Entrevista a Carmen Blanco Sanjurjo, actriz, dramaturga y escritora: “El mensaje sigue siendo poderoso y peligroso para el poder. Si verdaderamente consiguiéramos superar nuestras divisiones y unirnos en contra de la injusticia y de los abusos, nada podría detenernos”. Por Verónica Martín

El Festival “¡Esto es Histórico!” de literatura y divulgación histórica vuelve a Tenerife (en la Plaza de la Constitución en La Orotava) entre los días 13, 14 y 15 de marzo. Hemos entrevistado a varios de sus próximos invitados, para que nos hablen de su trabajo y de cómo ven el presente y el horizonte de la divulgación.

Carmen Blanco Sanjurjo tiene una prolífica carrera como actriz y dramaturga, en la que destacan varios reconocimientos. Pero no fue hasta hace unos años cuando se decidió a escribir una novela histórica: “Gorriones y Halcones. El viento en la piedra”, publicada en 2024. El proceso de documentación fue minucioso, a la par que interesante; porque la historia que da contexto a la novela, la Revuelta Irmandiña en Galicia en el siglo XV, desde luego merecía ser contada.

P: Tengo entendido que «Gorriones y Halcones » es tu primera novela. ¿Qué hay en esa historia que te fascinó tanto como para animarte a escribir una novela?

Por un lado, la sorpresa de constatar que los dos años de gobierno «irmandiño» habían sido (después de la Junta de León de 1118), el primer gobierno democrático de Europa después del griego y por el otro, encontrar como protagonistas a personajes históricos tan relevantes como el famoso arzobispo Fonseca o el propio rey de Castilla, Enrique IV, que apoyó la revuelta. También me fascinó descubrir el papel de las mujeres que lideraron episodios tan épicos como la resistencia de María de Montaos al frente del castillo de Mesía o el logro de Mayor de Ulloa, que con apenas quince años, consiguió la anulación de su compromiso matrimonial ante los tribunales para poder casarse con quien ella había elegido, ni más ni menos que Diego de Lemos, uno de los grandes capitanes de la revuelta.

P: La novela proporciona datos históricos reales muy detallados. ¿Cómo fue el proceso de documentación?

El proceso de investigación, documentación y escritura fue simultáneo y se desarrolló a lo largo de cinco apasionantes años en los que he visitado archivos, monasterios, castillos y villas medievales a lo largo y ancho de toda Galicia y también en Castilla, pues algunos de los protagonistas de la revuelta, como el propio Enrique IV o la poderosa condesa de Zúñiga, eran castellanos. Las cronistas de la época también han aportado información muy valiosa, aunque, al estar al servicio de sus señores, casi siempre se les colaba algún fake. La desinformación ha sido usada como arma desde hace siglos.

P: La Revuelta Irmandiña, de la que habla la novela, es un suceso histórico poco conocido incluso por los gallegos. Aunque fue un hecho sin precedentes hasta entonces. ¿A qué crees que se debe que este trozo de la historia gallega sea tan desconocido?

Creo que el mensaje sigue siendo poderoso y peligroso para el poder. Si verdaderamente consiguiéramos superar nuestras divisiones y unirnos en contra de la injusticia y de los abusos, nada podría detenernos. Aunque ahora lo tenemos un poco más complicado porque no sabemos exactamente dónde están las fortalezas que debemos asaltar.

P: ¿Cuál fue el papel de las mujeres en ese acontecimiento?

Una de las grandes sorpresas de mi trabajo ha sido descubrir a tantos y tantos personajes femeninos fuertes y poderosos. Desde doña Juana de Castro, que «con más determinación de la que corresponde a una dama» lideró la revuelta de Santiago de 1458 a la condesa Teresa de Zúñiga, que secuestró durante dos años a dos señores de la guerra tan poderosos como Sancho Sánchez de Ulloa y a Diego de Andrade, pasando por las anteriores que he citado, María de Montaos y Mayor de Ulloa, me he encontrado con unas mujeres que distan mucho de la imagen que tenemos de la mujer medieval sumisa, mero sujeto pasivo de alianzas matrimoniales.

P: He leído que dices que estos hechos derivaron en la primera democracia en Europa, tras la ateniense en la antigua Grecia. ¿A qué te refieres exactamente?

Me refiero a que durante los dos años de gobierno irmandiño, entre 1467 y 1469, se celebraron cinco «xuntas» de Galicia en las que participaban todos los estamentos sociales, incluidos miembros de la burguesía y campesinos, que intervenían en la toma de decisiones. La democratización de la sociedad llegó a causar tal asombro entre los que la vivían, que nos encontramos con un testigo del pleito Tabera Fonseca que nos habla de la historia de Bartolomé de Freiría, un campesino de Ribadulla que llegó a ser capitán irmandiño, al que todos obedecían como si hubiera sido de origen noble.

P: Si la revuelta estaba apoyada por el rey, y no pretendía subvertir el orden establecido, ¿qué futuro podía tener?

El rey había firmado una carta autorizando el derribo de las fortalezas donde se ocultaban malhechores y amparados por esa carta los irmandiños derribaron más de 150 fortalezas a lo largo y ancho de toda Galicia, incluidas las de los nobles aliados del rey, que empezó muy pronto a darse cuenta de que la hermandad gallega no iba a ser tan sencilla de manipular como las hermandades castellanas. Hay que tener en cuenta que el rey estaba inmerso en una guerra civil y que gran parte de la nobleza castellana y gallega apoyaban las pretensiones de su hermano el infante Alfonso. En el momento en que este muere, y el rey llega a un acuerdo con la futura Isabel La Católica en los famosos Toros de Guisando, los irmandiños dejan de ser necesarios y el rey les retira su apoyo.

P: Tu novela pretende, según creo, ser la primera de una trilogía. ¿Cómo va ese proyecto?

Ya tenía gran parte de la investigación hecha y, si todo sigue al ritmo que debe seguir, espero publicar la segunda parte de la trilogía, que arranca con la Xunta de Melide de 1467, en octubre de este año. Se va a titular “Gorriones y Halcones. El fuego en la piedra”. Se llama así porque los cronistas la describieron como la revuelta en que los gorriones corrieron detrás de los halcones.

P: Has sido actriz y dramaturga, que son otras formas de ficción de contar una historia… ¿Qué ventajas y desventajas tiene escribir una novela frente a otras formas de creación?

La ventaja de escribir una novela es que no tienes más límite de presupuesto que tu propia imaginación. Cuando escribes teatro o algún guión siempre tienes que tener en cuenta la perspectiva de producción. Desventajas no le veo ninguna.

P: Si hace 20 años un vidente te hubiera dicho que ibas a escribir una novela histórica… ¿Qué le hubieras contestado?

Que sí, que de acuerdo, que me iba a sentar ya. Lo cierto es que escribir una novela era para mí un proyecto largo tiempo acariciado. Aunque sea mi primera novela llevo escribiendo toda la vida e incluso he ganado un par de premios literarios.

Texto y entrevista: Verónica Martín