Tenerife Phe Festival rompe el cristal de la temporada con una embestida internacional que sitúa al Puerto de la Cruz como el punto de fuga de la vanguardia eléctrica. Con el desembarco de Bodega, Ibibio Sound Machine y Getdown Services, la cita de los próximos 4 y 5 de septiembre articula un relato de búsqueda insólito en el archipiélago, una colisión de post-punk, afrofunk y disco-rock que reivindica el pulso de lo imprevisible frente a la inercia de los circuitos comerciales.
Olvidemos por un instante la inercia de las agendas de ocio convencionales y los lugares comunes de la temporada. Lo que acontecerá en el Puerto de la Cruz los próximos 4 y 5 de septiembre responde a una lógica distinta: la de un festival que prefiere el riesgo del descubrimiento al confort de lo radiado. La undécima edición de Tenerife Phe Festival se despliega como un mapa de colisiones sonoras donde el post-punk neoyorquino, el afrofunk londinense y el pop de vanguardia conviven en un ecosistema de orfebrería artística, única en las islas. Es una apuesta por la agitación rítmica y la honestidad, una propuesta que entiende el escenario no como un simple escaparate, sino como un espacio de tensión creativa frente al Atlántico.
El asalto internacional de este año lo encabezan Bodega, el proyecto de Ben Hozie y Nikki Belfiglio que ha logrado facturar un rock and roll conceptual capaz de esquivar cualquier etiqueta reduccionista. Con su reciente «Our Brand Could Be Yr Life» bajo el brazo, el combo se confirma como uno de los nombres más estimulantes de la escena alternativa, trayendo a Tenerife el nervio eléctrico de las calles de Nueva York. El contrapunto británico lo pone Ibibio Sound Machine, el colectivo liderado por la nigeriana Eno Williams que ha perfeccionado el arte de fundir la herencia del funk de África Occidental con el rigor del electro moderno en su último trabajo, «Pull the Rope». Completa esta avanzada desde Bristol el dúo Getdown Services, cuyo debut «Crisps» ha demostrado que el disco-rock puede ser, al mismo tiempo, una invitación al baile y una plataforma para el humor y la crítica social más ácida.
Este despliegue internacional se trenza con una arquitectura sonora de gran calado nacional. La argentina Natalia Doco traerá su personal síntesis de folk y espiritualidad indígena, mientras que Ona Mafalda defenderá una propuesta bilingüe de sensibilidad pop y nervio rockero. En la vertiente estatal, la cita asegura el pulso de Carlos Ares, revelación absoluta con su álbum «Peregrino», y la urgencia de Barry B, que desembarca con su gira «Infancia mal calibrada». La veteranía psicodélica de Rufus T. Firefly, con su nuevo material en «Todas las cosas buenas», y la versatilidad R&B del canario Choclock, cierran una hoja de ruta que promete nuevas sacudidas en las próximas semanas. Con los abonos ya disponibles en www.phefestival.es,el festival se consolida como ese punto de fuga necesario para quienes buscan en la música en vivo una experiencia de alto voltaje, lejos de la inercia de los circuitos convencionales.





