Espasa, 2026
Reunidos en torno al patio de Turuñuelo, una tarde de hace miles de años, narrando las leyendas, conversando del pasado. Un diálogo que versaría sobre los héroes, de las sendas que abrieron, de los caminos que propusieron. Un hablar de pueblos y ciudades, de sus riquezas, de la vida y la muerte; del despertar del presente y el sueño del futuro
Como esos narradores pretéritos, Sebastián Celestino y Esther Rodríguez nos proponen una conversación fluida, sincera, sobre lo que fue, es y será Tarteso, sobre lo que se ha logrado y lo que se logrará. Y lo hacen con la palabra autorizada por la experiencia de años estudiando cada trozo de cerámica, cada pieza hallada. Como la tierra y la piedra, amasados con agua en el pasado, las páginas de Tarteso se amalgaman con el mismo primor para contarnos los que ya no están, los que dejaron su huella impresa en el tiempo y hacer un periplo con la mayor tecnología que ha inventado el ser humano: la conversación. Viajes a lo remoto, impregnarnos con lo pasado, apasionarnos con esos ausentes, ese es el reto que nos propone este libro. Conocer, sí, pero, sobre todo, sentir, percibir, oler… embriagarnos con la misma intensidad con que viven su búsqueda de respuestas.
Un libro para los sentidos, un libro lleno de amor, un libro de cabecera para mecer nuestros sueños, un libro como oráculo y todo ello con la voz, siempre la voz, como la cuerda que nos vincula a lo que somos. Eso es Tarteso de Sebastián Celestino y Esther Rodríguez.



