Vuela para ti esta canción: Festival La Mar de Músicas, día 5. Por Álex Ro

DÍA 05

MARTES, 21-07-2026

Decía Serrat que su canción volaba buscando su destinataria y volar es lo que hemos hecho por las calles de Cartagena, siguiendo los ecos de los pasos del mundo que resuenan entre sus paredes.

Aire comprimido de tierras abandonadas, de nostalgias, de caminos tomados. Ondas vibrantes que recuerdan lo abandonado, lo dejado atrás. Rachid B., con su guitarra que fue su maleta, su refugio, una guitarra en donde atesora toda su alma, nos habla de su peregrinar por el mundo. La sencillez de la palabra que no precisa ser comprendida para entenderse, el tono quedo del que habla de sí mismo. Notas al aire para iluminar destellos de una existencia.

Vibra la siku, el carrizo, el cununo, los churos; resuena el violín, el arpa, la guitarra; tiembla la voz… son los cerros y quebradas de la geografía kichwa, del sonido de un mundo sincrético, de tradiciones no olvidadas. Son la estrella de los vientos de la cartografía de Humazapas. Baile, son, armonía, todo conjuntado para desdoblar cuerpo y alma, para que sigamos la senda trazada en su mapa sonoro para viajar a otros tiempos y otros lugares.

Aunque el tacto cambia, la vibración es la misma. Ese aire emitido que percute en nuestros oídos nos trae mensajes de vida, de sueños, de esperanzas y anhelos, de amor y abandonos. Y esta es la lengua que habla Alice Phoebe Lou, curtida busker, esos músicos que habitan las calles de Berlín. Intimista, sencilla, sutil, va dejando sus notas volar como faros en aguas turbulentas.

El fado, es el himno de las almas desoladas, de la saudade hecha cura, de las calles de la porteña Lisboa que viaja a lomos del olor de la madera de una vieja guitarra y del vaso de ginjinha. El fado es el sonido del recuerdo, es la nostalgia hecha melodía. El fado es la más bella expresión del infortunio vital, de las noches en vela, del cansancio del alma que lucha (eterno agradecimiento a Pessoa por la profunda belleza de sus palabras). El fado son las lágrimas del alma apenada. El fado es Carminho sobre el escenario.

Texto y fotografías de Álex Ro