miércoles, julio 17, 2024

Norberto Trujillo: ‘El Salto’ nos invita a mirar más allá de nuestras fronteras

En una entrevista exclusiva para Culturamanía, Norberto Trujillo comparte sus reflexiones sobre su papel en ‘El Salto’, destacando el desafío de interpretar a Rodrigo y la relevancia social de la película en el contexto de la migración y los derechos humanos.

¿Cómo describirías tu personaje en «EL SALTO» y cuál fue tu proceso para meterte en su piel?

R- Rodrigo es un abogado algo novato que se enfrenta a un caso que le hace replantearse sus principios. Conseguir darle vida comenzó por saber quién era y por qué hace lo que hace. Hasta aquí lo “fácil”. Lo siguiente fue aprender Derecho de extranjería, lo suficiente como para poder defender el texto con coherencia y seguridad, aunque no tanto como para enfrentarme a un juicio en la vida real. Una vez tuve esto, me centré en el acento, elegido en este caso el de Madrid, que terminaba de asentar los precedentes sociales del personaje.

¿Qué te atrajo de este proyecto en particular y cómo crees que contribuye a la conversación sobre la migración y los derechos humanos?

R- Lo primero que me atrajo fue la posibilidad de ponerme a las órdenes de Benito. Admiro mucho su mirada social plasmada en imágenes, por lo que suponía un reto estar a la altura. Lo siguiente que me atrajo es poder aportar algo positivo al debate sobre la migración, en este caso la “ilegal”. Creo que ‘El Salto’ ayuda a concienciar a neófitos y habituales sobre lo duro que es para millones de personas tener que abandonar su tierra en busca de un lugar mejor y sobre lo que se encuentran cuando llegan a su destino, que dista mucho del mundo feliz y compasivo que la mayoría imagina.

«EL SALTO» aborda temas sociales y políticos muy relevantes en la actualidad. ¿Cuál crees que es el mensaje más importante que la película intenta transmitir al público?

R- Por un lado, abrir los ojos ante los que ignoran o menosprecian el dolor inseparable que conlleva cada una de las historias de estas personas migrantes. Mirar al espectador y hacerle sentir por un momento y en una dosis muy pequeña lo que sucede cuando abandonas tu lugar de nacimiento por supervivencia.

Por otro lado, intentar que estos luchadores y luchadoras vean su historia contada, a través de la ficción y que perdure en el tiempo. Sin ir más lejos, la historia se basa en parte en lo vivido por Ibrahim Bah al huir de Guinea Conakry.

¿Cómo fue tu experiencia trabajando con el director Benito Zambrano y el elenco en general durante el rodaje?

R- Fue muy fácil trabajar con Benito. Él tiene esas herramientas que no todos los directores tienen para hacer que los actores sintamos comodidad y nos alejemos del miedo. Incluso tras acabar el rodaje y haber pasado más de un año, sigue haciéndome más sencillo cada encuentro que hemos tenido.

El elenco es puro talento. Coincidí con muchos más fuera de la pantalla que dentro, pero trabajar con Moussa Sylla fue sumamente divertido. Él es un actor con muchos recursos, mucha humildad y un gran sentido del humor. Compartir y ver a Vicenta N’Dongo en acción también fue algo fantástico que me dejó con ganas de expandir la historia de ambos personajes.

La película fue presentada en el Festival de Cine de Málaga. ¿Qué significó para ti formar parte de este evento y cuál fue la recepción del público hacia la película?

R- Ir al festival ha sido una experiencia tan divertida como abrumadora. Me sentía como un niño que no sabe si puede tocar los juguetes sin recibir una reprimenda. Todo tenía una magnitud que se me escapaba de las manos. Estar en el primer pase con público y prensa y sentir sus reacciones en directo fue muy interesante, me invadía el terror en cada aparición en pantalla. Por no hablar del paso por la alfombra roja. Sin duda no estoy hecho para esas cosas. A la mañana siguiente del primer pase, con las primeras críticas publicadas, la tranquilidad ocupó gran parte de mis pensamientos. La película gustaba y llegaba a las conciencias.

La historia de «EL SALTO» tiene elementos muy intensos y emocionales. ¿Hubo alguna escena en particular que te resultara especialmente desafiante o memorable durante el rodaje?

R- Desafiantes fueron todas, siempre lo son. Quizás la primera de todas lo fue más, porque es una declaración de intenciones de los personajes implicados en ella. Ahora con la distancia lo que más recuerdo es a Benito deteniendo la toma porque me bajaban incesantes gotas de sudor por la frente. Estábamos en plena ola de calor, con chaqueta y en un lugar sumamente pequeño y cerrado. Fue emocionante y memorable sin duda.

Fuiste parte de un proyecto que se rodó en diferentes ubicaciones, ¿cómo influyó esto en tu interpretación y en la dinámica del equipo de producción?

R- Los cambios ubicacionales y temporales son los habitual. Es un reto estar un día en la 40 y al día siguiente rodar la 28 haciendo olvidar a tu mente lo ya rodado para que influya lo menos posible. Y localizaciones que en la ficción están separadas por unos metros pero que en la vida real se encuentran a kilómetros de distancia. Normalmente eso conlleva que además no se rueden en el mismo día. El cine es algo maravilloso.

Además de tu trabajo en cine, también has dirigido cortometrajes y trabajado en teatro. ¿Cómo crees que estas experiencias previas influyeron en tu enfoque para interpretar tu papel en «EL SALTO»?

R- Todo ha influido en darme más herramientas y mucha más seguridad. El síndrome del impostor es algo que nunca me abandona y tengo que hacer un esfuerzo enorme en dominarlo y dejarlo sentado a un lado mientras trabajo. Ahora me cuesta menos tener esa conversación conmigo mismo. Antes temblaba o trastabillaba el texto por la inseguridad, pero en cuanto encontré las palabras a decirme, tuve mucho más fácil el enfrentarme a cada proyecto. Ahora se cumplen 14 años de profesión y todavía me queda un 99% de cosas por aprender, pero me siento con la fuerza y seguridad para afrontarlo y seguir disfrutando de cada personaje. Lo que viene nunca es más sencillo, pero sin duda lo pasaré muy bien, sea sobre las tablas o ante el objetivo.

Fotografías cedidas por Norberto Trujillo para la entrevista

Fotografía en portada de Norberto Trujillo en el Festival de Málaga 2024

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