Olga Cerpa: “El reconocimiento y el cariño de la gente de mi tierra es importante, muy importante para mí”. Por Verónica Martín

Olga Cerpa y Mestisay están en plena presentación de su último álbum “La costa de los cantares”. Dedicado a los sonidos, los ritmos y todo lo que nos une a África, este álbum es asimismo una meditación musical sobre nuestra identidad, y la necesidad del mestizaje, de ese vínculo cultural y humano con el continente vecino. 

Tras más de 40 años sobre los escenarios, la carrera de la intérprete ha sido un camino que el público, especialmente el canario, ha recompensado con admiración y cariño. Sobre todo ello charlamos también con ella.

P: La vi a usted por casualidad por primera vez hace unos 27 años en una cafetería de Madrid. Y recuerdo que la reconocí y le dije a mis amigos (yo era una cría) que era usted una artista muy importante de las islas. Es decir, ya lo era en ese momento. Han pasado casi 30 años y sigue siendo un referente cultural de varias generaciones. ¿Cómo valora ese hecho?

R: Con agradecimiento inmenso a la vida, al destino o a quién sé yo. Porque significa que estoy teniendo una carrera larga y muy hermosa, y a pesar de los años transcurridos sigo teniendo ganas, proyectos y público para poder seguir haciendo música, que es lo que más me gusta en el mundo. 

P: Le he escuchado en alguna entrevista decir que se sienten «profetas en nuestra tierra». ¿Es algo importante para usted como artista? ¿Ha sido un logro buscado o simplemente hallado?

No sé si les pasa a otros artistas, pero yo siento que el reconocimiento y el cariño de la gente de mi tierra es importante, muy importante para mí. Si pretendo contar a otras gentes de otras partes del mundo quiénes somos, cómo suena Canarias, me gusta sentir que la gente de las islas se siente representada en eso que pretendo proyectar. Y sí, nos sentimos muy queridos por nuestros paisanos. Los conciertos se llenan, la gente corea nuestras canciones, incluso las más recientes, y a mí eso me da mucha alegría.

“África está llena de músicos maravillosos, de música llena de ritmo y luz. Y era el África que queríamos visitar musicalmente”.

P: También le he escuchado en entrevistas decir que le da cierto pudor que consideren su música «folclore», por la grandeza del significado. Sin embargo, para muchas personas sus canciones son folclore, desde justamente la grandeza que abarca el término. ¿Sigue pensando igual sobre esto?

Bueno, es que el folclore tiene, a mi modesto entender, un componente atávico, de tradición oral, de hilo conductor entre pasado y presente. Y además yo soy una admiradora incondicional de algunos de nuestros grandes cantadores, hombres y mujeres, de folclore. Muchos ya no están, pero a cualquiera de Canarias que quiera cantar le recomiendo que escuche a Dacio Ferrera, a Manuel Ferreras, a Manuel Navarro, a Olga Ramos, a Valentina la de Sabinosa, o a gente que todavía está en activo y que son nuestros últimos grandes cantadores, como Héctor González o José Manuel Ramos. Nosotros lo que hacemos es algo distinto. Es música de raíz, agarrada a esa memoria, pero que vuela por otros derroteros. 

P: He notado que le suelen preguntar por la maternidad y cómo la ha vivido con una profesión tan exigente y, a veces, complicada. Pero esta pregunta no la he visto nunca hacérsela a un hombre en parecidas circunstancias. ¿No le choca esta diferencia?

Pues muy interesante su pregunta, porque es cierto. Me lo han preguntado algunas veces y no es una pregunta que se haga habitualmente a un hombre. Pero, si reflexiono un poco sobre ello, también es cierto que en los primeros años de la vida de un bebé, la presencia de la madre tiene una importancia enorme, superior a la del padre, que después se equilibra a medida que el niño o la niña crece. Supongo que eso motiva la frecuencia con que se pregunta más a las mujeres que a los hombres. Yo, en cualquier caso, tuve la suerte de poder elegir y estar cerca de mi hijo en sus primeros añitos, aunque nunca renuncié a hacer mi trabajo. Bien es cierto que he contado con un padre comprometido y respetuoso conmigo y lo que hago. 

“Nosotros lo que hacemos es algo distinto. Es música de raíz, agarrada a esa memoria, pero que vuela por otros derroteros”.

P: «La costa de los cantares» es un acercamiento a África, aunque no es la primera vez que colaboran con músicos de ese continente. ¿Por qué este álbum en este momento?

Porque hace años que nos apetecía mirar a ese continente, el nuestro al fin y al cabo, más de frente, menos de lado. Y porque tienen unos sonidos que nos cautivan desde hace mucho tiempo. África está llena de músicos maravillosos, de música llena de ritmo y luz. Y era el África que queríamos visitar musicalmente.

P: ¿Qué destacaría de los artistas africanos con los que colabora en este álbum, como Eneida Marta, Matías Dorán, Rufino Almeida o Ricardo Campos? 

De Eneida su voz: es absolutamente maravillosa; también su cadencia. Tiene una tesitura grave y dulce, y unos fraseos increíbles. De Rufino Almeida (Bau), solo puedo decir que no me canso nunca de escucharlo. Su forma de tocar, de entender la guitarra es única. Y Ricardo Campos y Matías Dorán (Texas) han sido para nosotros felicísimos descubrimientos. Entendieron muy rápido que diálogo queríamos entre sus sonidos y nuestras canciones, y todo lo demás fue disfrutar.

P: De nuestros vínculos con el continente africano se habla poco, sobre todo en terrenos culturales y artísticos ¿Comparte esta idea? ¿Cuál es su vivencia al respecto?

Como dije anteriormente, muchas veces mantenemos a África a la espalda. No la vemos en su inmensa diversidad. Pero Angola, Cabo Verde, Mozambique, Guinea-Bissau, Ghana… tienen una riqueza musical apabullante. Y ese mestizaje nos interesaba mucho.

“Me harían falta tres vidas para poder hacer todo lo que me gustaría…”

P: ¿Cuál es, hasta ahora, el calendario de conciertos o actuaciones previstas para presentar este álbum?

Pues, además de las presentaciones que ya hemos hecho, estaremos el verano recorriendo las islas con «La costa de los cantares». En octubre volvemos a México y nos presentaremos también en República Dominicana, en una gira de un mes, y ya el próximo año llevaremos el proyecto a diversos países del centro y norte de Europa.

P: ¿Le queda algo por hacer profesionalmente que le quite el sueño,  algo que piense que quiere hacer sí o sí y no ha hecho?

Me harían falta tres vidas para poder hacer todo lo que me gustaría, pero he ido aprendiendo que la vida también decide, así que a veces encontramos proyectos maravillosos que se cruzan en nuestro camino y que ni siquiera nos habíamos planteado, y otras persigues alguna idea a veces durante muchos años, hasta que sale. Pero, como en otras muchas facetas, lo importante es el camino, el viaje. Mientras sea haciendo la música que nos gusta, todo estará bien.

Entrevista y texto: Verónica Martín