Con más de un millón de espectadores en España y más de 400 millones de dólares recaudados en todo el mundo, la película dirigida por Kane Parsons llegará a Filmin tras convertirse en el mayor éxito comercial de la historia de A24.
El próximo 25 de septiembre, «Backrooms» desembarca en Filmin después de conquistar la taquilla internacional. La película se ha convertido en el mayor éxito comercial de la historia de A24, tanto a nivel mundial como en España, donde ha superado el millón de espectadores. Con estos resultados, también ha firmado el estreno más exitoso de la historia de Elastica, superando el de «La sustancia», que continúa siendo la película más vista de la historia de Filmin. La película se suma así a un catálogo que reúne lo mejor del cine de terror, tanto clásico como contemporáneo.
«Backrooms» supone el debut en el largometraje de Kane Parsons, de solo 21 años. El director comenzó a desarrollar este universo con apenas 16, publicando una serie de cortos en YouTube inspirados en el fenómeno creepypasta de los Backrooms, que acumularon decenas de millones de visualizaciones y acabaron convirtiéndose en uno de los grandes fenómenos virales de la última década. A24 apostó por trasladar ese universo a la gran pantalla respetando la visión original de su creador.
Sinopsis
Ambientada en la California de 1990 y basada en la serie viral creada por Kane Parsons, la película sigue a Clark (Chiwetel Ejiofor), propietario de una tienda de muebles cuya vida cambia cuando descubre en el sótano del establecimiento un misterioso umbral iluminado por fluorescentes amarillos que conduce a un interminable laberinto de espacios aparentemente cotidianos, pero inquietantemente desiertos.
Del creepypasta al gran fenómeno del cine
Nacido como una serie de cortometrajes publicados en YouTube, el universo de «Backrooms» ha acabado convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos cinematográficos del año. En su salto a la gran pantalla, Kane Parsons optó por desarrollar las ideas que ya habían convertido su proyecto en un fenómeno viral, ampliando su universo sin renunciar al espíritu original.
«Creo que mucha gente pensaba que había que cambiar por completo el concepto para convertirlo en una película», explica el director. «Pero para mí el tono y el funcionamiento de ese universo ya eran los adecuados. Solo había que encontrar la forma de ampliarlo sin perder su esencia.» Esa continuidad era fundamental para Parsons, que sigue entendiendo la película y sus cortometrajes como un mismo proyecto creativo: «No veo la película como algo separado. Todo forma parte del mismo proyecto.»

El terror de los espacios liminales
El gran hallazgo de «Backrooms» consiste en convertir lugares familiares en escenarios profundamente inquietantes. Son espacios liminales: lugares de tránsito que resultan reconocibles, pero en los que pequeños detalles alteran nuestra percepción hasta hacerlos extraños y amenazantes.
Para construir ese universo, el equipo levantó un gigantesco decorado práctico de más de 2.500 metros cuadrados, recurriendo a efectos digitales solo cuando era imprescindible. «Podías situarte en muchos puntos del decorado, girar sobre ti mismo y recorrerlo libremente. No eran los efectos visuales los que sostenían la película: el espacio existía de verdad» recuerda Parsons.
Esa apuesta por escenarios físicos refuerza la sensación de desorientación que define la película y convierte los Backrooms en un lugar tan fascinante como perturbador, donde la arquitectura deja de obedecer cualquier lógica y el miedo surge de la incertidumbre constante sobre qué puede esconderse tras la siguiente puerta o al final del siguiente pasillo


