Christina Rosenvinge: “Una mujer con una guitarra es ya de por sí un icono feminista, porque la guitarra funciona como bastón de mando”. Por Verónica Martín

Christina Rosenvinge no necesita presentación. Su larga carrera musical y artística forma parte ya de la cultura musical de este país. Mientras viaja en guagua por Dinamarca, país de sus raíces paternas, Christina nos cuenta una cantidad de asuntos tan interesantes, que prácticamente podría haber 10 titulares en esta entrevista, en vez de uno. Su evolución musical, la música que escucha de otros artistas, la industria musical y sus sesgos, el feminismo, literatura, y hasta la relación con su padre fallecido… Todo lo desgrana en esta entrevista con una naturalidad y serenidad fascinante.

El viernes 30 de octubre estará en el Aguere Cultural en Tenerife tocando dentro del DocuRock, con Amaia Miranda, expresando especialmente esas inquietudes creativas que le han surgido en los últimos tiempos, y llevando su eterno bastón de mando en el escenario.

P: Me gustaría empezar destacando la Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes que le concedieron el año pasado. ¿Le hizo ilusión? ¿Cómo valora ese reconocimiento?

R: Claro que me hace ilusión recibir la Medalla al Mérito en las Bellas Artes. Sí, sí. 

Es una distinción muy importante que se da a las personas o artistas que han contribuido de forma significativa a la cultura del país. Para mí es un privilegio y un honor formar parte de esta tradición. 

P: Ha comentado usted en alguna entrevista que le interesa evolucionar musicalmente, no estancarse necesariamente en lo que ya ha hecho antes. ¿Qué le inspira en esa evolución? ¿El día a día, la realidad, una necesidad interior?

R: Es algo que sale naturalmente. Yo entiendo también a la gente que trabaja sobre algo que han encontrado durante toda su vida, intentando perfeccionarlo. A mí es verdad que me divierte mucho probar cosas nuevas. No quiero decir que es lo que hago siempre, pero sí que me gusta que el diálogo con lo que está ocurriendo en ese momento esté actualizado. Es decir, que yo no puedo hacer una canción ahora de la misma manera que la hubiera hecho en los 90. Y también porque los tiempos cambian y yo también cambio, o sea, que es inevitable que haya una evolución. También reconozco que hay una cierta inquietud, o lo que te decía, lo hago por diversión, como desafío. Me gusta mucho aprender cosas nuevas e introducir elementos nuevos. Después de unos años de componer con acústica, empecé a componer con eléctrica, luego empecé a tocar el piano, luego ya aprendí a programar, empecé a producir. Últimamente he vuelto otra vez a la acústica. Todo esto mientras aprendo mucho de la gente que está haciendo música, y me dejo influir por artistas mucho más jóvenes que yo; porque creo que la música es algo muy vivo, que tiene que dialogar con el momento en el que se está haciendo y es importante esto, mantenerlo en ese sentido de la contemporaneidad. A mí, por lo menos, me parece que tiene más sentido.

P: ¿Qué está ahora en las primeras posiciones de su Spotify,  o de cualquier lista que tenga de canciones de otros artistas que escuche últimamente?

R: Ahora mismo, pues no sé, es que yo no utilizo tanto Spotify, porque no me gusta. Primero porque no me gusta cómo ha evolucionado y luego también por una cuestión moral, ¿sabes? Yo creo que con lo que me ha pagado a mí Spotify en los últimos cinco años no me da ni para pagar la suscripción que yo le doy a Spotify. O sea que imagínate, es un sistema muy injusto para los artistas. Ojalá se popularicen otros sistemas que son un poco más justos, más equilibrados. Entonces, yo no uso mucho Spotify, oigo discos en casa, oigo vinilos y también oigo mucho bandcamp, y cuando uso Spotify es más por trabajo que por otra cosa. 

Pero últimamente, pues mira, el otro día fui al concierto de Silvana Estrada y me gustó mucho. Creo que su último disco es excelente y que tiene canciones muy bonitas y una producción maravillosa. ¿Qué más he estado escuchando últimamente? Pues ciertas cosas que siempre vuelvo a oír, como los The Magnetic Fields, por ejemplo. Este grupo estadounidense que, sobre todo, tiene unas letras maravillosas. Y, no sé, oigo muchas cosas distintas. Agnes Obel, que es una artista danesa, me interesa mucho. Acaba de sacar un disco nuevo también. 

“… Cuando tú consigues traducir tu experiencia a palabras y ponerlo sobre papel, ya sea cantado o hablado, de alguna forma te conviertes en el narrador de esa historia que llevas dentro.”

P: También le he escuchado decir en otras entrevistas que es una lectora empedernida. ¿Lo sigue siendo? ¿Qué libro o libros le han marcado profundamente?

R: Pues tampoco soy una lectora tan empedernida como era antes, por lo menos como todo el mundo ando con una capacidad de atención y una distracción constante. Se traduce en que, al final, leo más poesía o leo más artículos de prensa que novelas. Pero, claro, últimamente he leído, por ejemplo, a Sabina Urraca este libro, El celo, que me está gustando muchísimo. Todavía no lo he acabado, lo llevo ahora mismo en la maleta. También he leído a Tove Ditlevsen, que es una escritora danesa de la misma generación que mi madre, una experiencia muy distinta. Tiene una trilogía que se llama “Copenhague”, que me ha encantado. Y, no sé, también la poesía de Philip Larkin, que es un clásico, recientemente estoy recurriendo a él… También Blai Bonet, escrito en mallorquín. Eso es lo que llevo este mes, pero ya me gustaría leer más de lo que leía.

P: Hace unos mese le hice una entrevista a una escritora que me decía que al mundo editorial no le gusta el riesgo. Supongo que a la industria musical tampoco. A usted parece haberle compensado, en cambio, arriesgarse. ¿Es un mundo en el que hay que pelear bastante por imponer una visión personal? ¿Alguna vez quiso rendirse?

R: Sí, es cierto, no se puede perder de vista que tanto el mundo editorial como la industria musical, al fin y al cabo, se mueven por intereses económicos, lo cual quiere decir que es fundamental el beneficio económico. Entonces, en ese sentido supongo que es más arriesgado correr riesgos que repetir lo que ya se sabe que funciona. 

Ahora bien, los casos más notables, yo creo, las cosas que de repente rompen todas las listas y vender un montón contra toda intuición, siempre es gente que arriesga y que hace algo que es pertinente con los tiempos que existen, que le dan una vuelta a todo y que, de pronto, nadie lo ha visto venir. Ahí tienes el caso de Rosalía, por ejemplo, que a mí me parece una artista muy arriesgada. O yo qué sé, últimamente tampoco sé muy bien en España que lo está petando. Pero vamos, sí que te puedo decir que en el caso de mi carrera, los giros que parecía que me aconsejaban desde todas partes que no hiciera, porque no estaba demostrado que eso fuera a funcionar, pues han funcionado y sobre todo a la larga. Es decir, que si te quedas como estancado con miedo en un sitio, por miedo a que el público no vaya a seguirte, cuando vas por un camino nuevo, pues también te desgastas. 

Creo que el público es mucho más sensitivo, inteligente y también aprecia sobre todo la honestidad. Así que tiene un olfato increíble para eso. En mi caso yo te puedo decir que ya lo verás en el concierto, por ejemplo, que cuando he hecho los versos sáficos, la canción más difícil, más experimental, la que todo el mundo pensaba que se me había ido la olla, es la canción que levanta la ovación más fuerte. ¿Por qué? Bueno, pues ya lo verás en directo, porque la gente responde mucho a lo primario y lo primario muchas veces es lo arriesgado y lo que va directo a las vísceras. Así que yo creo que sí, que las cosas que cambian la historia, el rumbo de la historia, tanto a un nivel muy grande o a un nivel muy pequeñito en tu propia historia personal, suelen ser movimientos arriesgados. Creo que no hay que tener miedo a hacer lo que te dice tu intuición. Es más importante ser coherente. Muchas veces la coherencia pasa por meterse en terrenos desconocidos.

“Lo que sí que ha traído la última ola feminista ha sido la constatación de que realmente la igualdad no estaba conseguida”.

P: Hace unos años publicó un álbum inspirado en la compleja relación que tuvo con su padre titulado «Un hombre rubio». Lo que ha contado en “Romance de la Plata” me recuerda a mi propia experiencia,  porque además mi padre falleció esta primavera. ¿Cómo transitó esas emociones contradictorias? ¿Cuál es la cosa más importante que aprendió o sintió en ese proceso de volver a recordar a su padre y escribirle una canción?

R: Bueno, sí alguna de esas canciones en ese disco… Si Romance de la Plata te ha servido en tu propia experiencia me alegro muchísimo, porque la razón última de escribir canciones es para que acompañen a los demás. Cuando yo escribo una canción, se traducen en palabras esas sensaciones difusas, oscuras, de fragilidad, de pensamientos frágiles e inexpresados, y si otra persona se ve reflejada en ello, es justo lo que más me gusta oír y es lo más difícil de hacer. 

Es curioso porque esa canción, el Romance de la Plata, yo leí la letra por primera vez en público, no la canté, sino que la leí en un congreso de psiquiatría donde yo estaba presentando una ponencia sobre la relación entre trauma y creatividad. Y precisamente lo que yo decía en esta ponencia era algo que ya se sabe en realidad: que cuando tú consigues traducir tu experiencia a palabras y ponerlo sobre papel, ya sea cantado o hablado, de alguna forma te conviertes en el narrador de esa historia que llevas dentro Y eso te hace salir fuera de la historia y contemplarla de otra manera, desde distintos ángulos y de alguna forma superarla, tener que alejarte y superarla nunca mejor dicho, porque puedes pasar por encima, porque las conviertes en un relato que vas a traducir a los demás. 

Y en mi caso pasó eso, ¿no? No sé si fue antes la canción o antes la necesidad, pero empecé a escribirla como hija y luego, al final de la canción, ya era capaz de ver a mi padre no como hija, sino como una persona, como otro adulto que tuvo una vida mucho más triste que la mía en el fondo. Así que creo que es un ejercicio muy importante que todas las personas deberían hacer en algún momento con las historias dolorosas y les cuesta superar, porque realmente funciona. 

La canción es un romance porque mi padre, que era danés, aprendió español con el Romancero Gitano y le encantaba ese libro. Entonces, quería escribir una canción dentro de ese género; y es el Romance de la Plata porque, efectivamente, a mi padre en los últimos años de su vida, durante mucho tiempo, le encantaba el flamenco. Se hizo muy amigo de los gitanos de la noche madrileña e incluso algunos venían a visitar la casa y también estuvo uno de ellos en su funeral… uno de ellos con su familia, ¿no? Un muchacho que se llamaba Antonio. Entonces, de ahí es donde sale el Romance de la Plata. O sea, no es una invención, es una sublimación de algo que ocurrió realmente tal como se cuenta en la canción.

“… La música es algo muy vivo, que tiene que dialogar con el momento en el que se está haciendo…”

P: Se suele nombrar con frecuencia que fue y es usted un referente feminista. Y he leído que, en ese sentido, usted cree que es necesario que las mujeres lleguen a puestos de responsabilidad y poder profesionales, donde puedan tomar las decisiones que importan.Y que, además, esas mujeres elijan trabajar con otras mujeres, porque los hombres ya se eligen entre ellos. ¿En la industria musical ha cambiado algo con respecto a esto? ¿Qué ha mejorado? ¿Qué ha empeorado?

R: A ver, la estructura de una sociedad patriarcal no se cambia en un siglo, no se cambia tan rápidamente y ni siquiera llevamos un siglo de historia feminista, sobre todo en España, en el sentido de que los avances son muy lentos y muchas veces, aunque se consigan sobre el papel, sobre la ley, la sociedad digiere mucho más despacio de lo que traga. Entonces no están realmente incorporados. 

Lo que sí que ha traído la última ola feminista ha sido la constatación de que realmente la igualdad no estaba conseguida. Por poner un ejemplo, tú eres el público de un festival y la mitad, más o menos, son hombres y mujeres. En el escenario el desnivel es enorme. Y la razón por la que eso se produce es una razón muy compleja, que muchas veces los programadores o los directores de festival o los directores de compañías discográficas o los críticos musicales masculinos… muchas veces no son conscientes de que realmente tienen un sesgo. Y tienen un sesgo, lógicamente, porque ellos programan aquello a lo que admiran, con lo que se identifican, quieren ver sobre el escenario aquello que les representa a ellos mismos. Por eso a eso me refiero a que si hay más mujeres detrás del escenario, o programando o manejando el negocio, pues luego habŕa más mujeres encima del escenario tocando. Porque es algo que no es solamente por los números, en cuanto a quien resulta mejor o peor, sino que un pequeño tejido muy complejo, que surge desde que un chaval empieza a tocar a los 18 años, empieza a destacar, le apoyas todo el sedimento en el que está metido y le apoyas incondicionalmente hasta que consigue hacer una carrera de eso. 

Esto es un engranaje que funciona para los hombres de una manera muy distinta que para las mujeres. Y tenemos muchas cosas en contra, y se tardará mucho en solucionar. La conciencia de que todas las formas de estar en este mundo, abajo y encima del escenario, tienen que estar representadas, es algo que se puede acelerar más o menos. Creo que acabará pasando, y que vamos por buen camino. Pero no es tan fácil como hacer una declaración de intenciones y que en 10 años cambien las cosas.

P: Asimismo, sobre esto, ha dicho usted en alguna ocasión que «una mujer con una guitarra es de por sí un referente feminista «. Que ni siquiera hace falta explicarlo,  porque lo es a primera vista. ¿Es por eso que no hay muchas mujeres con una guitarra en la industria de la música, y las que hubo parecen ir desapareciendo?

R: Sí, sobre esto, bueno, es todo un tema, ¿no? Porque sí que es verdad que si te fijas y vas a un festival,  lo que ves son grupos de chicos o artistas masculinos, y también artistas femeninas, la presentación que tienen en el escenario es muy diferente. Y eso nos debería hacer pensar a todos. Si esto es así, ¿por qué? Quiero decir que los grupos de chicos representan toda la diversidad que te puedes encontrar en la calle, en un espejo de esto.  Quiero decir que los grupos de chicos representan toda la diversidad que te puedes encontrar en la calle, un espejo de esto. Y mientras que las mujeres que ves, que destacan en carreras, van a ser mujeres que además de talento, (igual que los chicos, todo el mundo necesita talento),  además ellas tienen un físico extraordinario y muchas veces, intuitivamente, pues lo explotan, porque eso te da las mismas posibilidades de visibilidad. Entonces, hay que preguntarse por qué no hay chicas súper normalitas físicamente haciendo música increíble en el escenario, ya que no ocurre lo mismo en los dos lados. 

Una mujer con una guitarra es ya de por sí un icono feminista, porque la guitarra funciona como bastón de mando. Si tú eres, de alguna forma, directora musical de ese proyecto, esto va en contra de la tradición de “mujer cantante”, que hubo durante tanto tiempo, de mujer que canta las canciones que le escriben. Una mujer que toca la guitarra no necesitaría tocar la guitarra en público para demostrar que ha escrito una canción en privado, pero sí que se percibe de esa manera. Para mí es importantísimo, porque las niñas tienen que ver y también los chicos; las niñas tienen que ver que eso es una vía posible de vida Y los chicos tienen también que aprender, desde que son niños, a admirar y a identificarse con las canciones que escribe una mujer, porque durante tanto tiempo lo universal ha estado representado por lo masculino, que hay que trabajar muy conscientemente para que el discurso femenino también represente a los hombres, cosa que obviamente hace.

Fotografía de Jorge Rosenvinge.

P: También hace un par de años creó un álbum titulado «Los versos sáficos», poniendo música a los poemas de Safo, la poetisa griega. ¿Cómo valora esa experiencia? ¿Volvería a convertir otros poemarios de otros autores en canciones?

R: El trabajo de los versos sáficos fue un trabajo que empezó como un encargo y luego se convirtió en un proyecto personal. Fue la productora Focus, de Cataluña, la que me encargó un proyecto sobre Safo para el Festival de Teatro Clásico de Mérida. Y yo les propuse devolverle la música a los versos de Safo. Luego yo no me ocupé de la dirección, lógicamente, porque era un proyecto teatral. Lo hizo Marta Pazos, que es una directora maravillosa a la que admiro profundamente. Y María Folguera escribió textos, los textos dramáticos. Yo me ocupé de la dirección musical. Y luego el proyecto siguió creciendo, porque hizo unas cuantas adaptaciones en unas versiones pensadas para que las interpretaran todas las actrices, músicas, performers que había en la obra, pero luego volví a adaptar las canciones para hacerlas yo y luego también añadí nuevas canciones. 

Y, de hecho, sigue creciendo porque es un proyecto como que se niega a morir. Hay muchísimo interés por la obra de Safo y mucha gente, Aurora Luque la primera por supuesto, difundiendo las nuevas teorías porque la obra de Safo está muy vigente ahora mismo. Entonces yo estoy contribuyendo con otro granito de arena con esto y la verdad es que es una gira que no acaba nunca. Voy a seguir en paralelo haciendo esto dos o tres veces al año, porque hay muchísimo interés y porque también voy a seguir desarrollándolo de alguna manera.

“Y los chicos tienen también que aprender, desde que son niños, a admirar y a identificarse con las canciones que escribe una mujer, porque durante tanto tiempo lo universal ha estado representado por lo masculino”.

P: En octubre viene al Espacio Cultural Aguere en La Laguna en Tenerife, en el DocuRock. ¿Cuál ha sido su experiencia profesional en las islas? ¿Conoce un poco el panorama actual musical en las Islas Canarias? 

R: Bueno, he estado muchas veces en las Islas Canarias, tanto para tocar como por viajes personales. El último yo creo que fue en La Palma, que era la isla donde no había estado y que me gustó muchísimo. 

Mi experiencia musical es que he tocado en muchos sitios, desde festivales clásicos de rock, he estado también en un festival de cine. Y a nivel musical, pues mira, con quien tengo más trato es con los chicos de Cupido, porque Toni, sobre todo, estuvo en mi banda durante una temporada y con ellos grabé con Cupido, pero sin Flaco. 

Hicimos una canción que yo había escrito para la serie de Bob Pop, que se llama “Ese Chico”, y la serie se llama Maricón Perdido. Y esa canción quería que tuviera este sonido de pop, no sé cómo decirlo, de finales de los 80, evolucionado que es justo lo que hacen ellos, además de muchas otras cosas… Para mí son músicos absolutamente extraordinarios con los que tengo muy buena relación. y esa es la experiencia más directa. También la batería de los versos sáficos, con la que estoy tocando en la actualidad y que llevo trabajando con ella cuatro años, desde que empezamos ese proyecto, es de Xerach Peñate, que la conocerás, también maravillosa música de Canarias…Y ahora mismo no caigo en nadie más, pero vamos, la verdad es que hay varios canarios en mi vida…

P: En dicho concierto tocará junto a Amaia Miranda. ¿Qué destacaría de ella como artista?

R: Sí, voy a dúo con Amaia Miranda, que me acompaña desde que estrenamos este disco, desde los versos sáficos, que ya ni me acuerdo cuándo empezamos a tocar. Y bueno, es una instrumentista absolutamente superdotada. Su proyecto en solitario también es muy valioso, y tengo muy buena compenetración con ella, ya lo veréis, yo creo que es mi guitarrista favorita en este país en este momento.

P: Suele nombrar usted con frecuencia que es una persona disciplinada y reflexiva,  más que caótica e impulsiva, que son dos cosas (estas últimas) que se romantizan en el mundo artístico.  O al menos se solía romantizar que los artistas fueran o aparentaran ser caóticos e impulsivos…

R: Tampoco soy tan reflexiva y disciplinada. Más bien, yo diría que soy muy cabezota. Entonces, si se me ocurre que algo se puede hacer, no descanso hasta que consigo hacerlo. Pero mi forma de trabajar es por impulsos, en el sentido que tengo impulsos de creatividad muy fuertes, a los que trabajo 14 horas diarias y luego otras épocas en las que no hago absolutamente nada. Lo que sí es que, por ejemplo, hay momentos en que me empeño en aprender a tocar un instrumento nuevo, como cuando hice lo de la autoarpa…  Acometo proyectos muy ambiciosos y ahí me dedico durante una época solamente a eso. pero no es de forma súper ordenada, no te creas. Es más bien alternando épocas de tocar con épocas de componer. Muchas veces estoy en mi casa tumbada con un gran sentido de culpabilidad, que esto nos pasa a todos los artistas, pensando en lo que no estoy haciendo. Diría a todos los artistas, pero es más, te voy a decir a todos los autónomos, nos pasa, porque creo que todos los que somos nuestros propios jefes en algún momento caemos en esto, en la sensación de que no estamos haciendo suficiente.

P: ¿Le piden consejos alguna vez chicas que quieran empezar una carrera musical? ¿Da consejos si se lo piden? ¿Y si es así,  cuál sería el primero de todos?

R: No, no te creas que me piden consejos gente que está empezando a tocar. Pero lo que me suele pasar muy a menudo es que mujeres que ya están tocando me preguntan cómo demonios he hecho para ser madre al mismo tiempo, y es verdad porque eso es un tema muy complicado cuando las mujeres se dedican a la música y cuando tienes que viajar todo el tiempo como forma de vida. Es muy difícil compaginar eso con familia, pero los hombres lo hacen, y lo hacen porque suelen tener mujeres al lado que lo comprenden perfectamente y que ponen toda su parte. Entonces el consejo que yo doy es siempre el mismo: hay solo dos maneras de tener hijos, uno es no te quedes embarazada de un hombre que no va a darlo todo por ti, que no va a entender que necesitas tu tiempo y que vas a viajar y que no lleve bien la responsabilidad de la crianza y no esté muy concienciado sobre esto; el otro camino es, en caso de que te separes, tener custodia compartida… Porque eso es lo que me pasó a mí, teniendo libres dos fines de semana y un mes en verano, se puede tener una carrera musical perfectamente. Pero esta opción es muchísimo más triste. Es mucho mejor la primera que te decía, que es tener un padre absolutamente concienciado, o una pareja, no tiene que ser un padre, por supuesto. pero que estén muy concienciados desde el principio en esto, que va a tener que llevar la crianza a solas durante mucho tiempo, durante muchos días. 

Normalmente los músicos entre semana estamos más libres, pero en fin de semana solemos estar ocupados. Y bueno, perdona por lo accidentado del audio… Voy ahora mismo en un autobús entre Guldborg y Skane, que es mi pueblo en Dinamarca… 

Texto y entrevista: Verónica Martín 

Fotografía en portada de Jorge Rosenvinge.