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Reportaje: Salto en el Café Quilombo. Por Adrián Gómez

Atmosférico… Eléctrico… Inspirador… El 8 de septiembre en La
Orotava, Germán Salto y su poderosa banda lo dieron todo… El quilombo;
acogedor… tenue… no es el whisky a go go, ni el café wah… ni mucho menos el
Filmore, pero durante casi dos horas nos sentimos transportados a la California
de los años sesenta. Un hammond sinuoso acompaña cálidas texturas vocales en
una melodía apacible, cuando el combo irrumpe con un tema propio entre Buffalo
Springfield y los mejores Beach Boys; hasta que estalla “Ohio” del
tío Neil Young, y el tiempo se detiene.

El exquisito trabajo a las seis cuerdas; todo un guitar hero
a la les Paul, y el perfecto empaste con la rítmica del vocalista principal,
nos conduce en un viaje al sonido americana, donde saludamos a los Grateful
Dead, sonreímos a Crosby, Still y Nash, y le guiñamos el ojo a los Crazy Horse
mas épico. El estupendo colchón de los teclados, y de una base rítmica que nos
sumergen en auténticos torbellinos sónicos, en jams que serán muy difíciles de
olvidar.

El repertorio propio, compuesto por su disco homónimo del
2015, y el glorioso “Far from the echoes”, del 2017, combinan
perfectamente con extractos de himnos como Down by the river, de CSNY,
sintiéndonos en la costa oeste, allá por el 70-71. El lirismo de la combinación
de voces, y la conjunción con las ráfagas de puro nervio guitarrero, es un
deleite para el melómano entrenado… y desde una esquina, parece que asoman Gene
Clark y Alex Chilton… nos sentimos ” hopefully”… todo un happening,
amigos… y una cita inexcusable con una banda prodigiosa… ¡Don´t be late!

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