domingo, mayo 26, 2024

La historia de la prisión de Fyffes en Santa Cruz de Tenerife. Por Carlos Jesús Pérez Simancas

La historia de la prisión de Fyffes en las Islas Canarias durante la Guerra Civil Española es un capítulo oscuro que merece ser recordado y reflexionado. Esta instalación, administrada por una compañía bananera británica, se convirtió en un símbolo de represión y violencia donde se cometieron numerosos abusos contra los derechos humanos. A pesar de que los campos de concentración son comúnmente asociados con el continente europeo, es esencial comprender que este tipo de atrocidades también ocurrieron en nuestras islas.

El contexto histórico en el que se desarrolló la Guerra Civil Española en las Islas Canarias es fundamental para entender la relevancia de la prisión de Fyffes. Dada su posición geográfica estratégica, estas islas fueron consideradas un objetivo vital para controlar las rutas marítimas y aéreas en el Atlántico. Además, la población canaria se encontraba profundamente dividida entre republicanos y franquistas, lo que condujo a la creación de campos de concentración como una forma de eliminar a aquellos considerados enemigos del régimen franquista.

La prisión de Fyffes, establecida en 1937 en Santa Cruz de Tenerife, fue originalmente un depósito de plátanos que se convirtió en un lugar donde se encarcelaba a prisioneros políticos republicanos. Aunque no fue el único campo de concentración en las Islas Canarias, su notoriedad radica en las terribles condiciones que enfrentaron los prisioneros.

Las condiciones inhumanas y crueles en la prisión de Fyffes son una mancha imborrable en nuestra historia. Los prisioneros políticos fueron sometidos a maltrato físico y psicológico constante. Las instalaciones carecían de higiene adecuada, lo que propiciaba enfermedades y la propagación de epidemias. La falta de alimentos y las condiciones de vida precarias llevaron a la desnutrición y al deterioro general de la salud de los prisioneros. Además, las torturas y los castigos eran frecuentes. La mortandad era alta, había pocas posibilidades de salir de una pieza de ese pedazo de infierno, instalado en la avenida de los Reyes Católicos de Santa Cruz.

La prisión de Fyffes también se convirtió en un lugar de represión y desapariciones forzadas. Las ejecuciones sumarias eran comunes, y muchas personas desaparecieron sin dejar rastro. Las autoridades franquistas utilizaban este campo como una herramienta para reprimir y eliminar a quienes consideraban una amenaza para su régimen. Hasta el día de hoy, muchas familias canarias buscan a sus seres queridos que desaparecieron en este campo y en otros similares.

Texto de Carlos Jesús Pérez Simancas.

Fotografía de Jesús Hernández

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