Disparando Palabras «La hora de la verdad». Por Daniel Olivera

MI CABEZA EXPLOTA. Despierto absolutamente desorientado. Estoy atado, de pies y manos, a una enorme y gruesa estaca clavada al suelo en posición vertical. Observo que me encuentro en una especie de mugriento garaje. Entran dos hombres encapuchados y se dirigen hacia mí exhibiendo sendos puñales. De repente, salta la aterciopelada voz de Ángels Barceló