jueves, mayo 30, 2024

«Las salas de cine son un complemento perfecto a nuestra plataforma»: Jaume Ripoll, cofundador y director editorial de Filmin

Jaume Ripoll (Palma, 1977), cofundador de Filmin y director del Atlàntida Mallorca Film Fest, comparte con Culturamanía una mirada exclusiva sobre la génesis y los desafíos de la plataforma de streaming en España. Con Filmin celebrando 17 años desde su fundación en 2007, Ripoll comparte cómo surgió la idea de impulsar una plataforma de streaming incluso antes de la llegada de Netflix a España. Además nos adentra en su vida como hijo de dueños de videoclubs y distribuidor de cine, compartiendo detalles sobre su libro «Videoclub» y su papel como director editorial en Filmin. Destacando la singularidad de Filmin como una plataforma de cine y series de calidad, Ripoll enfatiza la importancia de la cercanía con los suscriptores y la constante adaptación tecnológica para mejorar la experiencia del usuario.

En este 2024, Filmin celebra 17 años desde su fundación en 2007. ¿Podrías comentarnos cómo surgió la idea de impulsar una plataforma de streaming incluso antes de la llegada de Netflix a España?

El proyecto nace en la sede de Cameo, una compañía de DVDs, donde Juan Carlos Tous, José Antonio de Luna y yo fuimos los creadores de Filmin. Surge como respuesta a la realidad que representaba Internet en ese momento: una amenaza que, sin embargo, ofrecía una oportunidad para cambiar la industria musical y cinematográfica. Por tanto, nuestro objetivo era transformar Internet de una amenaza a un aliado.

¿Cuáles fueron los primeros desafíos para llevar a cabo el proyecto de Filmin?

Los retos se presentaron en cinco niveles diferentes. En primer lugar, el tecnológico; carecíamos de referentes para imitar o inspirarnos, y no había desarrolladores capaces de crear una plataforma de streaming. En segundo lugar, el desafío de negocio; estábamos en una época en la que la piratería era común, lo que dificultaba convencer a los espectadores de pagar por contenido que podían obtener de forma gratuita. En tercer lugar, el desafío de la industria; debíamos persuadir a una industria de que una plataforma con recursos limitados y generación de ingresos modesta era la solución para muchos de los problemas que enfrentaba el sector audiovisual. Cuarto, el desafío de marketing y comunicación; cómo nombrar y llegar al público objetivo. Y quinto, el contexto temporal; nos encontrábamos en 2008, durante la gran crisis económica, cuando la gente era más reacia que nunca a pagar por contenido audiovisual.

Empezamos con unas preguntas relacionada con Filmin, pero nos preguntamos, ¿quién es Jaume Ripoll y cuál es su vinculación con el cine?

Básicamente, soy hijo de propietarios de videoclubs, provengo de una familia con una profunda pasión por el cine en todos los sentidos. En cuanto a mis raíces, mi padre se dedicaba a programar cines en pueblos, luego gestionó videoclubs y finalmente se convirtió en distribuidor en Baleares. De ahí proviene parte de mi pasión y conocimientos. Inicialmente, intenté explorar esta pasión estudiando dirección de cine, pero pronto me di cuenta de que no era adecuado para ser director. Una tragedia familiar abrió la puerta a una oportunidad laboral: comenzar a trabajar como distribuidor y tomar las riendas de los negocios familiares. Este fue el punto de partida de mi trayectoria, que me llevó desde Manga Films hasta Cameo y, finalmente, Filmin. Este es un breve resumen de mis 40 años de vida.

Hablando de Videoclub, ¿podrías contarnos un poco sobre tu libro «Videoclub»?

«Videoclub» narra tanto un viaje personal como industrial. Creo que la industria del cine ha experimentado cambios sustanciales con la llegada de Internet y la revolución digital en dos niveles. Primero, la revolución digital afectó al ámbito físico con la llegada del DVD y el Blu-ray, y luego se extendió al ámbito online, transformando por completo la forma de producir, distribuir y, por supuesto, consumir contenido cinematográfico.

Además de ser cofundador, en Filmin has asumido la dirección editorial. ¿En qué consiste tu trabajo exactamente?

En cuanto a la dirección editorial, nuestro equipo editorial está compuesto por cinco personas y estamos constantemente buscando obras relevantes para nuestra compañía, ya sean películas, largometrajes, cortometrajes, ficciones, no ficciones o series. Nuestro trabajo consiste en programar Filmin, adquirir y descubrir obras, y luego organizarlas en el calendario. Este proceso es bastante complejo por varias razones. En primer lugar, como mencionaste antes, hay una gran cantidad de plataformas, pero no tantas obras de calidad, por lo que hay una competencia intensa por las mejores. Además, siendo Filmin una compañía con menos recursos en comparación con los gigantes del sector, nuestras negociaciones suelen ser complicadas. A pesar de ser una compañía de tamaño medio, nos enfrentamos a desafíos enormes en la competencia.

Filmin ha obtenido prestigio como plataforma independiente que no se deja llevar por las modas. ¿En qué se diferencia de otras plataformas?

Creo que en nuestra forma de trabajar se reflejan muchos aspectos de la compañía. En primer lugar, está el catálogo; es importante definir qué ofrecemos y a qué diversidad de público nos dirigimos. Si bien es cierto que existe el cliché de que Filmin es una plataforma de cine independiente, en realidad somos una plataforma que ofrece cine y series de calidad. Podemos tener contenidos muy comerciales o menos comerciales, incluyendo películas ganadoras de premios Oscar o producciones más pequeñas creadas y distribuidas por los propios directores, que también tienen su relevancia. Creo que nuestro sello distintivo, nuestro filtro, es lo que garantiza siempre un cierto nivel de calidad. La calidad abarca la diversidad y la cercanía. Creo que los espectadores, al entrar en la plataforma, perciben que es un lugar cercano, hecho por personas que aman el cine y las series, lo cual se refleja en nuestras colecciones, canales y comunicación. Eso es lo que nos hace únicos.

Apreciamos la cercanía. En este mundo globalizado y ultraconectado, donde muchas tiendas terminan siendo clones unas de otras, cuando visitas un comercio, ya sea un kiosco, una frutería o una librería, es reconfortante saber que te conocen. La cercanía es algo que se agradece. Por eso, nos esforzamos por que Filmin brinde esa atención personalizada a sus suscriptores.

Durante sus años de vida, Filmin ha cambiado de piel estética y tecnológicamente en varias ocasiones. ¿Qué ha motivado estos cambios?

Es crucial adaptarse y tener en cuenta la usabilidad. Cuando Filmin comenzó, las reproducciones se realizaban principalmente a través de ordenadores, pero hoy en día, se llevan a cabo mayoritariamente en televisores. En el transcurso de este tiempo, hemos presenciado el auge de las tabletas y la consolidación de los teléfonos móviles con pantallas cada vez más grandes y conectividad 4G o 5G, además de datos ilimitados que permiten a las personas ver contenido desde cualquier lugar. Estos avances tecnológicos nos obligan a adaptar la plataforma a las necesidades de los espectadores. Es importante tener en cuenta que en la televisión, el control lo tiene el mando a distancia, en la tableta, el dedo y en el ordenador, el teclado. Por lo tanto, debemos diseñar la plataforma teniendo en cuenta el dispositivo utilizado para acceder a ella.

¿Qué relevancia tienen los festivales dentro de Filmin y qué ventajas supone para ellos tener su propia ventana en la plataforma?

Podríamos decir que existen tres tipos de festivales: los presenciales, los online y los híbridos. Durante la pandemia, en los años 2020-2021, muchos festivales presenciales se convirtieron en online o híbridos por necesidad más que por elección. Aquellos que optaron por el formato híbrido lo mantienen hoy en día, ya que reconocen todas las ventajas que ofrece este formato. La primera ventaja de un festival híbrido es su audiencia. Mientras que un festival presencial está limitado a la sala de cine o la proyección en ese momento, un festival híbrido puede llegar a un territorio más amplio, incluso a todo el territorio español, por ejemplo. En segundo lugar, está el resumen de los resultados económicos. A mayor audiencia, mayor rendimiento económico. En tercer lugar, está el impacto en los patrocinadores, ya sean públicos o privados. Los patrocinadores esperan que el alcance del festival vaya más allá de la localidad, la ciudad o los cines, y un festival híbrido lo permite. Y en cuarto lugar, están los creadores. Al fin y al cabo, el objetivo último de un festival es lograr que aquello que consideramos relevante y nos gusta sea visto por el mayor número posible de personas.

En este sentido, estamos muy satisfechos con los festivales con los que colaboramos, los cuales siguen siendo híbridos. Además, nos complace anunciar nuestra participación en otro festival, Atlántida, que ha obtenido resultados históricos y sigue siendo un éxito indiscutible.

En 2019, Filmin llega a un acuerdo con Metro Goldwyn Mayer para incorporar 110 clásicos de Hollywood. ¿Qué importancia tiene este acuerdo y otros similares que han surgido con otros grandes estudios?

Fue un punto diferencial, sin duda, el momento en que todo cambió. Cuando un gran estudio de Hollywood acepta que parte o una parte sustancial de su catálogo esté disponible en nuestra plataforma, creo que a nivel social somos percibidos como una compañía diferente o como una que ha dado un salto significativo. La clave no fue solo cuando Metro Goldwyn Mayer firmó un acuerdo con nosotros en agosto, que conocimos en octubre de 2019, sino también cuando le siguieron Universal, Sony, Paramount, Warner y Estudio Canal, grandes estudios de Hollywood que confiaron en nosotros. Gracias a ello, hoy contamos con uno de los catálogos cinematográficos más importantes del mundo.

Además de vuestra actividad como plataforma, también os destacáis como distribuidores, un rol en el que tienes una larga trayectoria. ¿Cómo ha evolucionado el mundo de la distribución desde tus primeros años en la industria?

Tener en cuenta nuestra relación con los cines es peculiar, ya que aunque comenzamos a trabajar en la parte de salas hace muchos años, no lo hicimos directamente hasta 2020. Durante la pandemia, cuando las salas enfrentaban dificultades para obtener películas, nosotros ofrecimos siete largometrajes en cines, incluyendo ‘La pintora y el ladrón’ y ‘Josep’, esta última ganadora del César a la mejor película de animación. Esta iniciativa tuvo éxito y desde entonces hemos continuado mostrando películas en salas, ya sea como Filmin o en colaboración con otras distribuidoras como Elástica, con la que distribuimos ‘La caída’; Avalon, con la que lanzamos ‘Sangre en los labios’, por mencionar algunos ejemplos. Los resultados han sido diversos, pero el mensaje es claro: Filmin entiende que las salas de cine son un complemento perfecto para nuestra plataforma. Reconocemos que algunas películas son adecuadas para las salas de cine desde el principio, mientras que otras no lo son.

Para concluir, ¿nos podrías contar sobre los futuros proyectos en los que está trabajando Filmin para los próximos meses y años?

En este momento, estamos ocupados con la programación de Atlántida, el festival en Mallorca, que celebra su cuarta edición del 20 al 28 de julio, y cuya extensión se proyectará en Filmin desde el 20 de julio hasta el 20 de agosto. Además, estamos finalizando la renovación de los acuerdos de Hollywood de los que mencioné anteriormente. Hemos logrado renovar contratos con Metro Goldwyn Mayer, Universal y Sony hasta 2024, y actualmente estamos en negociaciones con Warner para la renovación del acuerdo y, posiblemente, para expandirnos a nuevas compañías.

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