El Festival “¡Esto es Histórico!” de literatura y divulgación histórica vuelve a Tenerife (en la Plaza de la Constitución en La Orotava) entre los días 13, 14 y 15 de marzo. Hemos entrevistado a varios de sus próximos invitados, para que nos hablen de su trabajo y de cómo ven el presente y el horizonte de la divulgación.
Ignacio Martín Lerma es profesor de Prehistoria de la Universidad de Murcia, especialista en el estudio del Paleolítico y divulgador científico. Desde hace más de 15 años comparte sus conocimientos en redes sociales. Actualmente codirige un proyecto de investigación en la Cueva del Arco (en Cieza). Le incomoda la falsa imagen que tenemos del Paleolítico y de los neandertales, y parte de su labor divulgativa está encaminada a derribar estas ideas erróneas.
P: Hace años hice voluntariado colaborando en una excavación de la cultura argárica, dirigida precisamente por la Universidad de Murcia en una pequeña población cerca de Lorca. Coincidí con estudiantes de diferentes carreras universitarias, y en general salimos bastante fascinados por la experiencia. A veces, cuando veo a alguien divulgando prehistoria, pienso en aquella excavación, y que quizá los oyentes de esas charlas solo con la teoría nunca vayan a entender lo apasionante que es. ¿Qué opina de esto? ¿Es fácil transmitir pasión por la prehistoria desde la divulgación?
Lo que se vive en una excavación es difícil de explicar con palabras. Hasta que no estás allí, agachado al sol, limpiando con cuidado algo que no ha visto la luz en miles de años… no entiendes del todo lo que significa. Es una mezcla de emoción, respeto y responsabilidad. Pero dicho eso, yo sí creo que se puede transmitir pasión. No es lo mismo que estar allí, claro, pero cuando cuentas la prehistoria como una historia humana, y no como una lista de fechas, la gente conecta. Porque hablamos de personas. Personas que se organizaban, que tenían miedo, que querían a sus hijos, que se equivocaban… Yo intento que quien me escucha no vea “restos arqueológicos”, sino vidas. Si consigo que alguien termine una de mis conferencias o de mis talleres pensando “qué increíble debió de ser aquello”, me doy por satisfecho.
P: He leído que su bisabuelo, Juan Cuadrado Ruiz, fue arqueólogo y tuvo mucho que ver en la historia de un símbolo muy conocido llamado “Indalo” que proviene del arte rupestre. ¿Podría contarnos un poco esa historia? ¿Influyó de algún modo en su devenir profesional?
Él formó parte del “Movimiento Indaliano”, un importante grupo artístico e intelectual almeriense de mediados del siglo XX, y tomó esa figura prehistórica como emblema del movimiento. Es decir, hizo algo muy interesante: sacó una imagen del ámbito estrictamente arqueológico y la convirtió en referencia cultural, identitaria y social. Ese gesto me parece muy potente, porque demuestra que el patrimonio no es solo algo que se estudia o se conserva en vitrinas; puede dialogar con el presente, puede convertirse en lenguaje simbólico de una comunidad.
¿Influyó en mi trayectoria? Seguramente sí, aunque no de forma consciente o impuesta. Crecer en un entorno donde se hablaba con respeto y curiosidad de nuestro patrimonio hace que lo veas como algo cercano. Y cuando el pasado deja de ser algo lejano y abstracto, es mucho más fácil que termine formando parte de tu vocación.
P: ¿Por qué tiene un especial interés en los neandertales?
Porque me parecen profundamente injustamente tratados. Durante décadas los pintamos como brutos torpes, casi como el “error” antes de nosotros. Y cada año que pasa la ciencia demuestra que no era así. Cuidaban a sus mayores, enterraban a sus muertos, tenían una cultura material compleja cargada de simbolismo… eran humanos en un sentido muy profundo. Me interesan porque nos obligan a replantearnos qué significa ser humano. Y porque cuando hablamos de ellos, en realidad estamos hablando de nosotros.
P. Lleva usted desde 2010 divulgando ciencia en redes sociales. ¿Cómo ha sido ese proceso? ¿Qué ha cambiado en estos años? ¿Qué es lo mejor y lo menos bueno de divulgar en espacios virtuales sociales?
Cuando empecé en redes era casi un experimento. Éramos pocos y había más conversación tranquila. Ahora todo es más rápido, más inmediato, más competitivo. Lo bueno es que puedes llegar a muchísima gente. Lo malo es que la velocidad a veces no encaja bien con la ciencia, que necesita matices y contexto… Pero sigo creyendo que merece la pena. Si alguien descubre que la prehistoria no es aburrida gracias a un post o un vídeo, el esfuerzo ha compensado.

P. Háblenos del proyecto de la Cueva del Arco, del que creo que es usted codirector.
Ser director, junto a Didac Román, de un yacimiento que se está consolidando como referente en el sureste peninsular es una enorme responsabilidad, pero también un privilegio. No estamos hablando solo de una excavación más, es un proyecto puntero por varias razones: por la calidad del registro arqueológico (más de 50.000 años de ocupaciones), por el enfoque metodológico que estamos aplicando, por el carácter interdisciplinar del equipo y por su capacidad para aportar datos relevantes sobre momentos clave de la prehistoria reciente en esta zona. Además, tiene algo que para mí es fundamental: no es un proyecto aislado en términos académicos, sino que dialoga con la comunidad, con las instituciones y con la sociedad que lo rodea. Creo que esa dimensión es clave hoy en día. La arqueología no puede limitarse a producir conocimiento; también debe generar conciencia patrimonial.
P: Tiene usted varios intereses, aparte de la ciencia y la prehistoria. El cine, por ejemplo… Dígame una trama histórica que no se ha rodado aún y le encantaría rodar o ver en la gran pantalla.
Una historia que me gustaría ver bien contada en el cine es el encuentro entre neandertales y sapiens. No como una película de acción, sino como un drama humano: dos grupos distintos mirándose, desconfiando, aprendiendo uno del otro. Ahí hay una historia potentísima que todavía no se ha explorado como merece.
P: ¿Cuál es la «fake news» sobre la prehistoria que más rabia le da…?
La idea de que el Paleolítico fue una etapa de gente “poco inteligente”… Eso me molesta especialmente. La prehistoria es el 99% de nuestra historia como especie. Si reducimos todo ese tiempo a una caricatura de gente violenta y poco desarrollada, estamos simplificando nuestra propia historia. Eran complejos, adaptativos y capaces. Y entender eso cambia mucho la forma en que nos entendemos hoy en día.
Texto y entrevista: Verónica Martín



