Sábado 3 de octubre, Espacio Cultural Aguere. Hoy la provincia celebra una de esas fiestas tumultuosas y poco definidas… algo relacionado con la Luna o vaya usted a saber. El publico que sabe lo que consume esta hoy aquí, en la sala grande del Aguere; sala que por su gran aforo, cuesta muchas veces llenar… pero vaya si los coruñeses la llenaron. Planet Caravan, siempre apostando por la cultura musical mas allá del pachangueo que campa a sus anchas por estas islas (des)afortunadas, nos trae a los Triángulo de Amor Bizarro en su gira presentación de su ultimo trabajo: ‘Mi Catedral’. Calientan el escenario y debutan los locales Maestro Lee con su mantra: «No somos una banda de versiones».
Discutía con Abraham «bicho» sobre si el nombre de la banda que debutaba se refería a un maestro apellidado Lee o a un maestro que lee. La discusión se diluyo en cuanto atronó la batería de esta formación de cuatro muchachos (si, yo también soy un muchacho, no acepto discusión al respecto) laguneros que se apropiaron del escenario con energía desbordante desde el minuto uno. Buen casamiento entre guitarra solista y rítmica, potente línea de bajo, y la ya citada atronadora batería, omnipresente y capitán del devenir del show. Me comentaba «bicho» con mas razón que un santo laico, que a ratos le recordaban a la energía de Barricada… voz desgarrada e himnos que se acabaran grabando como ‘Rómpelo’. Estos muchachos tienen futuro y lo veremos.

Les toca el turno a los esperados Triángulo de Amor Bizarro, que tras el magnifico ‘Sed’, nos traen su nuevo trabajo: ‘Mi Catedral’. Con el escenario bañado en luz azul y humo, suben Isabel Cea, Rodrigo Caamaño y Rafael Mallo. Nada menos que 22 años subidos a los escenarios, visitando el estudio cada poco sin miedo a las nuevas creaciones, con un sonido inconfundible (ahondaremos en esto) y sin miedo a innovar. Isa, icónica ella y una de las voces mas reconocibles de la escena alternativa, se dirige al publico agradeciendo el nivel de unos sorprendentemente debutantes Maestro Lee, y unas palabras que no pueden definir mejor el sentir de los que vivimos la música en directo: «Afuera es todo complicado… pero aquí estamos bien.» (sic).
Tras un album como ‘Sed’, relativamente conceptual, en torno a la fama y sus miserias, marcando el punto más alto a nivel creativo, personal y de reconocimiento de la banda. Ahora defienden ‘Mi Catedral’, un álbum mas centrado en la emoción, la vivencia, la pura experiencia… y es aquí donde ahondamos en su sonido… al sonido inconfundible de la banda, se suman capas y mas capas sonoras en largas intros, interludios o finales, creando esa sensación de muro de sonido popularizado por Phil Spector, que pasado por el filtro de la banda, llega al publico en oleadas epatantes y oníricas, creando una catarsis casi de ceremonia laica, de comunión para elevarse sobre la complicación del mundo que habitamos. Abraham «bicho» me recordaba la introducción que use en una entrevista para este mismo medio hará un mes, donde pude entrevistar a Félix Marrero de Planet Caravan, y en la que narraba las sensaciones personales de vivir un concierto. Y es que, una cosa es escuchar un álbum de Triángulo de Amor Bizarro en casa, y otra muy distinta vivir la experiencia comunal y generadora de ecos en futuras escuchas de ese mismo álbum.

Casi dos horas de concierto con una banda entregadísima y con un publico devolviendo toda esa entrega. No faltaron sus temas mas clásicos, que casaban a la perfección con la atmosfera de ensoñación de los nuevos. Un concierto que deja un poso absolutamente satisfactorio y ganas de que los coruñeses vuelvan a nuestra isla. Afuera lunáticos perdidos e indefinidos, todo es mas complicado, pero por unas horas… estuvimos bien (y fuimos héroes de nuestras vidas).
Fotografías cedidas por Planet Caravan.


