Matt Murdock y Wilson Fisk vuelven a enfrentarse en la serie de Marvel Television que llega en exclusiva a Disney+ el 5 de marzo
Ya están disponibles el tráiler y el póster de “Daredevil: Born Again”, la serie de Marvel Television en la que Matt Murdock y Wilson Fisk vuelven a enfrentarse. La serie llega en exclusiva a Disney+ el 5 de marzo.
En «Daredevil: Born Again» de Marvel Television, Matt Murdock (Charlie Cox) es un abogado ciego con habilidades especiales que lucha contra las injusticias en su bufete de abogados, mientras el antiguo jefe de la mafia Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio) emprende su propia carrera política en Nueva York. Cuando sus identidades pasadas empiezan a salir a la luz, ambos se verán abocados a un enfrentamiento inevitable.
La serie también está protagonizada por Margarita Levieva, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Zabryna Guevara, Nikki James, Genneya Walton, Arty Froushan, Clark Johnson, Michael Gandolfini, con Ayelet Zurer y Jon Bernthal. Dario Scardapane es el showrunner. Los episodios están dirigidos por Justin Benson & Aaron Moorhead, Michael Cuesta, Jeffrey Nachmanoff y David Boyd; y los productores ejecutivos son Kevin Feige, Louis D’Esposito, Brad Winderbaum, Sana Amanat, Chris Gary, Dario Scardapane, Christopher Ord & Matthew Corman, y Justin Benson & Aaron Moorhead.
El Festival, que se estrenará este domingo, cuenta con más de 550 eventos en 27 países y un público de 350.000 espectadores, es un referente para los amantes de la naturaleza, el deporte y el cine en Santa Cruz de Tenerife.
El festival de cine de montaña número uno de Europa, el European Outdoor Film Tour (EOFT), estrenará su programación 2025 este domingo 19 de enero, a las 18:00 horas, en el Teatro Guimerá. Un evento que marca el comienzo de su recorrido por España, que incluirá más de 20 citas en distintas ciudades, presentando historias reales de aventura y deporte en los entornos naturales más extremos del mundo.
En un encuentro con medios de comunicación celebrado durante la mañana de este viernes en el propio Teatro Guimerá, el concejal de Cultura, Santiago Díaz Mejías, destacó el impacto del festival y señaló que “este evento busca sensibilizar, promocionar y divulgar la defensa, la protección y la conservación de los espacios naturales” y añadió que “por una noche, el escenario del Teatro Guimerá se transforma en un cine de alta calidad, permitiendo a los espectadores conectar con historias de superación y aventura únicas”.
En este acto también estuvo presente la concejala de Deportes, Alicia Cebrián, quien señaló que “el festival es una oportunidad para acercarse a los deportes de montaña a través de historias contadas en primera persona, en un festival que vuelve a situar a nuestra ciudad como epicentro cultural. Un festival que cada año se supera y que este año cuenta con la figura de Sebastián Álvaro, una eminencia en el mundo de la montaña por sus experiencias y su calidad humana”.
El director insular del Medio Natural, Pedro Millán, indicó que “para el Cabildo de Tenerife intentamos promover el uso sostenible y respetuoso de nuestros espacios naturales, por eso nuestro apoyo a este festival que es un claro ejemplo de la buena práctica del deporte, y del montañismo, en este caso”.
El organizador del evento en España, Chema Moreno, de Kinema Producciones, aseguró que “aún quedan entradas disponibles para el domingo” y animó a asistir a este festival que “resalta por la calidad audiovisual de los documentales y sus temas, entre los que destacan los derechos humanos, la igualdad real, la perseverancia y cultura del esfuerzo, que lleva promoviendo en sus 28 años de vida”.
Por último, el periodista y director del programa “Al filo de lo imposible”, Sebastián Álvaro, invitado especial en esta edición, señaló que “este festival muestra historias de superación en los lugares que aún están conservados y son auténticas maravillas de la naturaleza” y animó a las instituciones “a apoyar este tipo de festivales que animan a hacer deporte, nos enriquecen y nos hacen mejores personas”.
Una programación sin precedentes
En esta 28ª edición, el EOFT presenta seis cortos cargados de adrenalina y emociones que giran en torno al lema “Encuentra tu camino”. Por primera vez en la historia del festival, habrá protagonistas españoles, entre ellos el escalador Edu Marín, quien, junto a su padre de 70 años y su hermano, desafía las Torres Trango en el Karakoram.
El festival también destaca la historia de Samantha Soriano, una profesional de MTB que explora sus raíces filipinas en “Cycle of Bayaniham”, un viaje transformador que combina aventura y sostenibilidad.
Además, las proyecciones incluirán lo siguientes cortos: “Soundscape”, un ascenso a ciegas en Sierra Nevada liderado por el escalador Erik Weihenmayer, “Backyard”, donde la freeskier Nadine Wallner enfrenta su mayor desafío alpino, “Anna”, un vertiginoso relato de longboarding en los Alpes austriacos, y “To the Sea”, la travesía de dos amigos británicos por ríos nórdicos en una balsa construida con materiales reciclados.
Un evento accesible y global
El EOFT apuesta por la inclusión y se proyectará en versión original con subtítulos en español y traducción en lengua de signos.
Las entradas están disponibles en la página web Teatro Guimerá: www.teatroguimera.es.
El domingo, 2 de febrero, el Auditorio recibe al músico madrileño y sus músicos para tocar este sorprendente repertorio en el que Goñi hace suyas once canciones que le han robado el corazón
Carlos Goñi hace en “Playlist” una declaración de amor a la composición de estas once letras que hace suyas en este disco y así es como sonarán en el directo, “en su piel”
Jueves 16 de enero de 2025. – Revólver es una de las voces que reconoces a la legua, la conoces perfectamente, la identificas con Carlos Goñi (Madrid, 1961) y sus músicos de siempre y la relacionas con multitud de canciones que ha legado para el Pop-Rock hispano, tantas como pueden caber en los trece álbumes que han caído en 35 años de música que han pasado bajo sus botas de cowboy, pero hay una vuelta de tuerca en lo que le trae de nuevas por Las Palmas, Playlist, el disco que presenta en el Auditorio Alfredo Kraus el 2 de febrero, un repaso de canciones “no demasiado viejas en el tiempo”, dice, que de alguna u otra forma han pellizcado el corazón del músico madrileño. Las entradas están a la venta en web, auditorioalfredokraus.es y en la taquilla del recinto.
Este álbum, el número 13, no es un repaso cualquiera, cosa que ya han hecho otros muchos músicos como el mismo Goñi reconoce, ofreciendo su explicación acerca de lo que sí ha querido ser Playlist: “Evidentemente no soy el primero en hacer un disco así, pero si es la primera vez que lo hago y cada uno tiene sus filias y sus fobias. Así que decidí que tenía que ser la interpretación mía, a tumba abierta, de cada uno de los temas; más específicamente: como lo habría hecho si hubiese tenido el regalo divino de escribirlas yo.
Quizás eso sea también una forma de no calificar este disco como un simple álbum de versiones. “No se trata de llevar al terreno de nadie unas canciones, sino entrar en ellas e interpretarlas”, comunica el músico.
Carlos hace con este disco una declaración de amor a la composición de estas letras haciéndolas suyas en “esta Playlist” y así sonarán en el escenario, “en su piel” y sin que se modifique la melodía, que él conceptualiza como “la esencia misma de la canción”. El músico y compositor refiere en un texto de su puño y letra, hecho para describir este álbum, que “como me dijo un señor que sabía mucho de música, lo de las canciones es una cuestión de piel. Y punto. De modo que eso he hecho, me he puesto en la piel de esas canciones”.
No deja de ser un disco de versiones para quien lo quiera simplificar, según el propio Goñi, pero no de la gente que hizo que me dedicase a esto (que para eso ya está Adictos a la Euforia, presentado también en el Auditorio Alfredo Kraus pero el año pasado), “sino de los que hacen que me siga mereciendo la pena hacerlo más allá de lo que me emociona tocar mis propios temas; la selección compila temas maravillosos que me emocionan y erizan la piel hasta desear haberlos escrito yo”.
Salvo en algunos casos, Carlos no se ha ido demasiado tiempo atrás para reencarnarse en las letras que recoge este Playlist, grabado en solo dos semanas, de modo que sonarán bajo su guitarra y el identificable “sonido Revólver”: “Lady Madrid” (Leiva, Pereza), “Azul” (Elefantes), “Te he prometido” (Leo Dan), “La Vereda de la Puerta de atrás” (Extremoduro, Robe Iniesta), “Mesa para dos” (Rubén Pozo y Lichis), “Donde estás”(Jaime Urrutia), “El equilibrio es imposible” (Iván Ferreiro, Los Piratas), “Cómo hablar” (Amaral), “El sol no regresa” (La Quinta Estación), “Viento de cara” (Supersubmarina) e “Indestructibles” (La Habitación Roja).
Playlist es también una reivindicación de que las buenas canciones existen en todas las etapas musicales desmitificando aquello de las buenas canciones son las de tal o cual época o década, que se suele sentenciar como axioma.
Trece álbumes
Trece álbumes grabados en estudio demuestran su adicción a seguir componiendo y grabando y es que si algo resalta en la personalidad de Carlos Goñi es su seguridad como músico en el circuito de las modas pasajeras, las redes sociales, “el contenido”. Conocedor de que lleva más de 30 años en la carretera, es consciente de que ha creado himnos nacionales, de que ha vendido un millón y medio de copias -en la suma de todas sus producciones- y que sigue intacta su pasión por el directo ajeno a las tendencias musicales.
Además, a pesar de haber hecho lo que su corazón le ha dictado y lo que tenía que componer en cada momento, sabe que aunque siga haciendo álbumes, su público le demanda ciertas canciones de su repertorio que tienen que estar en cada concierto, conciertos que, reconoce, duran de media más de dos horas aseguradas. “No me molesta en absoluto que el público me pida ‘San Pedro’, ‘El Dorado’, ‘Si es tan sólo amor’, ‘El roce de tu piel’ o ‘Dentro de ti’. Son canciones de memoria colectiva y naturalmente estoy orgulloso de haberlas escrito”.
2025 nos traía el pasado lunes la primera Luna llena del año y el regreso de Hombre Lobo (Werewolf by Night) dentro del sello Red Band de Marvel y de la mano de Panini en España. El sello Red Band, ideado sólo para los estómagos más duros, está orientado a un público eminentemente adulto y da cabida a personajes dentro de la línea editorial, que no podían mostrar y/o expandir su universo en el encorsetado sello principal. Red Band daba el pistoletazo de salida durante 2024 con la serie Caza Sangrienta: Red Band, donde nos narraba el más sangriento evento Marvel de todos los tiempos. En una larga noche sin Luna, los hijos de la noche se alzaban desde los lugares más ocultos del mundo y amenazaban con ahogar el Universo Marvel en una marea de sangre. Los Vengadores, Blade, Spiderman, Doctor Extraño, Clea y muchos más les plantaban cara. Lo acaecido en dicha serie marcaba el regreso de Jack Russell, nuestro querido Hombre Lobo, personaje con desigual recorrido editorial a lo largo de los años. Repasemos su historia.
Hombre Lobo apareció por primera vez en Marvel Spotlight 2 y 3 (1972) de la mano de Gerry Conway y Mike Ploog, consiguiendo ese mismo año su propia cabecera, Hombre Lobo (Werewolf by Night) (1972-1977) durante 43 números, entre los que cabe destacar los números 32 y 33, que contienen la primera aparición de Caballero Luna de la mano de Doug Moench y Don Perlin, uno de los personajes más interesantes y con más matices que habita en los márgenes de la editorial. Tras la cancelación de la serie regular de Hombre Lobo (Werewolf by Night), tuvo breves apariciones en otras series a lo largo de las siguientes décadas; cabe destacar el número 29 de Caballero Luna (Moon Knight) de la mano de Doug Moench y el grandísimo dibujante Bill Sienkiewicz, donde reinventaba el mito. No fue hasta 2020 que el personaje tuvo un breve revival con una nueva cabecera con Jack Gomez, nativo americano, como nuestro nuevo Hombre Lobo.
El cómic que nos ocupa, Hombre Lobo: Red Band, en su primer número de la edición española, contiene los cómics americanos Werewolf by Night: Blood Hunt y Werewolf by Night: Red Band 1 y 2. Blood Hunt, de la mano de Jason Loo y Adam Gorham, con portada de Davide Paratore, tiene lugar inmediatamente después de los acontecimientos de Caza Sangrienta, con huestes de vampiros asolando la larga noche sin Luna y la vuelta de esta, que marca el resurgir de criaturas como Hombre Lobo, en el caso de este one-shot, en la piel de Jack Gomez. Un número único sin demasiado que destacar, donde Jason Loo marca el camino para el regreso de, este sí, nuestro Hombre Lobo, Jack Russell. El dibujo de Adam Gorham es como el de los dibujantes de relleno para números sueltos, sin demasiada personalidad y sin casar demasiado con el personaje y su particular universo.
Llegamos al plato principal, la primera cabecera en décadas con Jack Russell como protagonista. Ya desde las portadas pictóricas de E. M. Gist, que remiten a la memoria colectiva del lector como claro homenaje a la encarnación del personaje por Lon Chaney Jr. (1906-1973), nos atrapa irremediablemente. En el interior tenemos a Jason Loo al guion y al espléndido dibujante barcelonés Sergio Dávila, que capta a la perfección la esencia del personaje trayéndolo al nuevo siglo. ¿Qué nos encontraremos en esta primera toma de contacto con la serie? La vuelta de un Jack Russell alejado de la sociedad y refugiado en un abandonado castillo, con un Hombre Lobo que creía dominado pero que con la Luna nueva tras los sucesos de Caza Sangrienta, despierta a una criatura aún más salvaje e incontrolable. El regreso de Elsa Bloodstone y, como no, nuestro querido Caballero Luna. En definitiva, una serie que promete y a seguir. ¡Excelsior!
Imágenes promocionales pertenecientes a Marvel y Panini
En su cuarta edición, hemos podido disfrutar de nuevo, del discreto pero exquisito festival internacional de cine de terror, Horror Island, con sede en el Equipo Para, en la misteriosa y fascinante isla de Tenerife, tal y como sus directores, Domiziano Cristopharo y Daniele Arturi, la llaman.
Este interesante festival tiene varios años de vida y un espíritu nómada, ya que ha pasado por diferentes países como Italia, Francia y ahora España, estando primero en Gran Canaria y ahora en Tenerife, donde lleva dos años celebrándose y donde esperemos que se quede definitivamente.
La noche del viernes, diez de enero, al amparo de una preciosa luna llena, tuve la suerte de poder presenciar junto al público allí presente, de unas proyecciones con grandes ideas y calidad, narrativa y técnica, que habían pasado un serio y profesional filtro de selección, como bien reza la filosofía de este festival, donde sus creadores, el director de cine independiente italiano, Domiziano Cristopharo, así como el ingeniero, escritor y actor, Daniele Arturi, apuestan por una selección acorde a la calidad de la propuesta, teniendo en cuenta la diferencia entre cine amateur y lo que es independiente y underground, que es donde considera la que aquí escribe que es la verdadera punta de lanza de la vanguardia y las ideas nuevas, al menos en una mayor proporción dentro del cine y que es lo que hace evolucionar realmente a dicha disciplina.
El jurado es uno de los elementos que siempre son garantía de calidad en este festival, no hay más que indagar en su historial y ver entre sus miembros a leyendas del cine de terror y fantástico, como la actriz italiana Mirella D’Angelo, conocida por Calígula o Tenebrae , entre otras, así como la actriz americana Lynn Lowry, que trabajó con grandes directores como George A. Romero o Cronenberg, por ejemplo. También Antonio Tentori, guionista de Lucio Fulci, Dario Argento y Mattei.
Esta edición también gozó de un interesante jurado, además de contar con la asociación del prestigioso e-zine Grimoire of Horror y su creador. Además se sumaba una colaboración especial, y es que Horror Island no sólo se queda en proyectar los trabajos más votados para el disfrute del público y poder dar a conocer así las interesantes piezas que se presentan, muchas no aptas para mojigatos ni delicados de estómago, sino que también alargó su onda expansiva en 2024 a colaborar (junto a otros festivales internacionales) con el prestigioso e histórico evento The Shortest Day, que se realiza el día del solsticio de inverno en Camporosso, Italia, de la mano de su creador, Diego Lupano e inspirado en la tradición francesa, presentándose cortometrajes de todas partes del mundo.
Pero volvamos a la fascinante noche del diez de enero, ya sentados en la sala del Equipo Para y directamente, sin alharacas, el director Domiziano Cristopharo, bajo una tenue luz verdosa, nos presentaba las propuestas que habían tenido mayor votación. Debo decir que la calidad del producto español presentado era de resaltar, sobre todo si hablamos de cortometrajes como NAP, del director Javier Chavanel, que además en el día que esta servidora está escribiendo estas líneas, es conocedora de que esta pieza ha ganado el premio en categoría de mejor cortometraje.
Otros trabajos como Sincopat, que ganó el premio a la mejor actriz, Mould, de Gilbert Robert, el largometraje Suicide of Beginners del director Graig Thieman entre otras propuestas, fueron la delicia de la noche.
Finalizamos con una acogedora charla acerca de los trabajos presentados y otras cuestiones como el problema de la censura, que tanto está afectando a este tipo de cine, debido a su naturaleza, provocando serios problemas a la libertad creativa y en qué puede derivar.
¿Todavía no conocías este festival? Pues estas tardando en anotarlo en tu agenda cinéfila, te encantará su espíritu underground y su cercanía con el público, además de su calidad de conocimientos y experiencia en este maravilloso mundo. Recuerda que en los meses de enero tienes una cita con Horror Island.
El esperado nuevo libro de Yuval Noah Harari, uno de los pensadores más innovadores, interesantes y clarividentes de la actualidad, y autor de Sapiens, el fenómeno literario global que ha cautivado a millones de lectores.
En Nexus, Harari contempla a la humanidad desde la amplia perspectiva de la historia para analizar cómo las redes de información han hecho y deshecho nuestro mundo. Durante los últimos 100.000 años, los sapiens hemos acumulado un enorme poder. Pero, a pesar de todos los descubrimientos, inventos y conquistas, ahora nos enfrentamos a una crisis existencial: el mundo está al borde del colapso ecológico, abunda la desinformación y nos precitamos hacia la era de la I.A. Con todo el camino andando, ¿por qué somos una especie autodestructiva?
A partir de una fascinante variedad de ejemplos históricos, desde la Edad de Piedra, pasando por la Biblia, la caza de brujas de principios de la Edad Moderna, el estalinismo y el nazismo, hasta el resurgimiento del populismo en nuestros días, Harari nos ofrece un marco revelador para indagar en las complejas relaciones que existen entre información y verdad, burocracia y mitología, y sabiduría y poder.
Examina cómo diferentes sociedades y sistemas políticos han utilizado la información para lograr sus objetivos e imponer el orden, para bien y para mal. Y plantea las opciones urgentes a las que nos enfrentamos hoy en día, cuando la inteligencia no humana amenaza nuestra propia existencia.
Editorial: DEBATE
Puedes encontrar este maravilloso libro en la Librería El barco de Papel, situada en la Avenida Inmaculada Concepción, 18, en el municipio de El Sauzal, Tenerife.
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La formación cordobesa hizo triplete en Tenerife el pasado sábado 11 de enero en el Aguere Cultural de San Cristóbal de La Laguna de la mano de Planet Caravan. Tras más de una década de carrera y dos visitas previas a la isla dejando muy buenas sensaciones y una troupe de seguidores, la banda llegaba defendiendo su nuevo trabajo discográfico: ‘Cancionero de los Cielos’ (Fueled by Salmorejo, 2024). Emotividad y honestidad, poesía y clarividencia de genuino cuño en un viaje entre lo apolíneo y lo dionisiaco, cargado de certezas y contradicciones.
Los encargados de calentar el ambiente antes de los cordobeses fueron los locales Drayer Baba con su EP homónimo y la evolución en su sonido que representan los tres cortes de su single ‘Dos’ (College Rock, 2024). Ellos mismos se definen como «Rock con gritos», quizás en un alarde de no tomarse demasiado en serio a sí mismos; hay mucho más detrás: la voz desgarrada de Raúl Alonso acompañando a la cadencia del bajo y el desgarro eléctrico de ambas guitarras, acercándose y jugueteando con el noise, crean un muro de sonido epatante que se hizo notar especialmente en la interpretación de ‘Flores secas’.
«Do it yourself»… quizás sería la etiqueta (si se les puede poner una) que mejor encajaría con Viva Belgrado… entre el post-rock y el post-hardcore, siempre inclasificables, lo que les ha llevado a tocar en festivales tan opuestos como Primavera Sound Festival y Resurrection Fest. Ellos se definen de la mejor forma posible: «Nuestro estilo es complicado en el sur de España» (sic). Está claro que no hacen fórmula y que se reinventan a cada nuevo trabajo. Con este último ‘Cancionero de los Cielos’, a modo de homilía para los sin Dios, conquistaron una sala abarrotada en busca de catarsis… y vaya si fue un «Veni, vidi, vici» en toda regla.
Ángel Madueño al bajo, siempre de espaldas al público y en absoluta sintonía con la batería. Cándido Gálvez arrancándose con vocoder y programación mientras le sigue la guitarra solista. Letras cargadas de una prosa terrenal buscando de algún modo trascender. La forma de presentar su último trabajo, prácticamente sin cortes, uniendo las canciones en un todo con pasajes oníricos a modo de nexo e hilo conductor, transporta al público en un viaje sin escalas, ora a una altura introspectiva, ora en un estallido desaforado. Dentro del juego único que da la banda, está la buscada disonancia entre la cadencia de la batería y las estrofas rasgadas a guitarras y bajo, dando las piezas al público para montar un todo coherente y epatante.
Agradecimientos a los amigos de Planet Caravan por parte de la banda y el deseo de que Tenerife siga siendo puerto de atraque para una banda inigualable en el panorama patrio. ¡Viva Belgrado!
Interpretarán la Séptima de Beethoven, el concierto para violín Nº 5 de Mozart y una obra de Penderecki en memoria de Juan Pablo II
El sábado 18 en el Auditorio de Tenerife, y el domingo 19, en el Alfredo Kraus, en Gran Canaria, aún con entradas disponibles
Pinchas Zukerman, considerado una auténtica leyenda viva del violín, vuelve al Festival de Música de Canarias, esta vez en el doble rol de director y solista de Sinfonía Varsovia. Se trata de uno de los conciertos más esperados por el público del festival y cuenta con un exquisito repertorio que incluye la Séptima de Beethoven, una de las melodías más emotivas e inspiradores de la historia; el concierto para violín Nº 5 de Mozart, que interpretará Zukerman; y una obra de Pendereki en memoria de Juan Pablo II.
Los conciertos serán este sábado 18 en el Auditorio de Tenerife, a las 20.00 horas; y el domingo 19 en el Alfredo Kraus de Gran Canaria, a las 19.00 horas. Una hora antes del inicio de los conciertos habrá una charla previa a cargo del divulgador Ricardo Dukatenzeiler, en la que contará algunas claves para disfrutar aún más de ambas citas. Las entradas están disponibles en las webs de los auditorios y en www.festivaldecanarias.com
El público canario pudo ser testigo de la maestría de Zukerman en su anterior visita a las islas, donde compareció junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria como solista. Sobre su forma de tocar, The New York Times destaca que “es un completo hedonista de corazón, que sin presionar ni forzar su instrumento, genera un sonido cálido y líquido que llena la sala sin esfuerzo”. Prueba de ello son los dos premios Grammy y más de veinte nominaciones que ha obtenido a lo largo de su carrera.
Programa con sabor polaco
Siendo la Sinfonía Varsovia una institución cultural de renombre en Polonia y en todo el mundo, en el programa de su paso por el FIMC no podían faltar las referencias a los iconos del país Báltico. Arrancará su concierto con ‘Chacona en memoria de Juan Pablo II’, una obra compuesta en 2005 por Krzysztof Penderecki, uno de los compositores polacos más relevantes del siglo XX y XXI, y quien fuera director artístico de Sinfonía Varsovia hasta 2020.
Esta composición es fiel reflejo del profundo sentido religioso del compositor y de su vinculación con la cultura polaca. Pero, además, es una obra de gran valor por su forma de traer a la actualidad una danza barroca como la chacona, en memoria del apreciado Papa polaco.
A continuación, interpretarán el Concierto para Violín nº 5 de Wolfgang Amadeus Mozart, obra que el genio de Salzburgo compuso con apenas 19 años. Será en este fragmento de la noche en el que Pinchas Zukerman se incorporará como violín solista, lo que promete ser toda una muestra de técnica, virtuosismo y talento frente al instrumento protagonista en esta edición del Festival de Música de Canarias.
El cierre será con una de esas obras que apenas necesitan presentación: la Sinfonía nº 7 de Beethoven. Compuesta entre 1811 y 1812, y entrenada en Viena como parte de un concierto benéfico para los soldados heridos en la Batalla de Hanau, esta creación no tardó en convertirse en una de las más apreciadas por el público de la época. El mismísimo Héctor Berlioz la consideraba «una obra maestra, tanto en capacidad técnica, gusto, fantasía, conocimiento e inspiración”; mientras que Wagner, además, destacaba su intensa energía rítmica y su extraordinaria originalidad.
Sinfonía de Varsovia
Orquesta muy ligada a la vida cultural de Varsovia, es habitual verla en conciertos sinfónicos y de cámara -con sus cinco conjuntos diferentes-, festivales y concursos de la capital polaca. Ha realizado más de 300 grabaciones discográficas y 4.000 conciertos en las salas más prestigiosas del mundo desde su fundación en 1984 bajo la influencia de Yehudi Menuhin. El propio violinista, que pasó a convertirse en director invitado, llegó a declarar en entrevistas: “ninguna otra orquesta me ha dado tanta satisfacción como mi trabajo, como solista y director, que la Sinfonía Varsovia”
Ciudad De Asfalto (Asphalt City, EEUU, 2024), de Jean Stéphane Sauvaire.
En la programación del festival de cine de Cannes de 2023 y en la del Festival de Cine Fantástico de Sitges de ese mismo año, como parte de la sección oficial, vio la luz a nivel mundial Ciudad de Asfalto, soberbio filme dirigido por Jean Stéphane Sauvaire. En ambos festivales se presentó a competición por el premio principal. No obtuvo ni la Palma de Oro, ni el premio a la mejor película, ni ningún otro. Su premio era ya la propia comparecencia en territorios tan solemnes y sagrados. Inspirada en la novela Black Flies (un gran título para esta historia, el empleado para su pase en ambos festivales referenciados), de Shannon Burke, escritor que condujo profesionalmente por Harlem una ambulancia como paramédico. Sin narrar hechos directamente reales, recogió en líneas generales sus propias experiencias vitales. El guion, sólidamente construido por los casi debutantes Ben Mac Brown y Ryan King, sirve para Sauvaire a los efectos de entregar una película muy intensa, trepidante, implacable, que pone sus cartas sobre la mesa, sin marcar, desde el comienzo.
En primer plano tenemos a Sean Penn en una de las escenas de la película.
El filme hace gala inequívoca de un estilo muy próximo al cine que suelen abordar Paul Schrader y Martin Scorsese, especialmente en Taxi Driver (EEUU, 1976) y Al Límite (Bringing Out the Dead, EEUU, 1999), guionista y realizador de ambos filmes. Tenemos nuevamente el día a día de unos conductores, principalmente nocturnos, que recorren la ciudad de Nueva York, concretamente por el Eastern New York, el de Brooklyn, Queens, Harlem, etc., escenario, por otra parte que sirve de fondo para múltiples filmes emblemáticos de los años 70 como French Connection (The French Connection, EEUU, 1972), de William Friedkin, o Tarde de Perros (Dog Day Afternoon, EEUU, 1975), de Sidney Lumet. Estas localizaciones son empleadas con sabiduría y personalidad. El recorrido de los personajes del quinto filme de Sauvaire se produce en ambulancia, como hace Frank Pierce (Nicholas Cage) en el prodigioso filme mencionado de 1999. Pierce comparte tres compañeros diferentes en tres caóticas noches de servicio en la desquiciante profesión de salvar vidas de gente que nadie quiere salvar, a veces ni siquiera ellos mismos, mientras su tormento por las terribles visiones de la gente que no pudo salvar va in crescendo, en una inexorable caída hacia territorios de la locura. Travis Birkle (Robert De Niro), el taxista del filme de 1976, era veterano de Vietnam, insomne, hace cada noche un descenso a los infiernos por una gran manzana plagada de violencia y podredumbre moral mientras la recorre conduciendo un taxi y sueña con una lluvia redentora que eliminará toda la basura social. El vehículo ambulancia del filme de Sauvaire también podría definirse como un “ataúd de metal”, el calificativo de Birkle para referirse a su vehículo profesional.
Pues bien, en el filme de 2024, dos sanitarios del departamento de Bomberos, Ollie Cross, novato en esas lides (excelente Tye Sheridan), catalizador de los enormes dilemas éticos y legales que sacuden el filme, con aspiraciones de estudiar medicina y el veterano Gene Rutowski (extraordinario Sean Penn, que entrega uno de los más grandes personajes de su carrera), bastante desencantado, y curtido en mil batallas (le tocó trabajar el día del 11S, llegando al World Trade Center muy poco antes de la caída de la primera torre), son retratados en su día a día de salvar vidas. A un niño con su madre, delante del perro con el rostro cubierto de sangre que lo agredió y ladra sin parar; en el sangriento escenario inicial, de consecuencias inmediatamente posteriores a un implacable tiroteo entre bandas armadas; en un apartamento que ha asistido a un maltrato en el ámbito de violencia de género, ante el maltratador, que no le permite a la víctima narrar lo acontecido; en el difícil momento del posparto de una mujer drogadicta con VIH, que no ha tomado las medidas necesarias para no transmitírselo a su bebé recién nacido; o el macabro instante de la habitación a oscuras que desprende un fétido olor a muerte, preludio del cadáver en descomposición, que se encuentra violentamente mutilado en la bañera del cuarto de baño. Sobre el cuerpo, se cierne un enjambre de furiosas moscas negras que, en implacable y rugiente danza, se ensañan sobre el cadáver como criaturas monstruosas, que detectan la muerte mucho antes que el ser humano. El zumbido es tan absolutamente desquiciante, que Ollie no puede dejar de oirlo en su cabeza cuando ya ha concluido su jornada de trabajo.
Como los filmes mencionados escritos por Schrader y dirigidos por Scorsese, y otros de las carreras de ambos, Ciudad de Asfalto pivota en torno al sentimiento de culpa, al martirio del día a día en la mente de los personajes, sus trágicos recorridos emocionales y cómo su afección y aflicción es encajada por ellos mismos y la repercusión en sus seres queridos. La manera de entender la redención personal, a través de actos violentos, o simplemente dando la cara, tienen lugar igualmente de una manera modélica en este soberbio filme.
Katherine Waterston en una de las escenas de la película.
A Jean Stéphane Sauvaire le va la caña. Sus filmes previos ya anunciaban temas candentes y filmes violentos. En Carlitos Medellín (Francia 2004) y Johnny Mad Dog (Liberia, 2008) son filmes donde la violencia la sufren dos niños. En el primer filme, un joven que, en Medellín, Colombia, escucha las terribles confesiones de sus habitantes, mientras va de casa en casa, portando una Virgen de yeso en un escenario donde la violencia es la carta de pago del día a día. En el segundo de los filmes mencionados, el protagonista es un niño soldado, reclutado forzosamente y arrancado de su familia por un régimen autoritario en África, siendo testigo de la barbarie mayúscula. En Punk (Francia, 2012) el protagonista es un adolescente abandonado por su padre y que tiene una atormentada relación con su madre. Otro joven atrapado en una espiral de violencia y traiciones. En Una Oración antes del Amanecer (A Prayer Before Dawn, Reino Unido 2017), se cuenta la historia de un joven británico que sobrevive en una sórdida prisión de Tailandia practicando el Muay Thai o boxeo tailandés.
La manera de filmar y de concebir las escenas de Ciudad de Asfalto, está forjada sobre una filosofía de hacer cine de otro tiempo, que muy bien hubiera encajado en el cine americano de los años 70 del siglo XX, el de las mencionadas French Connection, o Taxi Driver, o las menos conocidas, pero memorables, radiografías de la selva humana de la ciudad que nunca duerme, como Pánico en la calle 110 (Across the 110th Street, EEUU, 1972), o de las desérticas carreteras de Arizona, pero con similares intenciones de desencanto y remordimiento, como es La Piel en el Asfalto (Electra Glide in Blue, EEUU, 1973), de James William Guercio. Ésta última, casualmente o no, también compitió, como lo hizo el filme de Sauvaire, por la Palma de Oro en Cannes 1973. Entre los agradecimientos finales del realizador, llama la atención encontrar el nombre de Terrence Malick, entre otros muchos. Malick pertenece a esa generación de cineastas que eclosionaron en los años 70, y además debutó con dos thrillers soberbios, Malas Tierras (Badlands, EEUU, 1973) y Días del cielo (Days of Heaven, EEUU, 1978), redireccionando hacia filmes más existencialistas, filosóficos y reflexivos, que culminan coherentemente con ese filme sobre Jesucristo y la expansión de su palabra entre los apóstoles, que verá la luz en un futuro próximo y que, por el momento, mantiene su título The Way of The Wind, filmado hace ya algunos años, pero en fase de montaje. Esa parte final de Ciudad de Asfalto que recrea una pequeña fuga hacia la esperanza, en una especie de “renacer”, de “reconstrucción” emocional de Ollie, tiene mucho que ver con el cine de Terrence Malick y no tan sólo por el magnífico empleo de la música que contribuye a esa sensación de construcción emocional.
Es destacable, finalmente, el resto del maravilloso reparto del filme, donde destacan las magníficas actuaciones de Michael C. Pitt como el desquiciado, corrupto y violento LaFontaine, compañero de profesión de los protagonistas, que no tiene el menor escrúpulo de robarle a un agonizante narcotraficante en la ambulancia de una bolsita de heroína mejicana; la insólita pero definitivamente afortunada presencia del mítico boxeador Mike Tyson, memorable en su composición como el jefe Burroughs, el supervisor del cuerpo de sanitarios del Eastern NY. Finalmente, pero no por ello menos importantes, son destacables tres actrices en breves pero memorables interpretaciones. Katherine Waterston, la magnífica intérprete de Puro vicio (Inherit Vice, EEUU, 2014), de Paul Thomas Anderson, realiza una sólida composición de Nancy, la expareja de Rotowski y madre de la hija de ambos. La expresión de su rostro dice mucho más que al hablar. Raquel Nave como Clara, el interés amoroso de Ollie, compone un personaje muy fuerte emocionalmente, madre de un recién nacido, que nunca pierde de vista su maternidad en la relación que tiene con el protagonista, prácticamente sexual en exclusiva. Finalmente es de recibo mencionar la labor de Kali Reis, compañera de Jodie Foster en True Detective, Noche Polar (True Detective, Night Country, HBO, EEUU, 2024), de Issa López. Reis interpreta a Nia Brown, la madre toxicómana y con VIH que tiene ese horrible y sangriento parto en una habitación cerrada con llave y que los protagonistas deben tirar abajo.
En resumen, no debería pasar de tapadillo este filme, el quinto en la obra de un realizador especial como es Jean Stéphane Sauvaire, en una trayectoria que deparará sorpresas. Memorable es, en definitiva, la puesta en escena, ruidosa y furiosa, tan implacable y sórdida en ocasiones, como lo que ocurre delante de la cámara, en perfecto equilibrio con sólidos y oportunos instantes de quietud y distensión, con breves fugas a la visión de la necesaria y terapéutica esperanza. Ciudad de Asfalto es uno de los grandes títulos del thriller actual, pese a su inconfundible aroma a cine de otro tiempo.
Dos noches, 21 artistas, baile, cante y toque. La cita tuvo lugar los pasados 9 y 10 de enero, jueves y viernes respectivamente, en el emblemático Teatro Leal de San Cristóbal de La Laguna.
El Festival Internacional Flamenco Romí Ciudad de La Laguna, consolidado tras diez ediciones como una de las citas más importantes del flamenco a nivel nacional, venía este año, en su undécima edición, con un plantel de artistas de auténtico lujo: Antonio Canales, Karime Amaya, Nazaret Reyes, El Torombo, Montse Cortés, Kiki Cortiñas, entre otros… Como le comentaba a José Heredia Santiago, director del festival, minutos antes de abrir las puertas del Teatro Leal: «…Muy mal se tendría que dar para que con este pedazo de cartelón no tengamos una velada flamenca inolvidable…». No me equivocaba.
Daba comienzo la velada, aún con el telón echado y la desnudez del taburete y el micro, con un Heredia como maestro de ceremonias introduciéndonos en la música que nació a golpe de yunque y martillo en una vieja fragua de Triana o de Jerez, patrimonio de la humanidad. También emoción, autenticidad, raza y arte, mucho arte.
Arrancaba así una joven promesa de la guitarra flamenca, Noe Santiago, que, con solo 9 años, se apoderó de taburete, tarima y platea, arrancando el primer fervoroso aplauso de la noche. Le siguió una alabanza a guitarra y voz, y ahora sí, se levantaba el telón del teatro para dar paso a una velada inolvidable.
Este festival tiene dos señas de identidad importantísimas. Con el paso de las ediciones, si bien ha sabido crecer en calidad y cantidad, siempre mantiene un aura familiar, como de estar de tú a tú con los artistas, disfrutando con ellos, como si al acabar uno se fuese a tomar unos finitos en su compañía. La otra seña de identidad es que, tocando todos los palos del flamenco, no tiene miedo de aunar a los clásicos con los modernos. No olvida los orígenes nómadas de su música, y lo hizo ver con una introducción musical evocadora mientras se proyectaban imágenes antiguas del pueblo gitano, toda la esencia romí, donde cabe destacar el juguetón bajo eléctrico de Alfonso Frigol.
A destacar también la magia de la guitarra de Yoni Jiménez, tanto como solista como acompañado por el resto de músicos; era tal el nivel de ensoñación del público con su maestría, que costaba reconectar con la realidad y recordar aplaudir… Esa magia, señoras y señores, cuando ocurre, es maravillosa.
Arte y poderío también los de las bailaoras Karime Amaya y Nazaret Reyes: la esencia, la fuerza y la pasión del flamenco; un nivel de entrega, de dar sudor y sangre, de hacer repiquetear las tablas del teatro en una resonancia que acompasa al propio corazón en el sentir gitano. Los aplausos y los «olés» más grandes de la noche fueron merecidamente para estas dos grandes.
La velada, dedicada a Eduardo Serrano ‘El Güito’, continuó con grandes como Antonio Canales, El Torombo, acompañados por las voces de Montse Cortés, Kiki Cortiñas o Juan José Amador ‘El Perre’ y Amparo Velasco ‘La Negra’, así como con las hermanas Estrella y Macarena Fernández, que vinieron desde Granada con un cante flamenco único. Juan Carmona ‘El Camborio’, las percusiones de Tino di Giraldo y de Antón Suárez al cajón, junto a los hermanos Bernardo Parrilla al violín y Juan Parrilla a la flauta, y la guitarra de su hijo Manuel Fernández.
Cerraba Heredia una velada magnífica dedicándosela a su padre y despidiéndose por bulerías. ¡Viva el flamenco! ¡Viva el pueblo gitano!
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