José Alayón: «El cine no debería limitarse a reproducir los relatos históricos que hemos heredado, sino cuestionarlos, complejizarlos y desmontarlos»

Con motivo del estreno de Magallanes, Culturamanía conversa con José Alayón, productor de El Viaje Films, sobre la incorporación de la compañía al nuevo proyecto de Lav Díaz, la importancia de las coproducciones internacionales y la necesidad de un cine que cuestione los relatos establecidos. Además, reflexiona sobre el presente y el futuro del cine de autor, el papel de Canarias en el panorama cinematográfico internacional y los desafíos para consolidar una industria con identidad propia.

El Viaje Films ha construido una identidad muy reconocible apostando por un cine de autor exigente. ¿Qué os hizo pensar que Magallanes era un proyecto que debía formar parte de esa trayectoria?

R- Para nosotros la coproducción siempre ha sido fundamental y, de alguna manera, ha terminado definiendo la identidad de El Viaje Films. Durante muchos años asumimos principalmente el papel de productores mayoritarios, pero en los últimos tiempos hemos sentido la necesidad de participar también como coproductores minoritarios en proyectos que admiramos y que encajan plenamente con nuestra línea editorial.

Poder formar parte de una película de un cineasta de la talla de Lav Diaz ha sido un auténtico privilegio. Es un autor al que seguimos desde sus inicios, cuya obra siempre hemos admirado y que representa un referente indiscutible dentro del cine contemporáneo.

Además, Magallanes nos interesó especialmente por la manera en que aborda un episodio histórico desde una mirada crítica y anticolonial. Nos atraen las películas que revisitan la Historia para cuestionar los relatos establecidos y abrir nuevas perspectivas sobre nuestro presente.

Lav Díaz suele asociarse a películas de muy larga duración y a un cine contemplativo. Magallanes mantiene su mirada, pero también es una de sus obras más accesibles. Como productor, ¿cómo se acompaña a un director tan personal sin perder la esencia de su propuesta?

R- Cuando decides acompañar a un cineasta con una mirada tan clara, tan auténtica y tan consolidada como la de Lav Diaz, la mejor manera de hacerlo es desde la confianza y la libertad. Nuestro papel como productores no es intervenir en su voz, sino crear las condiciones para que pueda desarrollarla con la mayor coherencia posible.

Fotograma de la película

La película revisa una figura histórica tan conocida como Magallanes desde una perspectiva muy distinta, la filipina. ¿Crees que el cine todavía tiene la capacidad de cuestionar los relatos históricos que damos por asumidos?

R- No creo solo que tenga la capacidad, creo que tiene la obligación. El cine no debería limitarse a reproducir los relatos históricos que hemos heredado, sino cuestionarlos, complejizarlos y desmontarlos. Durante décadas, el propio cine ha contribuido a consolidar imaginarios profundamente coloniales. Por eso es tan importante que hoy existan películas que revisen esos acontecimientos desde otras perspectivas

Detrás de Magallanes hay una coproducción entre Portugal, España, Francia y Filipinas, además de nombres como Albert Serra y Gael García Bernal. ¿Cuál ha sido el mayor reto para levantar una producción internacional de estas dimensiones?

R- Nosotros tuvimos la suerte de incorporarnos al proyecto en una fase ya muy avanzada del proceso. Cuando llegamos, Albert Serra y Montse Triola habían realizado un trabajo extraordinario levantando una estructura de coproducción internacional muy compleja, y para nosotros fue un privilegio sumarnos a ese viaje.

En una producción de estas dimensiones el mayor reto es conseguir que sensibilidades y formas de trabajar confluyan.

El Viaje Films ha demostrado que desde Canarias se pueden impulsar películas que terminan en festivales como Cannes, Venecia o Berlín. ¿Notas que la percepción del cine producido desde las islas ha cambiado en los últimos años?

R- Sí, ha cambiado mucho, aunque todavía queda mucho por cambiar y consolidar. Creo que hoy existe una mayor conciencia de que desde Canarias se pueden impulsar películas con recorrido internacional, capaces de estar presentes en festivales como Cannes, Venecia o Berlín. Pero para que eso no sea algo excepcional, necesitamos una apuesta más decidida y sostenida por parte de las instituciones.

Durante demasiado tiempo se ha mirado principalmente hacia las productoras que vienen de fuera y hacia los servicios de producción. Eso ha generado actividad, por supuesto, pero no una identidad cinematográfica propia. Creo que ahora es fundamental apoyar de verdad a las productoras y a los proyectos nacidos en las islas, y trabajar para construir un imaginario cinematográfico canario sólido y reconocible. Talento hay muchísimo, pero hacen falta herramientas más eficaces: una televisión autonómica fuerte, que apoye de manera decidida por la ficción y los documentales , formación en puestos clave de la cadena de producción y creativos, mejores mecanismos para acceder a los incentivos y políticas que acompañen a las empresas locales en su crecimiento. Solo así podremos consolidar una industria que no dependa únicamente de lo que viene de fuera, sino que sea capaz de generar sus propias películas, sus propios autores y su propia mirada. Ya se ha agotado el tiempo en el que salíamos a los mercados internacionales a vender únicamente un porcentaje de incentivo fiscal. El incentivo debe ser una herramienta, no el relato. El verdadero valor de una industria está en las películas y en los cineastas que es capaz de generar.

Fotograma de la película

Después de pasar por Cannes Première y recibir la Espiga de Oro en la SEMINCI, ¿qué esperas que descubra ahora el público cuando vea Magallanes en salas? ¿Qué tipo de experiencia crees que propone la película?

R- Espero que el público descubra precisamente eso: una experiencia cinematográfica. Vivimos en un momento en el que consumimos muchas historias de forma rápida, pero Magallanes propone algo distinto. Invita a detenerse, a dejarse llevar por las imágenes, por el tiempo y por una forma de mirar el mundo que solo el cine puede ofrecer. Es un viaje poderoso. 

En varias entrevistas has dicho que buscáis autores con una voz propia antes que proyectos «fáciles». En un contexto donde la industria apuesta cada vez más por contenidos rápidos, ¿crees que sigue habiendo espacio para un cine pausado y profundamente autoral como el de Lav Díaz?

R-  Creo que precisamente ahora estos cineastas son más necesarios que nunca. Muchas veces pensamos que el compromiso político de una película reside únicamente en los temas que aborda, pero para mí el verdadero acto político también está en la forma. En la decisión de filmar de una determinada manera, de trabajar con otro ritmo, de construir otra relación con el tiempo y con el espectador. Ahí es donde cineastas como Lav Diaz son profundamente contemporáneos. Su función es otra: ampliar los límites del lenguaje cinematográfico.

Entrevista realizada por Jesús Hernández