Hirahi Afonso, músico: “Quiero ser Hirahi y que esa sea la etiqueta”. Por Verónica Martín

Hirahi Afonso, nacido en Gran Canaria, dejó de ser una “joven promesa” hace tiempo para convertirse en uno de los músicos más sólidos y coherentes de la industria. El timple ha sido, sin duda, su gran compañero y maestro en ese viaje, pero él se siente, por encima de todo, simplemente un músico. Vive en Barcelona, y percibe esa experiencia de vivir fuera positivamente, aunque el lugar con el que más se identifica sigue siendo Canarias.

Este viernes 11 de septiembre volverá a casa a tocar en la Fundación CajaCanarias, en “Enraizados”, un espacio sobre la cultura y la música de raíz.  

P: Mi primera pregunta es acerca de cómo se siente un canario viviendo lejos de su tierra. Tengo entendido que en la adolescencia te mudaste a Barcelona. ¿Se ve mejor o peor Canarias desde la distancia?

R: Pues acerca de cómo se siente un canario viviendo lejos de Canarias, realmente es una cosa muy personal, ¿no? Es una fortuna ser de donde somos y ser de aquí, de estas islas maravillosas. También es súper interesante descubrir cosas nuevas en sitios tan guais como Barcelona, Madrid o cualquier parte del mundo, donde lo que te guste se realice con cariño y que haya gente dedicándose a lo que te gusta. 

En mi caso, por ejemplo, cuando me mudé a Barcelona y empecé a hacer cosas allá… la verdad que siempre ha sido estar en Barcelona algo súper bonito y que me ha nutrido un montón. Pero siempre uno añora un poco su casa y, al final, Canarias para mí también es una inspiración y es el sitio en donde también yo me siento yo, más que en otros sitios. Bueno, al final todo tiene su paso, su parte buena y su parte mala.

P: He leído una entrevista del año pasado donde te mostrabas crítico con la industria musical en las islas, con la falta de apoyo por parte de determinadas administraciones locales, incluso con la falta de conocimiento del público de toda esa realidad. Sin ahondar en esto demasiado, quiero preguntar qué crees que sería necesario para cambiar esa realidad, lo más urgente o lo más importante.

R: Pues con respecto a lo de qué sería lo más urgente, lo más importante para cambiar esa realidad de Canarias, yo creo que lo que hace falta es conocimiento de causa, es decir, que la gente que se dedica al sector principalmente, es decir, ya yendo primero a los músicos, darnos cuenta de que para que la cosa cambie nosotros tenemos que ser críticos. Y ser crítico también consiste en mojarse y, al final, decir las cosas y no por pensar que es un sitio pequeño, que al final todos nos conocemos, tener ese miedo a criticar siempre además haciendo bien, haciéndolo de una buena manera, sin meterte con nadie tampoco, pero sí ser crítico. Y eso al final hace que también la gente y el público entienda, y sea más crítico y tenga un pensamiento más crítico, que es lo que creo que hace falta después: que haya una sociedad cultural que sea crítica consigo misma y que realmente se ayude a sí misma. Y creo que en Canarias hay mucha gente que sí lo hace, pero hay mucha otra gente que no lo hace, por quizás ese miedo que existe al qué dirán, al final nos conocemos todos, es qué pasa si no me llaman más de este sitio. Entonces yo creo que lo que hace falta es quitarse esos complejos y yo creo que toda sociedad crítica es la que avanza y la que sigue perdurando en el tiempo.

                              “El sitio de donde vienes es lo que más te define”

P: También he leído que prefieres que te etiqueten como “músico” más que como “timplista”. Ya que entiendes el instrumento como un medio para la creación artística, y además también tocas otros instrumentos en los álbumes. Pero si el timple no existiera o estuviera prohibido (pongamos en una hipotética distopía)… ¿Tu música o tu manera de crearla sería igual o distinta?

R: Sí, generalmente no me gustan las etiquetas. Es decir, yo digo lo de músico principalmente porque es una etiqueta más global, o por lo menos eso es lo que parece desde fuera, y es verdad, porque el timple siempre ha sido el instrumento que he tocado. Pero la música va por delante siempre en todo lo que hago, y en el caso hipotético, obviamente, de que no existiera el timple, yo creo que la música y mi manera de crearla sería igual, y a la vez tendría un componente algo distinto, porque al final el instrumento de una u otra manera también te lleva por una vertiente. También la música que se ha hecho para ese instrumento con el que tú empezaste a estudiar influye, es decir, si yo no hubiera escuchado todos los músicos timplistas que he escuchado y con los que he podido estudiar, pues mi realidad sería otra. Pero es verdad que aunque tampoco me lo puedo imaginar del todo… Pero creo que sí, que mi manera de hacer la música sería similar si hubiera llegado a este mismo punto en el que estoy ahora.

Fotografía de Mario Martiño

P: Los periodistas en sus artículos suelen definir tu música como una fusión o versión de la música tradicional canaria. ¿Te ves reflejado en esa definición?

R: Pues sinceramente, a ver, es lo que estábamos hablando un poco antes, ¿no? Las etiquetas. Verdad es que hay gente que dice que renuevo el timple, que no sé qué, que no sé cuánto, yo realmente no lo veo así tampoco. Creo que simplemente hago mi música y creo que lo bonito que está pasando en este proceso es que le estamos llegando a gente, mucha gente se siente identificada ya no solo con que toque el timple, sino con lo que escucha, y con lo que viene a escuchar a los conciertos que hago y a los discos que grabo. 

Pero realmente no quiero ser nada, quiero ser Hirahi y que esa sea la etiqueta, que la etiqueta sea “vamos a escuchar música de Hirahi”; porque yo creo que lo más difícil de un músico es intentar ser todo lo personal que se pueda llegar a ser dentro de este mundo que está tan contaminado… Hay tantas cosas que nos invaden y que se añaden a nosotros por estímulos. Entonces yo creo que lo más bonito que me puede decir nadie es que lo que ven reflejado en mí es a mí mismo, que es lo que yo también intento buscar siempre, ya no por ego, sino por realmente tener una búsqueda introspectiva hacia mí mismo y creo que es lo más personal y lo más bonito que uno puede dar.

P:  Has hecho muchas colaboraciones. Recientemente, por ejemplo, con Alejandro Sanz. ¿Qué artista, con el que no hayas trabajado aún, si te llamara o te confirmara una colaboración mañana te da la alegría de tu vida? 

R: Pues sí, la verdad que he hecho muchas colaboraciones y muchas sorprendentes como esta que nombras, la de Alejandro Sanz, que ha sido increíble. Pero realmente no te puedo decir una ni varias que me hagan más feliz. Al final, te digo, las cosas van pasando y uno también va asimilando que ha podido trabajar con gente como Pedro Guerra, o con Alejandro, o con Quevedo, o con no sé quién. Es el proceso del día a día y también creo que lo que más reconforta es que uno lo está haciendo bien y esa es la alegría para mí. Mi alegría es poder compartir con quien sea, que siempre me guste lo que haga y comparta también sus valores, creo que eso es lo más bonito.

“Canarias para mí también es una inspiración y es el sitio en donde yo me siento yo, más que en otros sitios”.

P: En la mayoría de tus colaboraciones, (si estoy equivocada, me corriges) hay músicos o artistas con creaciones muy arraigadas a la tierra, a culturas locales. ¿Tienes preferencia por esa clase de músicas?

R: Tengo muchas colaboraciones de gente que hace creaciones a partir de la música de raíz o de la “world music”. Pero eso todo el mundo lo tiene intrínseco, porque de donde uno es no lo puede dejar de ser, ya sea en mayor o menor medida. Entonces, no tengo una preferencia por ese estilo en sí, ni porque sea la gente más arraigada a la música folclórica o la música de raíz de un sitio, pero es verdad que me encanta. Creo que a todo el mundo nos encanta eso y que es lo que más personal hace a cada uno. El sitio de donde vienes es lo que más te define.

Fotografía de Pau Berruecos

P: ¿Eres muy autoexigente? ¿En qué momento decides que una composición está lista?

R: Sí, soy muy autoexigente, creo que desde un prisma bastante positivo en cierta medida, a veces no, pero intento siempre exigirme hasta un punto por mí mismo, no por aparentar ni por querer ser nada que no sea yo. Pero sí es verdad que opino que es importante ser crítico con uno mismo y exigirse lo que pueda en cada momento; y realmente cada composición es diferente, no hay una manera de hacerlo, ni un momento que diga “esto ya está terminado” y que sea siempre igual. Eso es lo bonito de hacer música, de crear arte… Creo que lo bonito es eso, que cada proceso es diferente y eso es increíble.

“En el caso hipotético, obviamente, de que no existiera el timple, yo creo que la música y mi manera de crearla sería igual, y a la vez tendría un componente algo distinto”…

P: Parece haber una buena cantidad de seguidores de tu música entre la gente de tu generación. ¿Es así? ¿Cómo valoras esto?

R: Sí que hay gente de mi generación o de mi quinta más o menos, es verdad que es sorprendente. Lo he estado hablando estos días también con varios compañeros que compartimos mucho y también me sorprende, porque en los conciertos (ahora hemos hecho el final de gira del anterior disco “Lo Puro”) ha habido mucho público de todos los rangos de edades. Había gente mayor de 70, 80, también había gente de 50, 40 y creo que eso es lo más guay, es lo que más me reconforta realmente, porque siempre es bonito que no se clasifique una música en una sola generación… que si pasa es genial, pero cuando vamos a los conciertos y vemos diferentes edades y generaciones que vienen a compartir con nosotros, y que creo que en su gran mayoría disfrutan mucho con lo que hacemos en el escenario… Entonces valoro esa diversidad y ojalá que siga siendo así por mucho tiempo.

P: ¿Cómo te ves profesionalmente en 10 años? ¿Vives el presente o tienes una hoja de ruta mental? 

R: Sinceramente nunca lo he pensado, no he pensado nunca cómo me veo de cara a 10 años. Lo que sí me imagino es haciendo lo mismo que hago ahora, porque lo disfruto un montón y tengo esa fortuna de poder dedicarme a lo que me gusta y a lo que desde pequeño quería ser. Pero soy más una persona que vive el presente dentro de que todo tiene un poco su calendario, porque todo el mundo lo tiene que tener para también proponerse a hacer cosas, y no dejarse caer en una rutina y ponerte como objetivos. Tampoco pienso muy a largo plazo, siempre pienso a corto plazo, porque en los momentos de creación, sobre todo, todo esto es una cosa continua, que dura mucho tiempo pero que realmente lo estás haciendo día a día. Entonces lo importante es el presente y hacer lo que te guste.

Texto y entrevista: Verónica Martín

Fotografía en portada de Mario Martiño