstruirlos.

-Este proyecto se encuadra perfectamente en otra de tus cuestiones más recurrentes, la reivindicación de Murcia como una entidad singular.

-Sí, es verdad pero también me parece una historia interesante y un poco parecida a la de Conan, con muchas espadas, muchos guerreros y no sé si algo de brujería, lo tengo que decidir. Pero vamos, lo clásico de la prehistoria.

-A los autores les suelo preguntar cómo es una jornada normal cuando están en plena ebullición creativa.

-Hombre, ahora mismo estaba dibujando el cómic que te he dicho. Normalmente trabajo todo el tiempo que puedo, prácticamente el día entero.

-¿Tienes una rutina diaria más o menos fija?

-Sí, la verdad es que soy bastante rutinario. Me levanto, voy al gimnasio, desayuno, pongo una lavadora o algo así. La idea es mezclar la vida creativa con la práctica, mientras dibujas haces un hueco para ir a la tienda o echar una mano a mis padres.

-¿Sólo es posible trabajar cuando estás inspirado?

-Hay veces que debes cortar y aunque quieras seguir decides regalarte una tarde o una mañana tranquila, porque la inspiración no acaba de venir.

-¿Y qué ocurre cuando te quedas sin inspiración?

-Cuando hay que entintar o hacer cosas que son distintas a escribir un guión o dibujar, entonces estás más relajado.

-Pero supongo que ya tendrás una serie de trucos para evitar esos espacios en blanco.

-Sí, hay veces que las cosas no salen o que debo repetirlas, como me ha ocurrido en este último cómic. Hay una página que ya he repetido por tercera vez porque veo cosas que no me convencen y no todo me tiene que gustar siempre. Eso lo puedes hacer al principio pero cuando llevas cien páginas ya no hay marcha atrás y aunque no te guste mucho lo que has hecho lo tienes que dejar.

-¿Y cuándo crees que va a salir aproximadamente?

-Es muy difícil saberlo, cuando lleve unas ciento cincuenta páginas sabré más o menos.

¿Y cómo ves ahora la situación política que era lo que ocupaba tu anterior obra? Entonces eras muy crítico

-A ver, hice un cómic sobre la derecha española y acabé hasta las narices. No quiero saber nada. Estoy un poco harto de la política española.

-¿Tan negro lo ves?

-Más bien marrón, vaya.