martes, mayo 21, 2024

El cine de verano, propulsor de Festival Tara, abre un ciclo sobre el teatro y la teatralidad

“‘Night mother”, la película elegida, abrió un debate sobre el suicidio y cómo reacciona la sociedad al mismo.

Ayer tuvo lugar el primer encuentro del Cine de verano dentro del Festival Tara. Esta iniciativa impulsada por Patricia Jorge, nació en el verano de 2020 como plan para reunirse con sus amigas a ver películas en un espacio al aire libre; recordemos que en ese entonces estaba presente en nuestras vidas la covid-19. A través de esta iniciativa Jorge descubrió un gran interés por parte de las ciudadanas de la ciudad en consumir un cine alternativo, no convencional, y en otros espacios, no tan comunes, aunque si antiguamente, pero ya olvidados, y además, al finalizar la película, charlar sobre lo sucedido. Pudiendo sustituir el cine por el arte en general, y más en concreto por el arte contemporáneo, que es lo que le hace levantarse de la cama a nuestra directora todos los días, se animó a montar un festival de creación contemporánea en espacios no convencionales, ¿por qué no?

Han pasado ya tres años de aquel entonces y aquí estamos hoy, en la III Edición del festival, volviendo a los inicios del mismo. Teniendo como precedente todo esto, estos encuentros recuerdan un poco a los reflejados en Cinema Paradiso, o a aquellos viejos cines que se hacían en las plazas de los pueblos. En la noche de ayer tuvo lugar el primer encuentro del Ciclo sobre el Teatro y la Teatralidad. Nadie sabía qué película se proyectaría en la azotea de la casa terrera convertida en bar El Guincho de la Calle Canalejas 30. La película que tocó fue ‘Nigth mother, traducido al español Buenas noches, madre. Una película que conoció primero las tablas del teatro, fue una obra de teatro escrita por Marsha Norman en 1983. El director que la llevó a Broadway se puso también tras la cámara: Tom Moore. Y la propia Norman realizó el guión. En la versión cinematográfica el papel de Jessie, la hija, fue para Sissy Spacek. Y el de Thelma, la madre, para Anne Bancroft. Una es la contención y la calma. La otra es explosión de palabras y emociones. Ambas se complementan. El cóctel explota. Durante los últimos desgarradores veinte minutos no puedes retirar la mirada de ambas.

En esta cinta se aprecia a la perfección la procedencia de una obra de teatro; todo sucede en un mismo espacio, la casa de ambas personajes, con dos personajes con dos objetivos principales y sus diversas estrategias para conseguir dichas metas, que generan un conflicto principal, y todo sucede en tiempo real. En resumen, las bases del teatro, los principios que enseñan en el primer año en las escuelas de teatro.

En esta crónica de un suicidio anunciado cada segundo es crucial. Noventa y dos minutos de tensión, pero también de recuerdos, de sentimientos, de risas, de gritos, de miedos, de lágrimas… Una película donde se analiza sin medias tintas el suicidio.

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