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El libro de la semana recomendado por El Libro en Blanco y Culturamanía es «La enfermedad de escribir» de Charles Bukowski

Esta semana Culturamanía y El Libro en Blanco les recomendamos: «La enfermedad de escribir», de Charles Bukowski, una selección de correspondencia inédita que nos muestra la esencia de este escritor tan particular.

Bukowski reflexiona sobre la escritura y sobre sus maestros literarios y experiencias vitales. Abel Debritto, estudioso del escritor, ha rastreado su correspondencia inédita y ha seleccionado las cartas en las que aborda el tema de su oficio y su arte. Las hay a editores de revistas, a su editor, John Martin, a escritores como Henry Miller, Lawrence Ferlinghetti o Hilda Doolittle, a críticos y amigos. En ellas reflexiona con agudeza sobre el proceso de escritura y nos permite adentrarnos en las entrañas del negocio editorial. Leerlas plantea un estimulante recorrido autobiográfico que nos descubre a un Bukowski más matizado, más allá del arquetipo; a un autor volcado de forma obsesiva con la escritura, con un sólido bagaje de lecturas y una visión muy clara de sus planteamientos, que le lleva a quejarse de algunos intentos editoriales de domesticar su estilo áspero y directo.

El libro, que arranca en 1945 y se cierra en 1993, pocos meses antes de su muerte, es un jugoso compendio de estética bukowskiana, con su característica vehemencia y actitud take no prisioners: lanza pullas feroces contra los beats (Ginsberg y Burroughs), los poetas del Black Mountain College, Hemingway o el mismísimo Shakespeare, pero también
expresa su admiración por Dostoievski, Hamsun, Céline, Fante o Sherwood Anderson.

El resultado: un volumen rebosante de opiniones contundentes y sagaces reflexiones literarias, imprescindibles para fans de Bukowski y para cualquiera interesado en el proceso creativo de un escritor.

Compartimos un pequeño fragmento del libro:
<<A Harold Norse. 12 de mayo de 1964. (…) Si, tienes razón: fracasar es una ventaja, y me refiero a no tener que estar tenso con una tía en la cama o el poema o la estatua de cera de Himmler. Es mejor estar tranqui, currártelo a tu manera, libre, y fracasar cuantas veces quieras. Si saltas 5 metros con pértiga te exigirán 5,5 metros la próximas vez y es muy posible que te acabes rompiendo una pierna. A las masas hay que hacerles tanto caso como a un río rebosante de vómito. En cuanto tires a las masas a la papelera, que
es donde deberían estar, tendrás una buena oportunidad para saltar con libertad, sin que te juzguen. No me refiero a la Cultura de la Presuntuosidad que practican muchos ricos y faquires y electricistas y cronistas deportivos porque se creen con PODER. Dependen de las masas como las hojas que cuelgan de la rama de un árbol. Me refiero a la
dependencia que te permite actuar con margen porque necesitas un beso en la mejilla de la vecina anciana, no necesitas elogios ni dar charlas para la Sociedad Armenia de escritores de Pasadena. Que les den. Más papel, más cerveza, más suerte, ir bien de vientre un buen polvo de vez en cuando y que haga sol, ¿Quién necesita nada más? El alquiler, claro. Ya no sé de lo que estaba hablando, ése es el peligro de hablar. Te pones a largar y a largar y a largar y al cabo de un rato ya no sabes ni lo que dices…, al menos yo…, por eso me siento mucho mejor cuando estoy callado.>>

Charles Bukowski nació 1920 en Andernacht, Alemania y tres años más tarde su familia se trasladó a Estados Unidos huyendo de la caótica situación que se vivía en su país natal en aquellos terribles años de la posguerra. La familia Bukowski se estableció primero en Baltimore y luego en Los Ángeles. Dos aspectos marcan la infancia del futuro
escritor: por un lado la mala relación con su padre y, por otro, el desarrollo de un acné extremo, ambos factores condicionan toda su obra y su vida.

Su éxito como escritor será tardío, puesto que no se dedica profesionalmente a la escritura hasta casi la cincuentena, cuando se topa con John Martin, de Black Sparrow Press, quien lo financia con 100 dólares mensuales de por vida. Su legado bibliográfico lo componen más de mil poemas, relatos y novelas. De entre su amplia obra destacamos: «Cartero» (1971), «Mujeres» (1978), «La senda del perdedor» (1982), «El capitán salió a comer y los marineros tomaron en barco» (1986) y «Las campanas no doblan por nadie».
Charles Bukowski falleció en Los Ángeles el 9 de marzo de 1994.

EL LIBRO EN BLANCO

C/ Juan Pablo II, 35
Santa Cruz de Tenerife
www.libroenblanco.es

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