Pude asistir al estreno para prensa de La Lucha en el TEA Tenerife Espacio de las Artes y la sensación al salir de la sala es la de haber visto una película pequeña en apariencia, pero muy profunda en todo lo que cuenta. José Alayón firma un relato íntimo y honesto que habla del duelo, de los vínculos familiares y de cómo seguir adelante cuando una pérdida lo cambia todo, al mismo tiempo que pone en valor una de las señas de identidad más arraigadas del pueblo canario, La Lucha Canaria.
La historia se sitúa en Fuerteventura y se centra en Miguel y su hija Mariana, que intentan recomponerse tras la muerte de la madre. Entre ellos hay silencios, distancia y mucha emoción contenida. En ese contexto, la lucha canaria se convierte en algo más que un deporte: es un refugio, un punto de encuentro y una forma de resistir cuando la vida aprieta.

Uno de los mayores aciertos para mi gusto de la película es cómo conecta el conflicto personal de sus protagonistas con la propia esencia de la lucha canaria. El cuerpo de Miguel empieza a fallar, mientras Mariana canaliza su rabia empujando los límites y cuestionando las normas. Ambos están luchando, dentro y fuera del terrero, por encontrar su sitio en esta nueva etapa de sus vidas.
La película huye del folclore fácil y de la mirada turística. La lucha canaria se muestra desde dentro, con respeto y verdad, como una tradición viva que habla de identidad, de pueblo y de transmisión entre generaciones. A través de ella, La Lucha reivindica una forma de entender el mundo muy ligada a Canarias: el respeto, el compañerismo y la resistencia colectiva.

El uso de luchadores reales aporta una naturalidad que se agradece, y la fotografía de Mauro Herce acompaña con una mirada cercana, captando tanto la dureza del paisaje como la fragilidad de los personajes. Todo está contado con sencillez, sin subrayados, dejando que las emociones aparezcan poco a poco.
La Lucha es una película muy humana, que habla de perder, de resistir y de aprender a seguir en pie. Un retrato sensible de una familia en duelo y, al mismo tiempo, un homenaje sincero a una tradición que sigue siendo parte esencial de la identidad canaria como pueblo. Una obra que confirma el compromiso de El Viaje Films con un cine arraigado al territorio, honesto y con mirada propia, y que invita a seguir apoyando este tipo de propuestas. Desde aquí, agradecer la invitación al pase de prensa a Culturamanía, que nos permitió acercarnos a esta película en un contexto tan especial como el TEA Tenerife Espacio de las Artes.
Fechas de los preestrenos:
Martes 20 de enero. 20.00. Cines Yelmo. Caleta de Fuste, Antigua. Fuerteventura.
Miércoles 21 de enero. 20.00. Cines Yelmo Las Arenas. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria
Martes 27 de enero. 19.30. Terrero Insular Mencey Tegueste. Tegueste. Tenerife.
Fotogramas cedidos por la publicación





