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Adrián Gómez opina sobre la película «Top Gun: Maverick»

Deudora, en su inicio, del film de Tony Scott, ésta secuela tardía va por otros derroteros, el esquema es prácticamente igual. Aunque actualizando contexto e intenciones.
Top Gun (1986) fue el film que lanzó a Tom Cruise, y prácticamente, a su director, aunque ya había realizado la muy superior El Ansia (1983).


Al igual que Oficial y Caballero (1982), también producida por Simpson/Bruckheimer, se trataba de un panfleto de alistamiento, que rezumaba testosterona con empaque romántico, en plena era Reagan.. ésto es; un videoclip de casi dos horas, repleto de cuerpos sudados, chistes malos, profesoras cañón y una canción de Berlín, que reventó las listas. La música con sintetizadores de Harold Fatermeyer (Superdetective en Hollywood) terminó de rematar la jugada, tanto en salas, cómo en los videoclubes.


Desde entonces ( ya ese año coprotagoniza con Paul Newman, El color del dinero, de Martín Scorsese) Cruise se ha labrado una carrera intachable, mal que le pese a sus detractores. Cuarenta años en la cima dan para mucho… y ahí sigue

Tom lleva prometiendo segunda parte desde los 90, ha sido, curiosamente, Joseph Kosinsky (Tron Legacy, Oblivion) quién se ha llevado el gato al agua. Congelada desde 2020 por obligación pandémica, se ha estrenado, batiendo récords y llevándose por delante a doctores extraños y reyes del rock and roll… ahora..es para tanto?

Maverick es un piloto de pruebas, que se salta todas las leyes, las de la física y las del alto mando, siendo relegado a la unidad de Top Gun (por un efímero Ed Harris) como instructor de un grupo de cachorros, para una misión en un estado enemigo (mucha nieve allí). El problema es que en la camada se encuentra el hijo de su amigo Goose (encarnado por Miles Teller) que no le perdona la muerte de su padre; sufriendo también el marcaje implacable del mad men John Hamm, y reverdeciendo laureles sentimentales con Jennifer Connelly (Kelly mcGillis no daba el tipo en los cánones hollywoodienses), y jugándose el pellejo en una trepidante misión final, que es casi lo mejor de la película.

Hay atisbos crepúsculares, pero también sensación de Peter Pan. Juega con la nostalgia y también hay escena playera descamisada. El personaje principal sigue siendo capitán, un yonqui del combate aéreo, de la velocidad…un ídolo del aire que busca redimirse y que la aviación es lo único que le queda…o no. Especialmente emotiva es la escena del reencuentro con Iceman, un Val Kilmer visiblemente desmejorado, que apenas puede hablar… con un Cruise emocionado que se desmorona en la escena..

Más larga y rica, supera a Ídolos del aire en muchos puntos. Humaniza y le da una pátina de madurez a los personajes, si bien, cómo ya dije, repite patrones, no descansa, cómo operaciones recientes, en la pura y simple nostalgia, con clímax sorprendente, que es una suerte de hazañas bélicas en territorio enemigo…


Esta película es un reencuentro y una despedida.. reencuentro con amigos, dentro y fuera de la pantalla; y una despedida también.

Quisiera dedicar ésta crítica a David Melian, quién tomó el último vuelo compartiendo visionado con un servidor en el cine Víctor… aunque por entonces ninguno de los dos lo sabíamos.

David, al igual que Maverick, rompió barreras a la velocidad del sonido, y éste film fue su adiós…


Sirva como homenaje y despedida, porque siempre fuiste mejor piloto que yo.

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