Entrevista a José Antonio Lucero, profesor y escritor: “Tal vez ella, Almudena Grandes, sea mi gran referente. Cuánto daríamos por seguir leyéndola. A veces siento que de alguna forma intento continuar su legado literario”. Por Verónica Martín

El Festival “¡Esto es Histórico!” de literatura y divulgación histórica vuelve a Tenerife (en la Plaza de la Constitución en La Orotava) entre los días 13, 14 y 15 de marzo. Hemos entrevistado a varios de sus próximos invitados, para que nos hablen de su trabajo y de cómo ven el presente y el horizonte de la divulgación.

José Antonio Lucero es profesor de secundaria de Geografía e Historia y de Lengua y Literatura, divulgador y escritor. Desde hace más de 10 años tiene su propio canal de Youtube, llamado La cuna de Halicarnaso, donde divulga contenidos didácticos sobre Historia. Sus novelas “La maestra” y “El alumno” reflejan estas inquietudes sobre la vocación y la docencia en tiempos complicados.

P: He leído en algún artículo sobre su novela «La maestra» que «la docencia es un arma de resistencia «. ¿Escribir novelas históricas (tal como está la actualidad) también es un acto de resistencia?

La literatura puede mirar al pasado de muchas maneras. A veces puede ser por puro entretenimiento, que debe ser el primer objetivo con el que uno se acerca a un libro. Pero también puede generar preguntas. Es un diálogo. Hay pasados que siguen vivos, pasados traumáticos por ejemplo, con los que los libros pueden hacer dialogar al lector con su propia memoria, con la identidad heredada o con los propios traumas. No es cuestión de justificar, ni de explicar, ni de enseñar (de eso se trata la Historia), pero sí de suscitar preguntas.

P: También he visto algún vídeo de divulgación suyo donde dice que «el lenguaje construye la realidad «. En ese sentido, ¿qué relación ve entre el lenguaje de los más jóvenes y su realidad? 

El lenguaje es la manera en que el mundo entra en nosotros y en que de nosotros sale quién somos hacia afuera. Por eso es importante que sigamos esforzándonos, porque a los chicos jóvenes lleguen de la forma más pura, menos maquillado, las palabras que son a la vez conceptos que son a la vez realidades. Que entiendan qué es guerra o democracia o dictadura o libertad. Hoy son otra forma de batallar, las palabras.

P: Tiene usted más de 354.000 seguidores en YouTube. He visto su primer vídeo allí de 2015, y ha cambiado enormemente su manera de enfrentarse a la cámara en solitario y de explicar conceptos históricos. ¿Qué herramientas son las que más le han servido para aprender a comunicar estos años?

Hace más de diez años empecé a hacer vídeos para explicar determinados temas de Historia a mis alumnos de Secundaria. Hoy lo sigo haciendo. Lo importante para comunicar no es la forma en que lo hagas ni las herramientas que uses, sino qué tienes que decir. Las redes sociales me han permitido que aquello que yo aprendí en la Universidad y todo lo que he ido adquiriendo luego no solo se quedara en mis 20 y 30 alumnos y en las cuatro paredes del aula. Tener algo que decir y querer contarlo es la primera herramienta del divulgador.

P. Tengo entendido que ha pedido un año de excedencia de su labor docente, y lo ha comentado públicamente en redes. ¿Cómo ha sido la experiencia vital hasta ahora de esta excedencia? 

He sido profesor durante más de diez años. Ello lo he compaginado con la labor divulgativa en mi canal y con el inicio de mi carrera literaria desde 2020. A partir de 2022 llegó el auténtico y maravilloso terremoto a mi vida: la paternidad. Y ese ha sido el desequilibrio que me ha obligado a parar, recalcular y observar mejor hacia dónde quiero ir. Estoy aprovechando este tiempo para seguir escribiendo y sobre todo para dedicarle tiempo a mis hijas. El tiempo —en un mundo sobreestimulado y tendente a la auto-explotación— creo que es el gran éxito.

P: Su novela «La maestra» está situada en el año 1936, en España; y la siguiente «El alumno «, en 1955. ¿Por qué ha elegido estos periodos en concreto de la historia de España?

Me interesa mucho escribir sobre un pasado que sigue dialogando continuamente con el presente, con quién somos, con quién hemos querido y queremos ser. La historia reciente de España es atravesada en canal por la experiencia traumática de la guerra y la dictadura. Con mis novelas intento que el lector dialogue con ese pasado traumático. Que le sirva para hacerse preguntas. Mi interés por ello nace precisamente por eso mismo, por las preguntas que siempre me he hecho. ¿Por qué sigue dividiéndonos una guerra de la que hoy se cumplen 90 años? ¿Por qué no hay consenso en España por condenar unánimemente el golpe de Estado y la dictadura?

P: ¿Cuáles son sus referentes literarios? ¿Qué leía cuando era niño?

He leído de todo. De pequeño mi primer gran autor fue Stephen King. Siempre me ha interesado mucho el misterio. Lo no explicable. Luego conforme fui acercándome a la Historia fui afinando mis lecturas en una dirección; Almudena Grandes, Javier Cercas por ejemplo. Tal vez ella, Almudena, sea mi gran referente. Cuánto daríamos por seguir leyéndola. A veces siento que de alguna forma intento continuar su legado literario.

P: ¿Cómo ve el horizonte de la docencia de secundaria en España? ¿Qué opinión tiene de los contenidos? ¿Y de los métodos pedagógicos? ¿Están diseñados para los retos a los que se enfrentan los jóvenes?

Durante mucho tiempo las administraciones, los equipos directivos y los docentes en general nos hemos preocupado mucho por los métodos pedagógicos para enseñar. Creo que la preocupación va hoy por otro lugar, o debería ir: ¿tienen los docentes los condicionantes para ejercer su vocación y su actividad profesional de la mejor forma posible? Creo que un docente exitoso es alguien que puede enseñar libre de ambages; que pueda dedicar una sesión sin preocupaciones ni distracciones a contagiar a su alumnado del amor por la lectura, por las ciencias, por la Historia. Y para ello hay algo que se escapa a que el docente use flipped classroom o metodologías activas: cuestiones como que tenga recursos de verdad para afrontar la disrupción en el aula, otros profesionales que intervengan para atender necesidades educativas especiales, confianza de las administraciones, menor burocracia estéril y mejores sueldos. Por ahí debería pasar la renovación de la educación en España. Tras muchos años enseñando a otros docentes a usar herramientas digitales, grabarse en vídeo o hacer proyectos, la reflexión final que he obtenido es que a veces lo que me ha funcionado mejor es lo que funcionaba hace diez mil años cuando nos sentábamos al calor de una hoguera: plantarme delante de mis alumnos, secuestrar su atención con una narrativa atractiva y motivar su curiosidad y sus preguntas. Y para eso no necesitamos ni tablets ni trabajo en grupo ni proyectos (con todo el respeto que merecen también esas metodologías o herramientas), sino algo mucho más sencillo: trabajar a gusto.

P: Tengo entendido que usted dirigió o coordinó la feria del libro «Almudena Grandes». No sé si tiene continuidad este año. En cualquier caso, ¿cuál es su objetivo? ¿Y cómo fue la experiencia?

Continúo colaborando con el Ayuntamiento de Rota en la organización de esta feria, también para 2026. Es una feria del libro que lleva ya cuatro años realizándose en verano, en torno al recuerdo que Almudena Grandes dejó en mi pueblo, pues ella veraneaba aquí y escribía sus novelas mirando u oliendo el mar.

P: ¿Qué planes o proyectos tiene para este 2026?

En el terreno profesional, publicaré nueva novela en el último trimestre del año, en torno al mes de octubre. Estoy de hecho terminando de rematarla. Y en el terreno personal, mi proyecto en 2026 es seguir disfrutando de mi familia.

Texto y entrevista: Verónica Martín