Francisco Cabrera, lagunero de nacimiento, es un historiador cuya principal línea de investigación son las relaciones Canarias-América durante el Antiguo Régimen. Dentro de ese contexto, elabora una tesis doctoral, que presentará en 2028, sobre la figura del corsario tinerfeño Amaro Pargo. Es la primera tesis doctoral en el mundo exclusivamente sobre este personaje histórico. Sobre su investigación al respecto, y sobre la esclavitud en el archipiélago (otra cuestión inserta en la época que investiga) hablamos con él. También, sobre su participación en proyectos de recuperación del patrimonio local, y su visión sobre el presente y el futuro de ese legado en Canarias.
P: ¿Por qué estudiaste Historia? ¿Es una vocación?
R: Era vocación. Era vocación, pero te lo digo, incluso desde primaria. Desde pequeño yo me acuerdo de la anécdota de estar con mi abuelo y ver las típicas enciclopedias de National Geographic. Eso me llamaba la atención, es interesante, ¿sabes? Y siempre fue una constante, y me acuerdo que incluso en la ESO ya quería estudiar historia…
P: Porque entonces no es algo que hayas visto en tu familia, en tus padres, por ejemplo…
R: No, no, no. Yo soy el primer universitario en mi familia. ¿Qué pasa? Que en bachillerato me dio una crisis existencial y pensé. “Esto no da de comer”…Y luego pasó el tiempo y me di cuenta de que sí. Hacer una carrera de humanidades tiene el típico cliché de que las carreras de humanidades no tienen salida y que la única salida es la docencia. Pese a que tenía buenas calificaciones y valoré irme a Derecho o a las típicas carreras como ADE, finalmente me decanté por Historia y no me arrepiento.
“Gracias a este trabajo al que yo me he incorporado, se han publicado más de 30 libros que rescatan la huella documental de Amaro Pargo”
P: Hablemos entonces del corsario Amaro Pargo. Estás inmerso en una tesis doctoral sobre su vida y trayectoria. Tengo entendido que es la primera tesis doctoral en el mundo exclusivamente acerca de su figura.
R: Así es. La dirige Manuel de Paz Sánchez, Catedrático de Historia de América. Y la presentaré a principios de 2028.
P: ¿Qué es lo más relevante sobre Amaro Pargo?
Al final, fíjate una cosa, yo creo que él es el arquetipo de canario que consigue fortuna en América por esa carrera de Indias. Date cuenta que él era comerciante. Los corsarios son comerciantes con capacidad de atacar a los enemigos de España. ¿Qué sucede? Para ponerte en contexto, en el siglo XVII España pierde una cosa que se llama la exclusividad continental.
¿Por qué? Porque Inglaterra y Holanda obtienen colonias en el Caribe. Inglaterra obtiene Jamaica y Holanda obtiene Curazao. Y, a partir de ahí, intentaron hacer contrabando con las colonias españolas en el Caribe. A consecuencia de esto, estos corsarios españoles luchaban contra el contrabando de estas colonias, contra el contrabando que hacía Inglaterra y contra el contrabando que hacía Holanda. Obtenían productos de esos ataques, y esos productos tienen que llevarlos a puertos específicos donde entregaban esas mercancías. Y obtenían también beneficios. Y, al mismo tiempo, ellos por su cuenta comerciaban. Lo más común en esa época era que ellos llevaran plata de México, de la zona de Veracruz a Venezuela, donde faltaba plata. A cambio, en Venezuela obtenían cacao que vendían en Veracruz… la plata por el cacao.
P: ¿La piratería era habitual en Canarias?
Sí, lo era. Manuel de Paz ha llegado a exponer que, en la primera mitad del siglo XVIII, Canarias era la capital de la piratería y el corso a este lado del Atlántico. Así que encontraremos a muchos canarios que se dedicaron a la actividad corsaria. Amaro, por ejemplo, tenía sus barcos y su tripulación. Y al mismo tiempo, su hermano también era corsario: José Rodríguez Felipe, aunque él muere en un naufragio, y yo creo que en parte por eso se retira.
P: O sea, que la piratería era algo relativamente común. ¿Hasta qué siglo?
La piratería es común desde la época clásica, desde el mundo romano. Al propio Julio César lo capturan piratas, por ponerte un ejemplo, en el Mediterráneo. Y la piratería prácticamente se extingue en el siglo XIX, a través de las mejoras de la navegación, entre otras cosas.
P: ¿Qué es lo que te ha sorprendido más hasta ahora de su vida?
Yo creo la importancia en sí de Amaro en ese contexto americano, en la compañía, luchando contra los holandeses; sobre todo, con ataques directos con sus naves contra los holandeses. Y el conocimiento que había de las autoridades locales de quién era él. Hay una carta que le escriben al gobernador de Curazao, y es llamativo porque el propio gobernador de Curazao ya sabe quién es Amaro, en ese contexto del Caribe.
P: Es decir, que tenía relevancia no solamente dentro de Canarias, sino como corsario en el Caribe…
R: Exactamente. Es un personaje que radia la mentalidad del barroco del siglo XVII, porque es una persona muy religiosa e introvertida. Daba mucho a la beneficencia, él mantenía la Cuna de Expósitos de La Laguna, daba de comer a los presos de la cárcel, estaba todo el tiempo dándole dinero a la iglesia, como una manera de ganarse el cielo…
R: Era entonces conocido entre la gente del pueblo, supongo…
R: Sí, sí. Es verdad que él nunca ocupó ningún cargo de poder, porque él podía haber perfectamente comprado el cargo de regidor, que era como ser un equivalente a consejero del Cabildo en esa época. Había un cabildo que era de La laguna, era un concejo único, y él pudo haber comprado esos cargos, pero nunca quiso ese poder. Y es curioso porque había un cargo dentro del cabildo que es el del síndico personero, que es como el representante del pueblo en el cabildo, ¿no? Y lo nombraron varias veces y nunca tomó posesión del cargo.
P: ¿Lo nombraron sin su consentimiento?
Sí, porque era de reclamación popular. No era como una votación, sino como un “queremos que sea nuestro representante, porque sentimos que es una persona con cabeza”. Aunque sí es verdad que no ocupó cargo de poder, pero sí asesoró, por ejemplo, al Cabildo cuando había conflicto contra los ingleses, la guerra del Asiento, y él mismo pagaba para armar barcos en corso para que protegieran las aguas canarias, para proteger el comercio interinsular.
P: ¿Y qué vida tuvo? ¿Qué vida personal tuvo? ¿Tuvo descendientes?
Tuvo hijos, pero no reconocidos, en Cuba tuvo uno, aquí también tuvo alguno, nunca los reconoció. No se casó nunca y se vinculó mucho a la iglesia. Hay un famoso vínculo con la Siervita. La tradición habla de una relación amorosa, que evidentemente es totalmente falsa. Esta señora tenía casi 40 años más que él y actuaba como consejera, como una especie de figura materna, pero no solo con Amaro, sino con otras personalidades de la élite de su época. Además era lega, una monja que estaba en el convento. Iban a visitarla y le pedían asesoramiento, consejo. Era una especie de figura materna.
P: ¿Por qué siendo una figura tan importante la de Amaro Pargo es tan desconocida su vida?
R: Yo creo que a nivel popular sí está muy extendido, pero siempre están las típicas leyendas, el asunto con la monja, el tesoro que hay en la supuesta Casa de Machado, que es mentira, y a nivel popular sí se conoce. Pero su figura como tal, realmente y documentalmente, se viene recuperando desde el año 2015 gracias a Manuel de Paz y a Daniel García Pulido. Daniel García Pulido es técnico del Fondo de Canarias de la ULL. Y gracias a este trabajo al que yo me he incorporado, se han publicado más de 30 libros que rescatan la huella documental de Amaro Pargo. Porque anteriormente no era un personaje que se había investigado como tal.
Date cuenta que, por ejemplo, hay un gran historiador en el siglo XX en Canarias, que estuvo en Madrid, fue presidente de la Real Academia de la Historia, que es don Antonio Rumeu de Armas, de aquí de Santa Cruz, y él tiene un libro muy famoso que es “La piratería en Canarias”, que lo publicó en los años 50. Pues en ese libro, que es enorme, tiene un montón de tomos, solo nombra a Amaro Pargo una vez. Y tampoco lo nombra como corsario, sino como comerciante que dio dinero para arreglar el puerto de Santa Cruz.
P: ¿A qué es debido, según tú, esa falta de interés por su figura?
Porque nadie se ha sentado a analizar secuencialmente la documentación. Al final, como historiadores, meterte en el archivo, evidentemente, todos lo debemos hacer por oficio, pero es un trabajo que requiere tiempo, pasión y ganas. Porque estás todo el día ahí dejándote la vista en la documentación que está.
“Noto que hay una especie de canariedad “fast food”… Todo es identidad, todo es tradición, todo… pero detrás de eso hay algo superficial”
P: Cambiando de tema, te he escuchado en un par de entrevistas y charlas tratar el tema de la esclavitud en Canarias…
Mi línea de investigación, principalmente, son las relaciones Canarias-América durante el Antiguo Régimen. Dentro de esa temática, de las relaciones Canarias-América durante la Edad Moderna, está el corsarismo, la piratería, el comercio con América, la influencia canaria en América y la esclavitud. La esclavitud, igual que el corso, proviene de la época del mundo clásico y en Canarias se instaura con la conquista. Antes no teníamos constancia. Yo creo que sí, pero no tenemos constancia…
¿Qué pasa? Que evidentemente llegan los colonos castellanos, hay un proceso de conquista, de asimilación cultural, y parte de esa población rebelde es esclavizada. Tampoco podemos considerar que toda la isla fue esclavizada porque es absurdo. Tienes mano de obra que puedes aprovechar, no vas a esclavizar a todo el mundo. Pero esclavizaron a parte de esta población y esta población fue vendida en los mercados europeos.
Al mismo tiempo, también empezó el tema del tránsito de esclavos provenientes del contexto africano y esclavos que se traían a Canarias para trabajar en el primer motor de la economía canaria que fue la caña de azúcar, durante el siglo XVI hasta 1550. En esa época concretamente pues habrá en La Palma, en Tenerife, en La Gomera y en Gran Canaria ingenios azucareros que serán ese motor de la economía isleña y esos ingenios serán trabajados por población esclavizada del contexto africano. Al final los esclavos estaban sometidos al ingenio. La esclavitud hay que entenderla desde la óptica de la Edad Moderna. El esclavo era una propiedad más que tú podías vender, comprar, que estaban socialmente aceptados.
P: Existía en todos los estratos sociales…
Exacto, nosotros lo vemos con rechazo, pero en la mentalidad de la época, cuando ves los testamentos, el esclavo aparece en el inventario, cuando aparecen los animales, ahí está el esclavo. ¿Qué pasa? Que los esclavos también conseguían los ahorramientos que son sus emancipaciones. Podían comprar su libertad o incluso cuando sus dueños morían, en los testamentos aparecen esas libertades. Pasaban de ser individuos sin derecho jurídico a una persona jurídicamente libre y encima con propiedades. Amaro tenía vinculaciones, por ejemplo, con un supuesto mulato, Andrés José Jaime, que era un comerciante muy rico de su época y era de tez oscura…
Por otra parte, en esta época tenemos que distinguir dos conceptos claves. Una cosa es ser esclavista, que es alguien metido en el proceso y compra sistemáticamente, vende y se enriquece. Y otra cosa es tener esclavos, que socialmente era normal.
P: Los esclavistas no eran delincuentes, estaban dentro del sistema…
Exacto, estaban dentro del sistema, por eso yo distingo esas dos cuestiones: ser esclavista y tener esclavos son cosas diferentes.
P: Pero quien lo compra también pertenece a ese sistema…
Sí, sí, sí. Sí, sí, pero mi óptica es esa. Además, es curioso también destacar que muchos jornaleros en Canarias vivían prácticamente como si fueran esclavos. Es decir, mala alimentación, mal nivel de vida… La diferencia es el estatus jurídico de liberto o de ser persona libre. Por ejemplo, ¿tú crees que un esclavo de un noble vive peor que un jornalero que vive en una cueva? Evidentemente el esclavo del noble va a vivir mejor. Son cuestiones que no nos paramos a analizar, los metemos a todos en el mismo saco y pensamos que son iguales.
P: ¿Por qué se habla tan poco de la esclavitud en Canarias?
Nuestra historia es desconocida por la sociedad, por el gran público. Muchas veces conocemos, gracias a la cultura cinematográfica, muchas historias del Lejano Oeste, por ejemplo, los Estados Unidos del siglo XIX… cosas que pasaban en Europa, la Segunda Guerra Mundial, la Primera Guerra Mundial… pero nuestra propia historia no, en parte, porque es necesario incentivar contenidos canarios en las aulas. Yo creo que lo más adecuado sería implementar desde el punto de vista del gobierno de Canarias, de las consejerías autonómicas, contenidos canarios propiamente dichos. Porque además hay documentación. Aquí tenemos uno de los grandes especialistas de la esclavitud en Las Palmas, que es Manuel Lobo Cabrera, que es catedrático, y es uno de los grandes especialistas a nivel nacional de la esclavitud. Manuel de Paz también es especialista para el siglo XVIII.
P: ¿Y el sistema esclavista se acaba en Canarias como en América, por la llegada de la modernidad y la nueva conveniencia económica?
Sí, exacto, de hecho, el ejemplo siempre que pongo es el norte y el sur de Estados Unidos en la guerra civil que tienen. El norte es un modelo industrial y el sur un modelo agrícola. En el sur hay un modelo agrícola en el que es necesario la esclavitud. Pero en el norte, al ser un modelo industrial, te sale más rentable liberar al esclavo y solamente convertirlo en un asalariado.
P: Una cuestión de practicidad…
Exacto, te sale más rentable pagarle el salario a un asalariado que si se enferma lo echas y coges a otro que tener un esclavo, que si se te pone enfermo lo tienes que mantener.
En España se prohíbe la esclavitud en la península a principios del siglo XIX, y aquí en Canarias más o menos igual.
“La idea de recuperar el patrimonio está en auge. Reivindicar lo que es nuestro, lo cercano”
P: Por último me gustaría que me comentaras tus proyectos sobre el patrimonio cultural, especialmente de La Laguna. Tienes un máster en Uso y Gestión del Patrimonio Cultural y varios proyectos interesantes al respecto ahora mismo…
Sí, esa es mi otra vertiente… la gestión del patrimonio me permite investigar, y es la conciencia y la puesta en valor de nuestro patrimonio cultural. Nosotros, al final tenemos un modelo turístico, fundamentado en el turismo de sol y playa, y dentro de ese turismo pues un elemento identitario y diferenciador con respecto al resto de espacios, es la propia identidad y la propia cultura. Y nuestro patrimonio es clave para todas estas cuestiones, nuestra propia cultura, las manifestaciones culturales, fiestas, tradiciones,etc… La ciudad de La Laguna es un ejemplo paradigmático, y yo colaboro con colectivos culturales haciendo proyectos de gestión del patrimonio. Yo lo llamo patrimonio participativo, porque es hacer participar a la gente de poner en valor su propia identidad local y para eso colaboró con varios colectivos en las islas.
P: ¿Y según tú, qué nivel de conocimiento tenemos sobre nuestro patrimonio?
Yo creo que hay conciencia a nivel local de nuestra historia, es decir, de nuestra historia próxima, de nuestra historia cercana, hay iniciativas vecinales o asociativas que buscan recuperar ciertos hitos o ciertos elementos propios de ese espacio: la fuente de no sé qué, la vieja escuela, la casa de no sé quién, la ventita de no sé cuánto… que si haces un análisis, vamos a decir, es un análisis experto desde arriba, pues evidentemente la gente tiende a no darle la importancia, pero para una población local ese elemento patrimonial desde abajo sí tiene importancia. Son esos patrimonios cercanos. Yo siempre pongo el ejemplo de La Laguna porque es mi municipio, considero que La Laguna tiene su casco histórico, que tiene una notoriedad, pero en la periferia de la ciudad hay una gran cantidad de patrimonio desconocido por el gran público y que son esos patrimonios de nuestros pueblos y barrios, la comarca noroeste, Tejina, Bajamar, La Punta, la zona de Geneto, que es una zona que yo trabajo mucho, con dos colectivos que para mí son señeros en este ámbito. Además, yo colaboro con varios proyectos a nivel insular, de hecho me han metido en asociaciones, me han hecho presidente, el proyecto “Tu Santa Cruz” es un colectivo muy importante y me hizo presidente. Yo colaboro en San Miguel de Geneto con una asociación que se llama El Castrejón. Es el nombre de un personaje histórico de la zona, un personaje del siglo XVIII, que casualmente era nieto de esclavos, está todo conectado… Pues con la Asociación del Castrejón, el 27 de junio, presentamos un libro sobre la ermita de San Miguel de Geneto, que es una especie de reivindicación de la historia local.
“Yo creo en la necesidad de crear grandes federaciones que aglutinen asociaciones culturales, proyectos, líneas de subvención por parte de las administraciones locales”
P: Está un poco un auge, ¿no? ¿O es una idea mía?… la idea de recuperar el patrimonio local…
La idea de recuperar el patrimonio está en auge. Reivindicar lo que es nuestro, lo cercano. Nosotros, por ejemplo, en San Miguel de Geneto, el año pasado, recuperamos La Librea, que es una manifestación de carácter agrícola en la que se representa esos vínculos con el campo, con la actividad agrícola. Y nosotros lo que hicimos fue que recuperamos el barco, el barco de librea, el barco de librea de San Miguel, se lo encargamos a un artesano, que es uno de los pocos que queda en la isla que hace este tipo de barco, que es una especie de carreta con velas, un barco, y hicimos La Librea el año pasado, en septiembre. Y presentamos el acto, fue multitudinario, fueron más de 300 personas, lo pueden buscar en internet, hay un montón de referencias.
P: ¿Tú notas interés en la gente por temas del patrimonio local?
Sí, noto interés por los vecinos de cualquier edad. Al final, hay una parte de esta herencia, vamos a decir, de transmisión oral o de cultura, que parece que hay un choque generacional entre esa generación de los años 40, que hay un corte, ¿no? Como que muchas tradiciones y mucha herencia se va perdiendo, fundamentalmente por la propia globalización, por el mundo demográfico, por el impacto de la cultura anglosajona, americana y muchos elementos de nuestra cultura pues tienden a perderse.
También es verdad que La Laguna desde los años 50, lo que es Santa Cruz-La Laguna, experimentó un boom demográfico y todas esas zonas de la periferia, vamos a decir, de carácter agrícola han desaparecido y en su lugar ha llegado población flotante de otras islas, la propia emigración no solo interinsular, sino de poblaciones de América y han conformado la realidad que tenemos en la actualidad. Y dentro de ese mapa tenemos todavía a muchos colectivos y personas que de forma independiente o asociaciones reivindican estos patrimonios locales.
P: ¿Y están bien conectados esos colectivos entre ellos? Porque tengo la sensación, a veces, que están como muy aislados…
Sí, cada uno tira por su cuenta. Yo creo que es por desconfianza, lo que tendemos a hacer por naturaleza es desconfiar. Yo creo en la necesidad de crear grandes federaciones que aglutinen asociaciones culturales, proyectos, líneas de subvención por parte de las administraciones locales. Yo soy de los que piensan que es más rentable que se le dé una subvención a un colectivo que se ponga en contacto con un especialista, sea historiador o lo que sea, para hacer un proyecto que directamente se lo deje a una empresa.
P: ¿Cómo ves la divulgación cultural en ese sentido en Canarias?
Hay creadores de contenido que también reivindican Canarias. Para mí, el mejor creador de contenido en materia de este ámbito ahora mismo en Canarias, porque lo conozco y porque sé cómo trabaja y por el rigor y la pasión que denota (tú lo entrevistaste): Raúl Guanche. No es historiador, pero respeta a los que nos dedicamos a esto, y le gusta, y lee, y se informa, y me pregunta, ¿esta fuente es fiable?… En contraposición noto que hay una especie de canariedad “fast food”…Todo es identidad, todo es tradición, todo… pero detrás de eso hay algo superficial. Sí, una superficialidad, porque todos queremos ese titular, ese aspecto vendible. Porque ahora vivimos en una etapa de comunicación, de hiperconectividad con las redes, por TikTok, Twitter, Instagram, Facebook, y tenemos ahí un espacio para debatir y plantear nuestras opiniones. Pero detrás de este aspecto hay un montón de teóricos intelectuales que hablan sobre lo que es realmente ser canario, con datos, con teoría, con fuentes. O sea, que yo me he visto el día de Canarias de mago, ¿eso ya es canariedad?… Ser canario es un aspecto muy complejo, no existe un arquetipo que podemos extrapolar a toda Canarias… Incluso dentro de una propia isla, una persona se identifica con ser canario de una forma, desde mi perspectiva, de una forma diferente a lo que lo hace un santacrucero, por ejemplo.
Yo creo que no existe una canariedad única, existen canariedades. Al final, nuestra propia condición insular no está condicionada a lo largo de la historia y una persona de La Laguna no se ve igual que una persona de San Sebastián de la Gomera, por ejemplo. Estamos en una etapa de un gran avance, pero ese gran avance tiene que estar sustentado en el criterio, porque el poder de la palabra es muy importante.
Texto y entrevista: Verónica Martín.



